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Pipiensa en el Mundial









@Huevoo29




Un amor de 10

Romagnoli no sintió dolor, está tranquilo y hasta se animó a ver el momento de la lesión. “¿Cómo jugamos el segundo tiempo?”, preguntó no bien salió de la clínica. Hasta una nena de 10 años le regaló un dibujito.

Unas 150.000 visualizaciones acumulan los tres primeros videos que aparecen en el portal YouTube cuando uno busca “lesión Pipi Romagnoli”. El morbo vende y la imagen de la transmisión del partido fue no apta para impresionables. Claro, mientras los usuarios de la web no paraban de meterle click a las imágenes, los hinchas de San Lorenzo enloquecían de preocupación. El brazo dado vuelta era elocuente, la cara del enlace cuando quedó arrodillado en el piso, rodeado de jugadores de Lanús que enseguida se acercaron a auxiliarlo, empeoraba las presunciones y el Mundial de Clubes ahí nomás...

Después llegarían las noticias, y con ellas la calma. Pero para eso hubo que esperar... Apenas iban minutos del complemento cuando llegó la ambulancia a La Fortaleza. El doctor Alberto Rovira ya le había ubicado el codo en su lugar en el campo de juego, y Fernando de Alzaa, médico de la Reserva, acompañó al enganche a la clínica AMTA de Ciudadela. Allí le realizaron las placas que confirmaron que a la luxación se le sumó una fractura en la cúpula radial, le colocaron un medio yeso más un importante vendaje para inmovilizarle el brazo izquierdo y le comentaron que eran unos 30 días de recuperación. Tranquilidad.

A pesar del mal trago, Pipi firmó autógrafos y no se negó a ninguna foto. Incluso, uno de los médicos se quedó con la tan preciada 10 azulgrana y hasta se prestó a un último click cuando otro profesional corrió varios metros el auto en el que se retiraba.

No bien el coche arrancó, su cabeza volvió enseguida al Sur. “Ya sé que perdimos 1-0. Pero, ¿cómo jugamos el segundo tiempo?”, fue lo primero que le preguntó el Pipi a Shai Lerner, su representante.

Desde el entorno del jugador, también le contaron a Olé que, a pesar de la amargura lógica por sufrir una lesión, Leandro está “tranquilo y bien de ánimo”. Claro, el saber que el daño no fue tan grave como parecía inicialmente y que llegará al Mundial de Clubes sin problemas, cambió las energías.

Por la noche, ya en su casa, el 10 apenas sintió un poco de incomodidad en su brazo, a tal punto que ni siquiera hizo falta que tomara el analgésico que le habían recetado por si tenía dolor. Es más, a pesar de que varios le habían avisado lo duras que eran las imágenes, se animó a ver el momento.

Hoy, cuando el plantel vuelva a entrenar, él irá al club y, muy probablemente, en unos días arrancará con los primeros movimientos. Sí, ya Pipiensa en el Mundial de Clubes.



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