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Pisano visitó a Lucas Borja, quien recibió un balazo en la cervical mientras jugaba con sus amigos en Quilmes. El Enano le regaló su camiseta y alegró la tarde del fanático del Rojo.





No sabés como le cambió el ánimo a mi hijo! Le dibujó una sonrisa”, describió Claudio Borja al referirse a la visita de Matías Pisano a su hijo mayor, Lucas, quien fue baleado por un vecino en Quilmes Oeste y se salvó de milagro porque la bala quedó alojada entre la segunda y la tercera vértebra de la cervical. “Me pone contento estar con él y causarle felicidad para que levante el ánimo y tenga fuerza. Es muy lindo ayudar, ya sea con ir a verlo o al regalarle una camiseta”, explicó el Enano en diálogo con Olé . El encuentro sorpresa se produjo luego del entrenamiento matutino de Independiente en Villa Domínico. El delantero partió hacia el barrio La Florida, ubicado en el límite con San Francisco Solano, y llenó de felicidad a un adolescente que lo idolatra por sus gambetas.

“Lucas está bien, en reposo absoluto y con un cuello ortopédico. Le harán estudios para resolver el tema. El cirujano debe definir si le sacan o le dejan la bala”, detalló el padre sobre el estado de salud del chico de 13 años. Fue una desgracia afortunada. El sábado 9 de mayo se encontraba en la vereda con sus compañeros del club Defensores, al mismo tiempo se llevaba a cabo una reunión de padres. En un momento, el grupo se escapó para jugar al “ring-raje”. Con la inocencia propia de la edad, ninguno imaginó el desenlace que iban a vivir. “Fue la primera vez que mi hijo salió a la calle de noche. A alguno se le ocurrió ir a dar una vuelta y al rato llaman. Nos dicen que había pasado algo. Fui a ver y él venía con una señora. ‘Me pegó algo en el cuello’, me dijo. Al principio pensé que era una bala de goma o un balín. Lo llevé a una clínica y con la placa que le hicieron nos dimos cuenta que era de plomo”. A partir de ahí, Lucas permaneció cuatro días en terapia intensiva hasta que le permitieron volver a su casa. Sin embargo, el hecho -como era de esperar- lo afectó. A la par, en las redes se difundió la noticia. En Independiente se percataron del fanatismo de los Borja y decidieron realizar una acción solidaria...

“El domingo a la noche, sonó el teléfono de casa y era Mancuello. Llamó antes de subir al avión que lo traía desde Chaco. Se tomó un tiempo para hablar con Lucas, que se emocionó y no pudo hablar”, recuerda, conmovido, Claudio. Aún había más sorpresas para su hijo: “Pisano lo llamó al mediodía y hasta su madre nos mandó un mail. Luego vino Matías y la verdad que ya estoy hecho. Le devolvió la alegría a mi hijo. Me encantó su acción. Se nota que es un pibe muy humilde”. Y la visita del Enano llegó con dos obsequios soñados por cualquier hincha: “Le trajeron una camiseta firmada por todos los jugadores y también le regaló la que usa él”.

El gesto fraternal de Pisano fue un oasis dentro de la pesadilla atravesada por Lucas y su familia. Hay un antes y un después en la vida de cada uno tras el incidente. “Esto es volver a nacer. Dios puso la mano para que no fuera...”, la pausa de Claudio es porque no quiso pronunciar lo que todos pensamos que podría haber sucedido. “Escuchás el relato de los chicos y se te pone la piel de gallina. Uno no entiende lo sucedido, pero no tiene un lado racional”, resumió sobre el hecho.

“No tengo más que palabras de agradecimiento para toda la familia roja. La solidaridad es infinita. La verdad, me explotaba el corazón”, volvió a asombrarse el papá que trabaja como docente. A continuación agregó: “Somos cuatro, a la cancha vamos dos veces por semestre. Es un número ir a la platea porque no estamos asociados. Ahora voy a tratar de anotarnos. Si me tengo que quedar sin un mango para que esté contento en la cancha, lo voy a hacer”. Por último, Claudio narró el pedido que le hizo Lucas a Pisano, de cara al clásico del domingo frente a Racing: “Espero que ganen el domingo”. ¿Será el tercer regalo de su ídolo? Dicen que no hay dos sin tres...