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Que no se corte



Tras los apagones en la ida, River busca continuar de racha y sellar el pase a cuartos de final de la Sudamericana. Gallardo sigue con la rotación y mete seis cambios. Luz, cámara y a jugar...


Ese amplio, necesario y ampuloso slogan de que “River vuelve a ser River” está en pleno desarrollo y ha obtenido el espaldarazo de los resultados del fútbol, alimento primordial para el tan mentado regreso a las fuentes. River es una mole institucional con diversas actividades, pero lo que mueve todo -ánimos, finanzas, poder para tomar decisiones- y despeja horizontes es el el propio fútbol.

Por eso, si el título con Ramón Díaz actuó como soporte prematuro para la incipiente dirigencia, lo que muestra el equipo de Marcelo Gallardo se transforma en un masaje al sopapeado orgullo. Como no pasaba desde hacía un prudencial tiempo, los hinchas van al Monumental a disfrutar.

En medio de este volver a ser, hay una persona que se encarga de desconfiar de los elogios y de que a nadie se le ocurra sacar los pies del plato. Gallardo -un pleno de Francescoli- sorprendió a la cátedra, mejoró al campeón y ataca de nuevo. Puntero del torneo con cuatro puntos de ventaja, hoy busca sellar el pase a cuartos de final de la Copa Sudamericana.

Después del sofocón y el doble corte de luz en Asunción, rotó para recibir a Belgrano y ahora vuelve a hacerlo: porque ayer a la tardecita, en los trabajos con pelota parada que son la validación de una formación inicial, el Muñeco metió seis variantes al cambiar tres defensores, el volante central, el enganche y a un atacante. Sólo se sostienen Barovero, Vangioni, Carlos Sánchez, Rojas y Teo. Esto no significa que dé por cerrada la serie con Libertad después del 3-1 en Paraguay, para nada. La decisión es hija de la necesidad por el desgaste y una utilización de recursos en medio de una ecuación calidad-cantidad no muy surtida que digamos. Lo de plantel corto no es verso...

Justamente, que sigan Sánchez y Rojas es la evidencia más concreta. Augusto Solari puede ser un sustituto del uruguayo, pero de ninguna manera -por cuestiones genéticas- logra oxigenar al equipo como lo oxigena el moreno. Por izquierda, directamente emerge una zona casi minada porque el Malevo Ferreyra -ni concentrado otra vez- parece haber perdido terreno tras el partido con Central por la Copa Argentina. Después, la aparición de Mercado, las presencias de Pezzella y Funes Mori en la zaga y el regreso de Ponzio son lógicos. Mientras que Driussi de enganche remite a algún pasaje de la formación del pibe y al cansancio de Pisculichi, y Boyé como ladero del estelar Teófilo Gutiérrez es un espaldarazo el chiquilín que ha sido el único del plantel con participación en cada partido de este ciclo y que, al mismo tiempo, debe serenarse a la hora de definir.

Es medio año sin perder. Son ocho meses sin caídas en el Monumental. Es un juego que -vaivenes mediantes, inherentes a cualquier deporte- está dejando una marca. Son dos competiciones en las que a River se lo puede llamar candidato sin riesgo de acusaciones por locura al expresarlo. Es el sprint final, como ya lo dijo Gallardo. Son partidos decisivos los que se vienen. Es el recuerdo cercano de esos cortes de luz que, pruebas a la vista, no le vinieron nada mal... River va por otro paso en este volver a ser.

Va y de ninguna manera quiere que se corte.

Luz, cámara y a jugar...


FIN DEL POST


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