Check the new version here

Popular channels

¿Quién puede parar a la nueva máquina de River?

TORNEO PRIMERA DIVISIÓN

Lunes 22 de septiembre de 2014 | 08:12


¿Quién puede parar a la nueva máquina de River?


Millonarios en versión 4G: con Marcelo Gallardo gana, gusta y golea

 Pasó el clásico que tanta polvareda había levantado por los momentos encumbrados. Quedó atrás la carrera entre dos grandes que no hace tanto se habían quedado sin aliento y que, fatigados, cayeron a la B Nacional. Cada uno tenía sus motivos. Esta es la temporada del regreso para Independiente, que avanza como puede, en puntas de pie y con algún arabesco, por la tierra devastada. Hace lo que lo que le dejan, como anoche, pese al entusiasmo con el que llegó al Monumental. Y, a la par, este es el torneo en el que River se reencontró con River; con su estilo, con su propuesta, con su filosofía, con su historia. Por más que se quedaron con el título en el Final 2014, los millonarios se sienten más identificados con la aceleración y los rebajes del Muñeco Gallardo. No es que hayan despreciado al querido Ramón Díaz, pero los movimientos parecen más armónicos y no por eso pierden decisión ni firmeza.
Los aplausos retumban con más fuerza que nunca en el Monumental. Llegan desde cada costado. Se escuchan en cada butaca. También en los pasillos porque no cabe ni un alfiler. Los pisotones se toleran con gracia por lo que se ve en el pasto. Eso sí: cuesta mirar entre tantas cabezas que saltan. River ataca, busca e insiste. No lo detiene un gol, en este caso, el de Pisculichi. Tampoco el segundo, el zapatazo mágico de Rojas. Independiente, que se había hecho fuerte por revertir resultados, tres en las últimas cuatro victorias consecutivas, no sabía bien qué hacer. Ese es otro mérito del equipo de Núñez: tiene tanto ritmo que casi nunca deja pensar a los demás. Justo a un equipo dirigido por Jorge Almirón, el último entrenador visitante que se llevó una victoria del Monumental, por el Final 2014, en el que Godoy Cruz se impuso por 2-1.
A estas alturas ya vale preguntarse quién podrá hacerle frente a River, que acumuló la sexta victoria consecutiva en el torneo de Primera División. Quién será capaz de acortar la distancia con el ritmo que sostiene en la cima de las posiciones. Con cuatro puntos de ventaja sobre Newell's, que jugará hoy contra el nervioso Racing, y tres sobre Lanús, que tiene un partido más. Precisamente, los granates aparecen en el horizonte millonario: se medirán el domingo próximo, en el Sur, con el condimento de Guillermo Barros Schelotto, ídolo de Boca, en el banco de los suplentes rival.
Claro que antes River se pondrá al día con el calendario, ya que el jueves se medirá con Arsenal, vaya paradoja, dirigido por Martín Palermo y con Roberto Abbondanzieri en el cuerpo técnico, otros dos emblemas xeneizes. Con los equipos en línea, será otra buena medida de quién es quién. Todo eso sin contar la 10» fecha, el quiebre del campeonato, con el superclásico en el Monumental. River estará nariz contra nariz con Boca, renovado desde la llegada del Vasco Rodolfo Arruabarrena.
"Mi equipo habla en la cancha. No se expone fuera de ella. No me gusta hacer declaraciones demagógicas ni me interesa hablar de entrenadores rivales", había sido la seca respuesta de Gallardo, consultado por los dichos Almirón, Daniel Montenegro y Cía., que se mostraron confiados y desafiantes. Sin proponérselo, seguramente, los Rojos habrán rozado la fibra íntima de River, que cada vez hace más diferencia sin importarle ya a quién tiene enfrente.
Se decía que le habían tocado adversarios fáciles. Pero ya le ganó a San Lorenzo (3-1, por la 5» fecha) y a Independiente, que si bien su juego no había dado señales de brillantez, exhibió temperamento y actitud para mezclarse en las primeras posiciones. River está entero porque corre, mete, piensa y juega. Rara vez se cansa y, cuando lo hace, se defiende con criterio. Si una pieza sale, otra la reemplaza con idéntica sincronización. La banda roja brilla más que nunca porque tiene un goleador en racha, como Teo Gutiérrez, y un delantero recuperado a partir de la confianza: Mora. Aunque, en realidad, todos pisan el área y resuelven. Sale adelante con orgullo porque se sienten a gusto: presionan y mantienen el aliento. Las lesiones, salvo algún caso puntual, como anoche Kranevitter, lo dejan en paz. Y, de tanta buena conducta, ni siquiera una tarjeta roja vio.
River no se quiebra porque, además, se afianzó sobre el orden institucional, aunque aún tenga que acomodar las cuentas. Hay paz. O, al menos, no trascienden cuestiones de puertas adentro.
¿Quién lo para? Para eso, primero, habrá que animarse a atacarlo, a pelearle de igual a igual. De todos modos, quedará ver si alcanza con eso. Desde que llegó Gallardo River cambió el sistema, y gana, gusta y golea. Es un 4G. Y funciona. Hay una buena señal.
0
0
0
0
0No comments yet