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Racing le taladró la cola a Banfield

Más allá que no jugó bien y que Saja fue la figura del partido, la "Academia", gracias al gol de Bou (el noveno del campeonato), derrotó al "Taladro" por 1-0 y mantiene 'viva' la ilusión de 'sacarle' el torneo a River: quedó a dos puntos, con dos partidos más. Cocca puso al 'tridente', pero fue el partido que el equipo menos generó en ofensiva; mientras que su rival mostró buenas intenciones, pero muy 'liviano' en ataque.




Era un partido crucial para Racing. Ése que debía ganar 'si o si' para ponerse el traje de candidato a pelearle a River el torneo. Ése que no supo tener, un día antes, Independiente, que perdió con Gimnasia. Y lo consiguió. Fue 1-0, en un Cilindro que estuvo repleto.

Lo ganó con lo justo, gracias al gol de Gustavo Bou (el noveno en el torneo) a los 7 minutos del primer tiempo. ¿Hay coincidencia entre el desarrollo y el resultado? La respuesta a esta pregunta se debe relacionar a un análisis mucho más profundo. ¿Por qué? Porque no jugó bien, careció de juego asociado y defendió muy cerca de su arco; sin embargo, desde el otro lado también está la respuesta: Banfield es un equipo que propone, que intenta, que busca con mucha gente en campo contrario, pero que también es 'inofensivo', demasiado 'tibio'.

Racing no jugó bien. Tal vez, tuvo uno de los peores partidos del campeonato. Sin embargo, se quedó con la victoria por otro mérito que debe mostrar un equipo cuando no puede hacer valer su juego: marca férrea, solidez defensiva y una muy buena disposición táctica. Esto, sumado a la gran tarea que tuvo Saja y a la inoperancia de Banfield cuando ataca, hicieron que la "Academia" se quede con los tres puntos.

Cocca puso los tres delanteros (Milito, Bou y Hauche); sin embargo, éste último no fue atacante, sino que jugó de mediocampista. Entonces, todo estuvo desvirtuado. Encima, Centurión corrió más de lo que jugó y Milito sólo tuvo destellos de su enorme calidad (el pase a Bou en el gol, por ejemplo). Entonces, ante el mal partido de los 'distintos', aparecieron otros, esos que son figuras a través del 'silencio'. ¿Quiénes? Videla y Cabral, dos que jugaron un extraordinario partido, al igual que Lollo, antes que se lesione.

Luego de un primer tiempo parejo (Racing era más peligroso; Banfield tenía la posesión de la pelota), en el complemento, el local se retrasó demasiado, cediendo pelota y campo al adversario. Y Banfield, generalmente tiene mucho la pelota, pero no sabe qué hacer con ella. Por lo tanto, inquietó a Saja y tuvo algunas chances como para empatarlo (ningún 'mano a mano'), pero chocó contra sus propias impericias, las cuales lo ponen como un equipo con sanas intenciones, pero irresoluto.

Sufrió Racing hasta el final. Pero lo hizo más por decisión propia (la de retrasarse), que por méritos ajenos. Y lo terminó ganando. ¿Con justicia? La interminable discusión sobre si merece ganar el partido un equipo que tiene más la pelota, pero no sabe cómo inquietar al equipo adversario. En definitiva, más allá del trámite del partido, el resultado terminó siendo un reflejo de lo que son los equipos en el torneo: Racing se acostumbró a ganar; Banfield, a perder más allá de los merecimientos.
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