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Riquelme no le sirve a Maradona

"Qué jugador hubiese sido si no tomaba nada", dice Diego de sí. Más allá de la ocurrencia, o de la difícil proyección, él asume que dio ventajas que no quiere repetir como entrenador de la Selección. "Me despierto a las cuatro de la mañana y armo equipos. El otro día Vero, mi mujer, me miró y se dio vuelta para seguir durmiendo. 'Este estará loco', habrá pensado. Estoy hecho un Bilardito", se ríe.

El también repite palabras. "Los jugadores están prendidos fuego", por ejemplo. Reparte elogios para varios, sigue el Mascherano más diez, aunque hay un llamado de atención para uno. Riquelme era el Maradona de Basile, no de Diego. "Con Riquelme tengo una charla pendiente. Yo lo quiero en los últimos 20 metros para que se comunique con Tevez, Agüero y Messi, si es que juego con tres. Necesito que Román se pueda sacar un hombre de encima. Con Huracán, no sé si tenía un problema, pero no volvía. Eso en la Selección cuesta mucho. Estás atrás o adelante, en el medio no me servís. Yo lo quiero a Román de enganche, pero que tenga esa velocidad mental para ponerles pelotas a los delanteros y que llegue él también. Si no, no me sirve Román. No quiero que me dé vueltas entre Masche y Gago, no me sirve Román así. Que venga y le quite la pelota a Demichelis, ¡está a tres kilómetros del arco! Eso tengo que hablar. Si no, no me sirve. El es utilizable si está bien físicamente y se puede sacar un hombre de encima. Si no, está en otro nivel del resto de los jugadores, que están en el aire. Yo no le voy a pedir grandes cosas, eso solo, pero con eso ganamos los partidos. El tiene categoría, tiene partidos y sabe que es su gran revancha en la Selección. Eso se lo tiene que marcar a fuego en la frente", remarcó en Gol de Medianoche, por TyC Sports. Cuatro veces repitió el "si no, no me sirve".

Su frase no necesita de subtitulado, sí ser contextualizaba. Diego no quedó satisfecho al ver a Román contra Huracán. Y fascinado por el rendimiento y el vértigo de Argentina para pasar entre líneas frente a Francia, tiene cierto temor de que el enlace le ponga un exceso de pausa. Más llano: que frene a los ligeritos de arriba. Antes había destacado que Romy siempre estaría en sus convocatorias, de hecho lo quería para sus dos partidos internacionales (1-0 a Escocia y 2-0 a Francia). Aunque en el orden de intocables, en ese vestuario que con Basile "nadie cabeceaba las paredes", antes que él están Masche y Messi.

La otra lectura apunta al pasado. Cuando habla del cartel de revancha, habla del Mundial 2006. De ese partido contra Alemania en el que, pese a ser un jugador de Pekerman, terminó en el banco. Maradona le decía a Olé en el avión de retorno: "Román hizo un buen torneo. Pero no explotó. Llegó muy cansado. Tendría que haber hecho lo que hice con el Profe Echeverría en el 86. Porque no hay que mentir diciendo que yo trabajaba como todos. No, yo no estaba en el pelotón. A Riquelme había que darle descanso. Hacerle correr 30 metros adelante, 30 atrás, 15 para cada costado y listo".

Camisa negra abrochada hasta el último botón, una cruz bien visible y dos relojes. Descalificación para Valdano, puesta en caja para Bilardo, defensa de Ruggeri, lágrimas por la aparición en video de Don Diego, alegría al dejar ver la foto de Benjamín en el celular, frases inolvidables como "tomé muchas sustancias pero no me afectaron la memoria", pedido de la 9 de Julio con su nombre. Un Maradona auténtico hasta casi las 2 am. Un Maradona con la necesidad de hacer públicos pensamientos guardados.

No buscó sonar agresivo con Román. Quizás sea, en todo caso, una forma de hacerlo reaccionar. Porque así como en Glasgow anunció que la 10 de su Selección era para él, no confirmó la misma idea pensando en Sudáfrica. "Estamos a muy poco del Mundial. Pero la 10 se la voy a dar al que yo crea que se puede poner el equipo al hombro. En eso soy muy estricto. El 10 tiene que ser el protagonista, el que dé el pase gol, el dueño de la pelota. No imagino un 10 sin protagonismo", repitió. Antes de ser técnico se la había probado virtualmente a Messi. Hace poco más de tres meses cambió por JR. ¿Por qué o quién entró en duda?

Riquelme en su momento agradeció ese nombramiento. Aunque su ego pueda sentir que Diego sólo le aseguró la titularidad a Mascherano, que vive elogiando a Messi, que está on line con los futbolistas del exterior. Y que ahora lo cuestionó. En Boca, en la práctica de la mañana, ya conocían la declaración de Maradona. Y en off coincidían en que no ven al 10 en su mejor versión. El no habló. El año pasado había puesto mala cara cuando se sugirió que estaba cansado, aunque más complejo es ponerse en contra de Maradona.

Diego ya había terminado. Aún retumbaban en el estudio los aplausos al final del programa. ¡Qué jugador hubiese sido!


Fuente: http://www.ole.clarin.com
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