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Riquelme o el orden táctico



Riquelme o el orden táctico

Por Copa Argentina, Rosario Central enfrenta a Argentinos, que podría estar liderado por el ex Boca, hincha de Tigre, jugador de Argentinos jrs. ¿Qué representa ese jugador en el fútbol argentino?



Riquelme es contextual. Todo y todos tienes que estar con él. Para los expertos en fragmentar el juego, estudiarlo de forma diseccionada, para los que creen que defensa y ataque son diferentes momentos dentro de un mismo juego, Riquelme no les entra en el sistema.

Cuando juega Riquelme emerge un orden al que no podemos dar explicación ni poner nombres y eso atenta con el ego de los entrenadores. Cómo van a incentivar a un jugador que propone un orden así, un orden tan fuera de lo que plantearon en su cabeza antes del partido. Imposible.

Creo que lo más difícil para un entrenador será gestionar el ego de alguien como Riquelme. Él necesita ser contextual. Él quiere poder manejar todo. Y cuando digo todo es todo. Un entrenador decidirá si le da ese poder o no. Y también sus compañeros. Ahora bien, si lo más importante es el juego habrá quienes estarán dispuestos a correr el riesgo de intentar gestionarlo. Si nos situamos en el paradigma sistémico y abandonamos esa mirada lineal tradicional e histórica en esta disciplina, nos podremos dar cuenta que los pases de Riquelme ordenan todo. Hacen mejor a todo equipo que pueda interpretar y potenciar a Riquelme. Si queremos jugar a jugar, Riquelme. Ahora, si queremos jugar a defendernos, no. Si queremos jugar casi únicamente a crear situaciones de gol lo más rápido posible, no. Si queremos priorizar la presión tras pérdida, porque se suele ver a la defensa y al ataque por separado, y no se interpreta que una mejor secuencia de pases previa en campo contrario hará mejor a nuestra presión, ....para todo eso: Riquelme no.

Le robo una frase a Juan Manuel Lillo que dijo sobre unas ideas de Oscar Cano: Riquelme "le roba el aura a los estudiosos que se pasan el día cuantificando, fragmentando y extrayendo datos bajo el escudo protector de los que ellos han bautizado ciencia". Riquelme censura a los que se pasan los metódicos días aplicando en un balón la cuadratura del círculo y además pregonan haberla encontrado. Exhibe a los que siguen intentando poner a un rinoceronte en un estuche de reloj de pulsera. Ni bien nació, el juego de Riquelme descubrió esa imposibidad. El juego de Riquelme desenmascara a los que continúan intentándolo.

Desterraría la palabra eficacia. A un compañero de equipo de trabajo no lo calificaría nunca por si es eficaz o no. Lo calificaría si ayuda, potencia o perjudica a que un grupo llegue a cumplir su objetivo (eficacia). Si decimos "el juego de Riquelme no es eficaz" es porque tenemos otra idea de grupo, lo fracturamos y lo medimos individualmente. No entendemos eso que el todo es más que la suma de las partes. Creo que el juego de Riquelme podría multiplicar esas partes, no solamente sumarlas, con sus intervenciones multiplicarlas para llegar a un todo multi-multiplicado. Pero para eso, se debe gestionar de una forma donde la multiplicación sea posible.

La personalidad de Riquelme muchas veces chocó con entrenadores. Algunos mencionan que no es bueno para un grupo si es que los líderes del mismo no son cercanos a él. Otros manifiestan el poco "tacto" de entrenadores a la hora de gestionarlos. Fernando Pandolfi, ex jugador de Vélez, lo aclara: "No podes tratar igual a Schiavi que a Riquelme. Un poquito de tacto hay que tener. Ahora, si ponés por encima tu ego, tu carácter, tus supuestas ideas como entrenador, a Riquelme y a muchos como él le vas a sacar las ganas. Por eso muchos "diez" no juegan porque ponen carrileros, o deciden no jugar más porque les hacen hacer otras cosas".

Uno ve lo que quiere ver, uno ve lo que sabe y puede interpretar en el fútbol y en la vida. Entonces, al primer error de un jugador del estilo de Riquelme, muchos dicen: "Ves, te lo advertí. No sirve". Pero en realidad lo que están diciendo es que a ellos ese modo de jugar y de vivir el juego no les cierra, no les gusta, no lo sienten.

Todavía sigue y va a seguir. Me hubiera gustado ver al mismo Riquelme en otro frasco. En otra personalidad. O en otra personalidad distinta a la construida por el ambiente. La misma que hacía caducar cualquier intento de gestión hacia su persona dentro de un grupo. Cualquier intento de reconocimiento hacia sus virtudes dentro de cualquier sistema o conjuntos de normas. ¿Qué hubieran hecho? Las excusas del no a Riquelme se deben a eso. Pero creo que también hubieran dicho que no a un Riquelme en otro frasco. No lo hubieran puesto igual. Con buen tino, Estopa canta y cantará: "No la pides una carrera, no estoy hablando de cualquiera. Estoy hablando de Riquelme".





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