River, del champagne a jugarse todo en 2 semanas



El equipo de Marcelo Gallardo, que amagó con llevarse a todos por delante, en 14 días tiene nada menos que la serie por la Sudamericana con Boca y define el torneo con Racing en Avellaneda. ¿Tendrá nafta para el final? ¿Del ''futbol champagne'' a festejar empates?

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Nadie puede discutir que el fútbol que mostró el River de Marcelo Gallardo en los primeros partidos de la temporada generó el elogio de todos. Dinámica, toque, lujos, goles y un largo invicto presagiaban un final de año a toda orquesta millonaria.
Pero como el fútbol siempre se guarda un as bajo la manga, una derrota, la racha de Racing y el resurgir de Boca pusieron al conjunto del Muñeco ante dos semanas en las que definirá gran parte de lo que está en juego en este final de 2014.
Los números son elocuentes, y muestran la merma en el rendimiento de River en la segunda mitad del torneo. Tras empatar en la primera fecha ante Gimnasia en La Plata, el Millonario enlazó una serie de 7 victorias consecutivas, con 18 goles a favor y tan solo 2 en contra, y con goleadas ante Godoy Cruz, Defensa e Independiente.



En el medio, la clasificación ante los mendocinos en la Copa Sudamericana, y la serie con Libertad de Paraguay por el mismo torneo, resuelta de manera holgada con triunfos de local y visitante.
Sin embargo, a partir de la fecha 9, el equipo empezó a mostrar flaquezas que pusieron en jaque el invicto, y que muchas veces fueron reemplazadas por el gran nivel de muchas de sus individualidades. Así, llegaron tres empates consecutivos (frente a Arsenal, Lanús y Boca), otros tres triunfos (ante Newell`s y Rafaela por la mínima, y ante Belgrano 3 a 0 en el Monumental), y otra igualdad, ante Vélez en Liniers.
Pero llegaron los choques ante Estudiantes por la Sudamericana, y los puntos débiles de River quedaron al desnudo. El conjunto de Pellegrino fue superior en la serie, aunque terminó cayendo por sus desatenciones defensivas.
Claro que el Pincha se tomó revancha por el torneo local y, con autoridad, venció a River en el mismísimo Monumental, le quitó el invicto de 31 partidos, y puso el campeonato al rojo vivo.



Por si fuera poco, Racing no paró de ganar, y los caprichos de agenda pusieron al equipo del Muñeco frente a un Boca en alza por la Copa Sudamericana, con todo lo desgastante que resulta una definición con el clásico rival. En el medio, una visita a la Academia para definir el torneo mano a mano.
Como dato preocupante de cara a lo que viene, Gallardo tiene un plantel corto, que no logra suplir ausencias como las de Teo Gutiérrez, Carlos Sánchez o Leonel Vangioni, y a los juveniles que van apareciendo todavía les falta rodaje para ponerse el equipo al hombro. Además, el enorme trajín de pelear dos competencias hasta el final comienza a hacer mella en el rendimiento físico del equipo.
No hay dudas de que, hasta aquí, River es el equipo argentino que mejor fútbol mostró. Y aunque seguramente se recordará sus grandes actuaciones de principio de campeonato, el brillo quedará rápidamente opacado si no lo rubrica con algún título. Para eso, los próximos 14 días serán a todo o nada.