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Sabella posible reemplazo de Bianchi



Aunque nadie se atreva a decirlo públicamente y hasta lo desmientan, es un hecho: si Bianchi no endereza el barco en las próximas fechas, se va o lo van. Incluso, en la CD ya hay un plan B por las dudas. ¿Quién? Un tal Sabella.

Si Boca no levanta, Bianchi se va. O lo van.

Sólo para alguien que analiza la situación sin situarla en un contexto el partido del domingo fue simplemente un comienzo. El clima en la cancha, la desazón de los jugadores el día después, la incertidumbre dirigencial y la falta de respuestas del cuerpo técnico, en realidad, indican que Boca y su entrenador entraron en una recta final. ¿Puede ser de otra manera cuando los problemas son los mismos que se repiten desde hace 18 meses? Para los que toman las decisiones, no. Para Bianchi, quien en la noche del domingo parecía que había asumido hacía un par de semanas (y con la pretemporada ya empezada), tal vez. Lo que se percibe en cada rincón pintado de azul y amarillo es un desgaste generalizado por la falta de resultados. Y todos, aunque el entrenador prefiere evitar el tema, asumen que si en algunas fechas (sean cuatro, cinco o seis) el equipo no responde, el propio Bianchi decida apartarse del camino. Si sus ganas de irse ganador no le permiten tomar la decisión final, Angelici y compañía no permitirán que por lo hecho en el pasado condene al club a un nuevo semestre sin pelear un campeonato.

¿Qué quieren los dirigentes? Una reacción inmediata, aunque dudan de que pueda llegar porque la misma falta de autocrítica y de reconocimiento de errores expresada en la conferencia de prensa se los transmitió a ellos en privado. “No le entra una bala”, fue la conclusión general después de verlo fastidioso “por la manera que nos ganó Newell’s”. La mayoría de los directivos -incluso los más cercanos y que más cariño le tienen- son críticos. No terminan de entender por qué hizo gastar once millones de dólares en refuerzos y en el debut puso a uno solo (Carrizo). No comprenden cuál es la búsqueda del equipo. Menos, cómo piensa encontrar la salida.

¿Qué piensa Bianchi? En parte, lo que dijo públicamente. Pero, además, sostiene que mucho más no puede hacer con los jugadores que tiene. Su tarea es prepararlos para enfrentar a un rival, como sucedió con Huracán. Si les terminan ganando de la manera que les había anticipado, el problema está en otro lado.

¿Cómo lo ven los jugadores? Confundido. En general, piensan que Bianchi no saca lo mejor de cada uno, como contaban los que lo habían tenido en sus etapas anteriores. Casos emblemáticos: Gago y Burrito Martínez (“no pudieron haberse olvidado de jugar, son crack”, dijo uno que estuvo muchos minutos en cancha en la tardecita del domingo). “¿Cómo vamos a tener confianza los que nos quedamos si pide jugadores en todos los puestos?”, se preguntan (y preguntan). A su vez, están decepcionados porque su mejor momento interno no se traduce en puntos ganados.

Los hinchas, al menos en el último partido, tomaron la postura de no agigantar el fantasma Riquelme. Eso no significa que hayan aceptado lo que veían. En el segundo tiempo silbaron tanto a algunos nombres que, cuentan los que estuvieron en el campo de juego, lograron modificar un cambio: en el momento que dejó la cancha Bravo, el elegido inicialmente por el entrenador habría sido Gago...

Si el futuro no logra aclararse, el desenlace parece irremediable. Llegado el caso, ya se plantean alternativas. El nombre en forma de sueño que ya está instalado en la Bombonera es el de Alejandro Sabella. “Acá, por más que esté el mejor de todos, siempre tenés que tener un Plan B”, revela uno de los que están en el día a día. Y ese plan sólo comparte con Bianchi la inicial...
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