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San Lorenzo, del descenso a campeón de America en 2 años

Dejo esto que escribí ayer despues del partido. Es algo personal y así es como yo lo viví. Sólo quiero compartirlo con ustedes:

Hace un poco más de dos años, el 24 de Junio de 2012, San Lorenzo jugaba la última fecha del torneo frente a San Martin de San Juan. La situación era complicada pero fácil de entender: si perdíamos, nos íbamos a la B. Si ganábamos, teníamos que esperar otros resultados para recién ahí, jugar la promoción.

Antes de empezar el partido, mi tío Eduardo me pregunta: ¿Cuántos años tenés vos? 22 le respondí. Puso una cara rara y me contestó: cuando San Lorenzo descendió, yo tenía 22… La puta madre. Es una señal, ya está, estamos en la B.

Y así empezó. Gol de San Martin y durante 35 minutos San Lorenzo jugaba su último partido en primera. ¿Qué importaban otros resultados si ni siquiera podíamos ganar nuestro partido? Algo iluminó al equipo, se dieron unas jugadas y lo dimos vuelta. Ganamos 3-1 y jugábamos la promoción.

28 de Junio de 2012: San Lorenzo gana su partido de ida 2-0 en Córdoba, unos días más tarde la historia se definía en el nuevo gasómetro. San Lorenzo se quedaba en primera de una manera poco digna de un club grande.

Futbolísticamente zafamos, institucionalmente no nos fuimos a la B, nos fuimos a la Z. Los dirigentes se robaron todo, desde la plata para los sueldos hasta los lavarropas de las inferiores. Durante años se regalaron jugadores por comisiones que fueron a parar a no sé dónde…
Llegó la nueva dirigencia, Matías Lammens y Marcelo Tinelli le dieron un poco de orden al club. Pusieron guita, trajeron jugadores, trajeron obras y trajeron, junto con otras personas una idea loquísima. VOLVER A BOEDO. ¡¡¡¿¿¿Qué???!!! Locos de mierda, nos acabamos de salvar del descenso, no tenemos lavarropas… los jugadores se tienen que lavar su propia ropa, ¿¿¿entienden??? No hay un mango y… ¿ustedes quieren volver a Boedo?

Si, querían. Queríamos… Queremos. La idea era simple: La cotización del terreno se va a dividir en los más de 35.000 M2 que ocupa. Cada hincha compra simbólicamente M2 y entre todos le pagamos a Carrefour para que se vaya. Después hacemos el estadio. Sí, no sé cómo, pero lo hacemos. Vamos viendo, no importa.

El proyecto de ley se aprobó y la gente se nos cagaba de risa, esa es la verdad. Se rieron mucho hasta que llevamos 110.000 personas a la plaza de mayo. La cosa iba en serio y no era joda. San Lorenzo quería volver. Debía volver.

Hace 12 días pagué la cuota n° 13 de mi metro cuadrado. Es curioso porque gente de otros clubes preguntan si recibo algo a cambio. No, no recibo nada, recibo la satisfacción de ayudar a mi club a volver a donde pertenece y nada más… y nada menos.

El orden trae más orden. Las inferiores empezaron a dar sus frutos.
De repente, el plantel estaba plagado de mocosos que parecían que tenían las notas periodísticas guionadas. “Soñamos con ganar un campeonato y la libertadores”. “A la mierda…” pensaba yo. ¡Acabamos de ganar la promoción y estos hablan de ser campeones de América!
Los “mocosos” no estaban tan errados. Catalán, Verón, Correa, Villalba, Navarro… sabían lo que querían y jugaban lo suficientemente bien como para conseguirlo.

Se fue Caruso, DT que salvó a San Lorenzo del descenso y vino Pizzi. A mí no me gustaba de entrada, jugar con 5 defensores nunca fue el estilo de San Lorenzo. El equipo tenía una ciclotimia gigante, pasaba de meter 4 goles en un partido a colgarse del travesaño en el siguiente. Sea como sea, salimos campeones. Tremendo, después de 6 años, volvíamos a ser campeones… ¡Como me hizo llorar ver al Pipi Romagnoli emocionado en el banco de suplentes! ¡Si yo lo ví campeón en el 2001 con 11 años! Era el mismo tipo que levantó la Mercosur y la sudamericana. Yo ya no, no era el mismo… Agarré mi bandera y me fuí para San Juan y Boedo. Estuve unos días con la garganta a la miseria, pero que me importaba, era campeón!

A las dos horas de terminado ese partido, me acordé de un detalle... CLASIFICAMOS A LA COPA LIBERTADORES. Bueno, tranquilos… nunca la ganamos, no nos ilusionemos tanto que el palo después es fuerte.

Pizzi decide irse a dirigir a España y llega Bauza. El patón nos había eliminado de la libertadores 2008 dirigiendo a Liga de Quito. A ese que nos había eliminado, ahora le confiábamos nuestra mayor ilusión.

Empieza la copa. El primer partido me toca verlo en una Tablet a 9500 km de distancia y por internet. En una casa que no era la mía. Pensaba: “me voy a tener que comer los goles que hagamos, acá no puedo gritar”. Bueno, no me tuve que comer nada. Perdimos 2-0. Estaba en Nueva York, en plenas vacaciones y amargado porque la copa que tanto queríamos, ya arrancaba mal.

El 1ro de Abril arranco la facultad, cursaba los miércoles hasta las 21:30. Me tenía que ir 21:15 para llegar a ver los partidos. Estaba ilusionado, San Lorenzo había levantado cabeza y jugaba bien de verdad.

El 9 de Abril, San Lorenzo jugaba su último partido de fase de grupos contra Botafogo, acá, en Buenos Aires. Por un tema de diferencia de gol, teníamos que ganar y además esperar un resultado extra para clasificar.

La resumo: En 90 minutos, San Lorenzo clasificó y quedó afuera 8 veces. ¿Cómo que 8 veces? Si, el otro partido salió 5-4, metían un gol cada 3 minutos. Nosotros pateábamos desde cualquier lado. Minuto 89’ de juego, aproximadamente 23:50 de la noche… Gol de Piatti, travesaño y adentro. No quería ver la repetición por miedo a que no entre. El gol de San Lorenzo fue la última jugada del partido. Termina 3-0 y faltaban 3 minutos para que termine el otro partido… ese que había un gol cada 3 minutos. Todavía tenían tiempo para dejarnos afuera. 23:55 de la noche, termina todo. San Lorenzo se clasifica a octavos de final, exactamente 23:59 de la noche del 9 de abril. Feliz cumpleaños a mí, arranco el 10 de abril con mi equipo clasificado a octavos de final. Ah, sí, llorando, obvio. Porque si no se sufre, en San Lorenzo no vale. No sirve.
No me voy a detener en cada partido… vino Gremio con la definición por penales, después Cruzeiro y Bolívar con el fantasma de la altura. Dejamos eliminados a 3 equipos Brasileros y al equipo boliviano le metimos 5 goles de local.

¿Por qué conté que cursaba los miércoles? Entre la semifinal y la final de la copa, tengo el final de esta materia, de la que me iba antes. Llegué con un 9 en el primer parcial y un 8 en el segundo. Rindo, me va bien, me saco 9. El profesor, confeso futbolero, me recomienda que para acompañar a mi desempeño, no descuide ciertas cosas como irme 15 minutos antes de la clase. Ahí me confesé, porque la honestidad y el respeto ante todo: “profe, yo te tengo que decir la verdad, yo no me iba 15 minutos antes porque no me gustaba la materia, soy de San Lorenzo y si no me voy 15 minutos antes no llego a ver el partido”. Andá me dice, todo aclarado.

Estos meses todo lo que yo hacía giraba alrededor de San Lorenzo. Llegamos a la final, que cosa increíble… La final la juegan los dos peores clasificados a octavos. San Lorenzo, clasificado n° 15 y Nacional de Paraguay, clasificado n° 16. Por todos lados dicen que esta edición de la copa es una mierda… Que es rara. Claro, cuando uno no la juega o queda eliminado, es normal hablar desde la bronca. Yo también lo hice, pero estos dos peores clasificados dejaron afuera a equipos ya campeones.

La copa sigue. Ida en Paraguay. Viajaron 15.000 personas y solo 4.000 tenían entradas. Si, gente sin entradas hizo miles de kilómetros sabiendo que iban para quedarse afuera del estadio. San Lorenzo hace un partidazo, Gol de Matos. Tranquilos, está todo controlado… bueno, no tanto. Antes dije que en San Lorenzo si no se sufre, no vale. Gol de Nacional al minuto 93’.
Apagué la tele, me pelee con algunos y me dormí. Aprovecho ahora a pedirles perdón, estaba caliente.

13 de Agosto de 2014. ¡¡¡El día de la final!!! Por razones que no vienen al caso, tengo que ir al cementerio donde está mi abuelo. Falleció a los 79 años en el 2008. Sinceramente no voy nunca, no me gusta, no me siento cómodo y me pone triste. Desde el 2008 creo que fui 3 veces. En fin, les cuento que él era cuervo, de la primera época, del viejo gasómetro, de los tablones de madera… Claro, el vió a los matadores, los carasucias, la gira europea donde se le ganó a todos… Pero faltaba algo. La copa Benjamín, nos falta la copa.

Lo voy a visitar, me paro al lado de él y en los 5 minutos que estuve pensaba en qué feliz sería si tuviese la posibilidad de ver lo que estaba por pasar… antes de irme, solo le dije dos palabras: ES HOY.

El partido de vuelta parece cocinado. Las apuestas pagan 1,40 por cada peso apostado a San Lorenzo y 9 por cada peso apostado a Nacional. Para que quede claro, si le apostabas 100 pesos a que ganaba San Lorenzo, te daban 140. Si le apostabas 100 pesos a que ganaba Nacional te pagaban 900. ¿Tan bien estábamos? Entonces… ¿por qué tantos nervios? De nuevo, porque si no se sufre, no sirve.

El primer tiempo fue todo de ellos, nos presionaban en nuestra área, tiros en los palos, despejes errados, pases a cualquier lado… El San Lorenzo que se veía se parecía más al del primer partido que vi en una Tablet que a la aplanadora que jugó hace una semana en Paraguay.
En resumen, penal para el ciclón y gol de Ortigoza. Creo que grité como nunca lo hice antes… Pero tal vez era el último gol de la copa, ¡yo que sabía! El partido sigue, adicionan 4 minutos. Al minuto 94’, adicionan 1 más. Vamos hasta el minuto 95’. Es interminable esto, hace 3 minutos estoy llorando porque confío en que vamos a levantar nuestra primera copa libertadores pero al mismo tiempo tengo ese fantasma del gol paraguayo en el último minuto.

El réferi toca el silbato y marca el centro de la cancha. Ya está Hernán, llorá todo lo que quieras y tranquilo, que la copa no te la saca nadie…



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