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Se quedan en semis con penal incluido

recordando las semis del 2012 cuando El Barça cayo ante el Chelsea en las semifinales de Champions

Los de Guardiola se quedan a las puertas de la final, al ceder ante un Chelsea con diez durante 45 minutos, tras fallar un penalti y mandar un balón al poste (2-2)


link: https://www.youtube.com/watch?v=Qa-Z50lJWAE


El Barça ha sufrido el maleficio del campeón. Esa es quizás una de las pocas explicaciones que se pueden dar a los que no hayan visto un encuentro cargado de emoción, tensión y dramatismo que acabó con la clasificación de un ultradefensivo Chelsea para la final de la Champions League pese a no hacer casi nada para lograrlo.
Los de Guardiola nunca renunciaron a su esencia ni a un estilo que les ha hecho grandes e hicieron todo lo posible y todo lo necesario para superar a los de Di Matteo. Pero esta noche fue imposible lograr el gol de la clasificación. La derrota del Barça es una desgracia para el barcelonismo, pero no solo eso, también lo es para los amantes del fúbtol ofensivo.
Porque el Barça ha creado una multitud de ocasiones sobre la portería de Cech. Tanto en la primera parte, donde los locales llegaron a ir por delante de la eliminatoria, como en la segunda, en la que Messi mandó al larguero un penalti y otra ocasión posterior a la base del palo.
El Chelsea puso el ancla en su área y logró con mucho esfuerzo, sufrimiento y suerte marcar en los momentos oportunos para eliminar al Barça. Tan solo tres tiros a puerta necesitaron los de Di Matteo en toda la eliminatoria para lograr los tres goles, todos ellos logrados en minutos de descuento para añadir más dramatismo al desenlace final.
Guardiola hizo lo prometido y fue a por el partido con toda la caballería dispuesta. Recuperó a Piqué en el medio de una defensa de tres. Iniesta y Cuenca fueron extremos abiertos y Alexis, de nueve, fijando los centrales y buscando desmarques constantes. Cesc, Xavi, Messi y Busquets, por dentro buscaron filtrar pases para encontrar el gol.
El partido comenzó vibrante. El Barça estableció el guión rápido y Messi tuvo la primera a los tres minutos. Mandó el balón por fuera de la red con la derecha. Era un serio aviso que animaba a una afición que pedía espectáculo y goles cuanto antes.
El asedio era tremendamente agobiante sobre la portería inglesa, donde los once jugadores visitantes defendían con orden. Messi volvió a desperdiciar un mano a mano ante Cech después una pared genial con Cesc, recuperado para la causa.
La diferencia física entre ambos equipos era evidente, pero también la técnica. Cada jugada a balón parado, incluso un saque de banda, podía suponer una ocasión de peligro para el conjunto inglés. Curiosamente, fue tras un córner cuando el Barça lograría el premio a una medio hora de constante cerco.
Cuenca recibió al espacio por la izquierda y centró al punto de penalti, donde esperaba Busquets para marcar un gol que merecía por su constante entrega. La eliminatoria estaba empatada y afición soñaba con Munich. Más, cuando tres minutos después Terry era expulsado por un rodillazo inocente sobre Alexis.
Sonreían los azulgranas, que corrían con más alegría cada vez para buscar la sentencia. Y encontró el segundo tanto con velocidad y a la contra, aunque no sería el definitivo. Busquets robó, Alexis corrió, Messi asistió e Iniesta definió por abajo y con tranquilidad.
El Camp Nou estalló de alegría. Después de la derrota en el clásico, la final de Munich era la esperanza de todos los azulgranas. Y precisamente como sucedió en el partido del sábado, justo después de lograr un gol importante el Barça perdió las marcas y encajó un gol en una contra rápida. Resulta difícil de entender que el mejor equipo del mundo sea sorprendido de nuevo, cuando tenía el partido en la mano.
Ramires corrió al espacio, Lampard lo vio a tiempo y ante Valdés picó el balón con suavidad para mandarlo al fondo de la portería. Mucho castigo antes del descanso. Demasiado quizás para un equipo tan entregado al fútbol, pero quedaba todo un mundo para lograr un solo gol.
La tensión fue una constante en el estado de ánimo azulgrana y conforme pasaron los minutos y el gol no llegó en la segunda parte la ansiedad y la precipitación fueron sus mayores enemigos.
El Barça intentó disfrutar, pero el gol no se lo permitió, porque se escabulló de todas las formas posibles de la red inglesa. Con diez, el Chelsea puso una línea de seis y otra de tres. Un penalti y un tiro al palo de Messi e infinidad de llegadas al área no fueron suficientes. Como un gol anulado a Alexis tras un pase en fuera de juego de Alves. Como un mano a mano de Cuenca que el portero echó a córner. En el descuento Torres pondría la puntilla que no el silencio en el Camp Nou.
El Barça no estará en la final de Munich aunque su entrenador, sus jugadores y su afición se han vaciado en el intento y se han dejado el alma para conseguirlo. El fútbol, que tanto les ha dado durante estos años, se lo ha quitado de una manera excesivamente cruel.
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