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Secretos de la Seleccion Argentina

EL PARTIDO MÁS POLÉMICO
ARGENTINA 1978



Argentina 6 – Perú 0

Fue el penúltimo partido del Mundial y el que nos abrió el paso a la final contra Holanda. Para poder seguir en competencia, teníamos que ganarle a Perú por 4 goles y siempre hubo sospechas de que ese partido fue arreglado. Si bien no hay evidencias de que haya sido así, dicen los jugadores peruanos que la visita de Videla a su vestuario antes del partido “fue terrible”, “intimidante” y que “era un personaje que nos daba un poco de miedo”.



MESSI CAPITÁN Y EL GOL DE PALERMO
SUDAFRICA 2010



Grecia 0 – Argentina 2

Fue el tercer partido de grupo de este Mundial y, si bien ya estábamos clasificados a octavos, el partido pasó a la historia por dos razones: fue el primero con Lionel Messi como capitán, y Martín Palermo pudo cumplir el sueño que le faltaba: meter un gol mundialista. Justamente es él quien recuerda cómo fue la primera arenga de La Pulga, quien pese a ser el mejor jugador del mundo “se puso nervioso cuando tuvo que decir algunas palabras. Le costaba y se trababa. Para él era importante, se notaba”.



LA PEOR DERROTA
SUECIA 1958



Checoslovaquia 6 – Argentina 1

Hacía 24 años que la Argentina no participaba en un Mundial y el regreso no fue el soñado: nos fuimos en la primera ronda y, como si fuera poco, sufriendo la peor derrota de toda la historia de la Selección. Fue un 6 a 1 frente a Checoslovaquia, un equipo mediano de Europa que también fue eliminado en primera ronda. El delantero José Sanfilippo, famoso por sus declaraciones picantes, fue el encargado de revelar las causas de este desastre deportivo: “Hubo varias peleas. En una de las primeras prácticas Vairo y Musimessi se agarraron a trompadas, a dos días de empezar el Mundial. Encima, Stábile, el director técnico, armaba los equipos de acuerdo a lo que decían los periodistas y las charlas técnicas eran muy precarias”.



LAS PELEAS DE PASSARELLA
FRANCIA 1998



Argentina 2 (4) - Inglaterra 2 (3)

Durante el partido contra Inglaterra, el técnico Passarella le dijo a Gallardo que jugara abierto y no por el medio. La respuesta del Muñeco fue: “No me rompás las pelotas”. Eso le valió quedarse en el banco en el siguiente partido contra Holanda. Passarella también se llevaba mal con Batistuta, desde los seis meses en que coincidieron en River. Si Crespo no hubiese estado desgarrado, el Bati habría visto el Mundial desde el banco. Y confiesa alguien cercano al entrenador: “Le tenían miedo a Passarella. Fijate que a Simeone le encantaba el número 14 y no se animó a pedírselo, aunque fuera el capitán”.



UN COMIENZO TENSO
URUGUAY 1930



Uruguay 4 – Argentina 2

En el primer Mundial, la delegación argentina sufrió el hostigamiento de los hinchas locales. No sólo por la rivalidad tradicional sino por algunos problemas que había tenido Luis Monti con uno de los uruguayos en el Sudamericano del 29. Nos querían ver perder a toda costa e incluso hubo amenazas contra jugadores argentinos. Tan denso era el clima en esta final, que el referí, el belga Jean Langenus (quien dirigió con pantalones de ciclista y corbatín), pidió custodia policial y que un barco lo esperara con todo listo para abandonar el país una hora después del pitazo final.



LAS CAMISETAS SE COMPRARON EN EL DF
MEXICO 1986



Argentina 2 – Inglaterra 1

Fue un partido épico. Con Malvinas todavía sangrando, Diego metió dos goles de leyenda: uno con la mano y el otro, el mejor de la historia mundialista. Lo que pocos saben es que las camisetas que la Selección usó en ese partido, habían sido compradas el día anterior en México DF. Para combatir el calor mexicano, Bilardo le había pedido a Le Coq Sportif que las hiciera con una tela liviana. Sin embargo, por alguna razón, sólo hicieron la titular. Como debíamos usar la suplente frente a Inglaterra, Bilardo envió a un asistente a comprar las camisetas en alguna casa de deportes del DF. Trajo dos de muestra y le preguntaron a Maradona cuál prefería. El Diez agarró una y dijo “con ésta ganamos”. Nada más que discutir. En el apuro, se olvidaron de hacerle los laureles a los escudos. ¿Y quién se quedó con la camiseta con la que Diego metió los dos golazos? Nada menos que el inglés que quiso despejar y le hizo el pase perfecto para que él convirtiera con la mano.



INCENTIVAR A LOS POLACOS
ALEMANIA 1974



Argentina 0 – Holanda 4

La Argentina llegó a este partido luego de un suceso entre polémico e insólito. Para seguir en el torneo, “nosotros teníamos que ganarle por 3 goles a Haití, y Polonia (que estaba clasificado) vencer a Italia. ¡Y los polacos se vinieron a ofrecer!”, recuerda Quique Wolff. “Y aceptamos, porque sino iban a jugar con los suplentes”. Según Así jugamos, trascendió incluso el precio: mil dólares por jugador, y lo pusieron los futbolistas argentinos. Finalmente, jugaron los titulares polacos, vencieron 2-1 y la Argentina ganó 4-1 a Haití. Se dice que los italianos intentaron sobornar a los polacos en el entretiempo, pero éstos se negaron porque les habíamos ganado de mano.



¿QUÉ HABÍA EN LA BOTELLA VERDE DE BRANCO?
ITALIA 1990



Brasil 0 – Argentina 1

Era un partido que sí o sí quedaría en la historia. En el minuto 39, una falta deja a Troglio tendido en el césped. Entra a la cancha el médico argentino, acompañado por el masajista Galíndez, quien lleva una heladerita. El resto puede verse en la transmisión televisiva: de la conservadora, Galíndez saca una botella verde y se la da a Guisti luego de decirle algo. Giusti sale de plano, así que no se sabe si bebe. Luego, llega Monzón y agarra otra botella verde, pero escupe lo que había bebido luego de que Galíndez le advierte algo. Cuando se acerca el brasileño Branco, Guisti le ofrece la misteriosa botella. Branco cae en la trampa. ¿Pero qué tenía? Según el libro Así jugamos, esa noche, el plantel estaba viendo una entrevista a Branco y alguien gritó “¡Ahí se cae!”. Se rieron todos y los que no sabían de lo ocurrido, fueron anoticiados. Años después, Maradona confesó: “Alguien picó un hipnótico”. En el minuto 81 de ese partido, Caniggia hizo el gol de la victoria, con un fabuloso pase de Diego. En el fútbol, como en la vida, magia y picardía siempre van de la mano.



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