Check the new version here

Popular channels

Taladro de punto

Banfield tenía contra las cuerdas a Estudiantes, pero Pellegrino se avivó, mandó a la cancha a Carrillo y el pibe le empató el partido. Hubo bronca en la gente del Taladro: al equipo de Almeyda se le volvió a escapar el triunfo.

Otra vez. Una más, y van... Banfield no puede con su genio. Juega bien, domina al rival, pero cuando lo tiene que liquidar se queda. Entonces le pasa ésto y vuelve a quedarse con ese sabor amargo en la boca.

No es fácil borrar de la cancha a Estudiantes, y Banfield lo hizo. Y no, no me venga con la excusa del equipo alternativo: Pellegrino tiene plantel como para hacer dos (o más) equipos. Porque, sí, es cierto, son pibes, pero pibes que juegan de lo lindo. Entonces que el técnico guarde a los titulares debido al compromiso que tiene en la semana por la Copa no significa que se le simplique la tarea al que está enfrente. Por eso es tan valorable lo que hizo Banfield en el primer tiempo y, sobre todo, en el comienzo del segundo, donde desparramó al Pincha y lo tuvo contra las cuerdas.

El problema, claro, es que tiene serias dificultades para cerrar los encuentros. Este sábado, de hecho, tuvo varias situaciones después del gol de Terzaghi (no hubo falta de Salcedo sobre Silva) como para liquidarlo, pero falló en la definición y le dio vida a Estudiantes, que, se sabe, no es de perdonar errores ajenos. Hubo un acierto clave de Pellegrino en mandar a la cancha a uno de los jugadores clave que tiene el equipo: Guido Carrillo. Al Pincha le faltaba justamente lo que le podía dar el 9, que estaba guardado en el banco. El técnico se dio cuenta, lo hizo entrar y clink caja.

Un par de minutos en el campo le alcanzaron para empatarle el partido a Banfield con un cabezazo letal, inatajable para Servio, que ya había tenido algunas buenas intervenciones. Nada pudo hacer en ésta más que mirar cómo entraba la pelota, decretando el empate definitivo. Otro más, otra vez, y van...
0No comments yet