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Teo te vuelve loco, comparan a Teo con Palermo



El goleador del torneo tiene mejor promedio de gol que Palermo en el Apertura 98: un grito cada 81 minutos. ¿En lo que queda podrá alcanzar el récord del ídolo de Boca?



Jehová es su pastor. Y él es el de todos los hinchas de River. Esos que se querían caer de la San Martín Baja el domingo cuando el tipo cruzó veinte mil vallas para hacer un corazoncito, abrir los brazos, clavar la mirada en la tribuna y luego en el cuore, o en el escudo, para el caso es lo mismo. Se quieren tirar de la platea, sí. Uno, acaso el más cachafaz, lo hizo por los que no llegaron: un eventual sopapo de la seguridad valía la pena para apenas saludar a Teófilo Gutiérrez en plena goleada a Belgrano. Eso genera, que todos se hagan evangelistas por él, ese Pastor Evandro disfrazado de futbolista que les dice que paren de sufrir, que acá estoy yo para hacerlos felices, para exorcizar a un par, para revolearle la silla de ruedas a un lisiado y que el tipo salga caminando: saltando, mejor. Eso genera: River decidió sortear su camiseta a través de Twitter. Para qué: primera tendencia en Argentina.



Teo es Dios en griego y en riverplatense. ¿Por qué? Por el carisma, porque cuando habla de las arepas de su abuela te derretís, porque posa para la foto en la pileta con sonrisa de guasón y la V de la victoria, la peronista, la que señala cuántas pepas le clavó a Olave, porque sube una foto al Facebook y dice que deja todo por la gente y que “vamos River Plate”, porque es hincha “desde niño”, pero también, seamos buenos entre nosotros, por sus goles, golazos. Porque es el goleador del fútbol argentino con diez tantos en 12 fechas de torneo, o en diez partidos suyos, en realidad: faltó a dos porque Pekerman también necesita cobrar los impuestos en su score. ¿Diez partidos se dijo? Bueno, ni siquiera: nueve y moneditas, porque en el debut con Gimnasia jugó apenas un puñado de minutos después de llegar a La Plata en jet ski, donde la vida es más sabrosa. Son 807 minutos y diez goles. O sea: un promedio de uno cada 81’.



Podríamos compararlo con los números de Van Basten, pero tenemos un caso más a mano y en la vereda de enfrente: Martín Palermo, quién más. Bah, ni siquiera Palermo: el mejor Palermo, el del Apertura 1998, ése Palermo que todavía tiene el récord de goles en torneos cortos, con 20 en 19 partidos (jugó todos). Y a Teo la vida le sonríe tanto que su campeonato es igual o mejor que el del actual técnico de Arsenal. Es que Palermo, a esta altura de aquel torneo, tenía 13 goles (tres de penal; Teo no tiene ninguno) en 12 PJ y 1078’: uno cada 83 minutos. Sí, el de Teófilo es apenas mejor, pero es mejor y, aunque parece una quimera pensar en que pueda igualar la marca de 20 goles en los partidos que le quedan (encima, se perdería el juego con Olimpo por otra fecha FIFA), va encaminado a ser el goleador del campeonato con un número que lo deje en el hall de la fama de nuestro fóbal. Sí, le pifió la gente de Manaos en no conseguir al Batman de Barranquilla para el protagónico del spot de la bebida cola con el Titán: “Tengo mejor promedio de gol que vos, tomate una gaseosa para relajar”, podría haber dicho el guión. Porque este Teo, el mejor Teo, es el nuevo optimista del gol. O mejor: el opteomista del gol.


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