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[TRC] Los Pumas 31 - 33 Sudáfrica

Cerca. Tan cerca. Los Pumas, otra vez, cayeron con Sudáfrica por el Rugby Championship. Fue 33-31, en un partidazo de los comandados por Daniel Hourcade. Pero los Boks, como en 2013, lo dieron vuelta sobre el final y festejaron.




Desde el comienzo, el conjunto argentino salió a imponer su juego. No importaba que el rival de enfrente eran los Springboks, el dos del mundo. Presión, pases y vocación ofensiva. Como en Pretoria, las formaciones fijas no fueron un rubro positivo para los de verde. El primer line propio lo robó Mariano Galarza, y en el scrum, el árbitro Steve Walsh le cobró dos penales a favor de los locales y un free kick en esa etapa inicial.

Los Pumas se animaban. Sin embargo, ese dominio no lo lograron llevar al marcador rápidamente. Nicolás Sánchez sumó un penal, pero Handré Pollard en la primera que tuvo igualó. Otra vez los dirigidos por Daniel Hourcade se metieron en 22 rivales, y fue Juan Martín Hernández el que marcó con un drop. Y otra vez, el joven 10 de los Boks, empató.

El calor era protagonista. El juez dio un descanso, y otra vez Los Pumas salieron a atacar. A intimidar al rival. A no darle respiro, pese a los más de 30 grados en la capital salteña. Line, maul, los forwards fueron para adelante, y cuando ya no encontraban agujeros, la pelota voló a la punta y apoyó en la bandera Manuel Montero. Un try que era un ejemplo perfecto de la idea del DT tucumano. Hasta ahí, casi perfecto el primer tiempo de los argentinos.

Está claro que Sudáfrica era un rival duro. Y que no le iba a hacer nada fácil a Los Pumas. Descontó Pollard, y después, en una pelota perdida por el equipo albiceleste en campo rival, terminó con un kick al fondo de Ruan Piennar, Pablo Matera no llegó a cortar y Bryan Habana, el wing que está acostumbrado a apoyarle a Los Pumas, terminó con una palomita para dar vuelta la historia por 16-13. Encima, Martín Landajo y Matera debieron dejar la cancha por lesiones, y entraron Tomás Cubelli y Leonardo Senatore.

Lejos de sufrir el bajón, los comandados por un inteligente Nicolás Sánchez, volvieron a la carga. Fue el 10 el que cortó, abrió los espacios pero no lo pudieron definir ni Joaquín Tuculet ni Juan Leguizamón. Los fantasmas de Pretoria aparecían. Había chances y no las concretaban. La última también fue para el local, pero un mal pase de Sánchez a Marcelo Bosch finalizó con la ilusión de marcar antes del entretiempo. El Chelo tiró la pelota al piso en una clara muestra de fastidio. Otro podría haber sido el resultado en esos 40 iniciales.

Con la cabeza un poco más fría, el seleccionado argentino tomó las riendas del partido una vez más. Jugó con el corazón, con tackle y pasión. Pero también con un plan. Un sistema. La diferencia del primer tiempo con el segundo fue que llegó la eficacia. Tras varios pases, posesión, Cubelli encontró un centímetro y se metió, a pura guapeza, y llegó al try con dos rivales colgados. Después de la confirmación del TMO, Salta se puso de pie. Los Pumas pasaban al frente 20-16, y todo era felicidad.

Por si fuera poco, un error de los sudafricanos le permitieron a los argentinos tener un scrum en 22. Fueron para adelante, como en toda la calurosa tarde, pero la pelota salió descontrolada, y Cubelli se tiró de cabeza, dio pase y la pelota llegó a la punta y Tuculet, con determinación, también logró su conquista. Otra vez TMO, nervios, y final feliz. Una ventaja soñada de 25-16. Luego, una chance más de try con un Tuculet enorme yendo arriba, y se tuvieron que conformar con un penal de Sánchez para estirar diferencias.

Pero los Springboks no tiraron la toalla. Y se metieron rápido en partido, en el mejor momento de los argentinos. Cornell Hendricks, que casi no la había tocado, apoyó con lo justo para dejar la historia 28-23 abajo, y todavía con 20 por jugar. Ya con Morné Steyn en cancha y con el habilidoso Francois Houggard como pareja de medios.

A los 25, tras un error de Legui que quiso dejar la pelota adentro, Sudáfrica tuvo su chance de marcar. Apareció la defensa Puma, y el scrum. Porque era pelota de los Boks, y nuevamente, Walsh cobró penal para los albicelestes. Y se salvaron de una complicada.

Aunque otra vez, los de Heyneke Meyer quedaron con una chance clara y en esta oportunidad, tras el line y maul, no fallaron. Try de Marcell Coetzee, conversión de Morné Steyn y se pusieron en ventaja por 30-28. El estadio estaba en silencio. En el peor momento del seleccionado argentino, un penal a distancia le devolvió el aire. Porque Bosch, desde atrás de mitad de cancha, puso arriba de nuevo a los dueños de casa.

Parecía que esta vez sí se daba. Pero había que cuidar la pelota y no cometer penales. Ninguna de las dos cosas pudieron hacer los de Hourcade. Walsh cobró una infracción, Steyn la cambió por tres puntos y nuevamente arriba los Boks en el marcador. Ya para el final, todo era nerviosismo. Se le escapaba la victoria de las manos. Sí, una vez más. Intentaron con el maul y Sudáfrica defendió bien. Con los backs, y tampoco. En la última, con un scrum a favor, la pelota le llegó a Hernández y dio un mal pase que se fue afuera. Fin al sueño.

Los Pumas perdieron 33-31. De nuevo acariciaron el triunfo. Sudáfrica se llevó cuatro puntos de oro de Salta y sigue en la pelea por el título. En el juego fue un paso adelante para los argentinos. Aunque todavía hay cosas para corregir. Es el camino. Falta ese resultado positivo que dé la confianza necesaria para seguir luchando contra los mejores del mundo. En Salta no se pudo hacer historia.
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