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Tres argentinas rumbo a las islas de Darwin

La primera tripulación femenina de la historia de la Copa Galápagos corre en el Garufa y tiene tres integrantes de nuestro país. Navegan rumbo a la Isla de San Cristóbal.



Karen Bosch, Gabriela Urristi y Francisca Guerrero de Aduriz son tres de las nueve tripulantes del primer barco en la historia de la Copa Galápagos comandado íntegramente por mujeres. Es un torneo oceánico de cinco pruebas, incluyendo las más de 500 millas desde Salinas, en el continente ecuatoriano a Puerto Baquerizo, en la Isla de San Cristóbal, y es un desafío complicado por la navegación en mar abierto y por lo competitivo de la flota.

Las cuatro ecuatorianas, dos chilena y las tres argentinas, a bordo del Garufa, un J35, un velero de casi 10 metros de eslora, llevan meses preparando esta aventura que por estas horas las tiene en alta mar, rumbo a las islas de Darwin, adonde llegarán entre el domingo por la noche y el lunes. Deben , navegar en línea recta algo más de 525 millas que separan Salinas de San Cristóbal, la isla del archipiélago de Galápagos más cercana al continente. Es un recorrido tres veces más extenso que una navegada entre Buenos Aires y Punta del Este, pero con el pequeño detalle del mar abierto.

La argentina Karen Bosch, de 35 años y navegante de cientos de regatas en el Rio de la Plata, Mar del Plata y singladuras por Cabo de Hornos, Isla de los Estados e Islas Malvinas, es la timonel y capitán del equipo femenino del Garufa. Es la más experimentada en navegación de barcos con tripulación, dado que la mayorías del equipo corre en categorías de vela ligera. Karen corrió en 2013 las 500 millas del Rio de la Plata en dobles a bordo del Humildad Zero, un Soto 53, y también realizó en dobles la enorme singladura entre Malvinas y Mar del Plata.

La acompañan las también argentinas Gabriela Urristi y Francisca Guerrero de Aduriz. Gabriela tiene 53 años, 3 hijos, es piloto de Yate, navegante del Yacht Club Argentino y "enamorada del rio y el mar". Para Francisca, de 49 años, con cinco hijos y también patrón de vela, social del Nautico San Isidro, la náutica se transformó en pasión apenas nueve años atrás, y aunque ya ha realizado navegadas oceánicas, la Copa Galápagos es el premio y desafío mayor en el mar.

La tripulación la completan Inge Campoverde, Ariana Villena, Annabella Correa de Perotti y María de los Angeles Fernandez de Ecuador y Aurelia Zulueta y Josefina Eluchans de Chile.

La Copa Galápagos, que va por la decima edición, es un campeonato de cinco etapas, comenzando por una larga regata de 20 millas náuticas del tipo barlovento/sotavento (en donde los barcos navegan la mitad del tiempo en contra del viento y la segunda mitad con el viento en popa). Esa regata se corrió el viernes y el barco de las latinoamericanas terminó 7mo en su clase, ORC 600, y 20 en la clasificación general.

La segunda regata es la prueba total, son las 528 millas desde el puerto ecuatoriano de Salinas hasta la Isla de San Cristóbal. Allí están por estas horas, navegando con vientos francos y de no más de 30 km/h, que suben desde el sur y empujan los veleros en rumbo directo a Galápagos.

De la tercera a la quinta regata son todos recorridos costeros entre las islas. La tercera es entre Puerto Baquerizo, Five Fingers y Lion Dorr, hasta completar unas 23 millas. La cuarta es entre puerto Baquerizo y puerto Ayora, de 49 millas náuticas. Y la ultima regata, el próximo fin de semana, es entre puerto Ayora, Rocas Gordon y puerto Ayora, con un recorrido de 39 millas, algo más que un Buenos Aires/ Colonia.

El barco de mujeres latinoamericanas es un proyecto que nació en Ecuador y recaló en Argentina en búsqueda de navegantes experimentadas. Es la misma historia de la Copa Galápagos, que allá por 1985 tuvo su génesis en viajes de navegantes ecuatorianos hasta Buenos Aires, en búsqueda de consejos y experiencias de regatistas argentinos. Para Karen, Francisca y Gabriela, historia es la que están haciendo ahora, mar adentro y rumbo a las Islas de Darwin.

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