Un embajador con tapones (Peñarol)

Un embajador con tapones




Sebastián Píriz brindó su experiencia a decenas de niños en Dominicana.






Charla. Píriz en medio de una de las clínicas, luciendo la camiseta que usó en Peñarol.



Volante central, 24 años. Corpulento; metedor pero con buen pie. De buen juego aéreo y con la sana costumbre de probar al arco desde afuera del área para abrir defensas cerradas. Formado en Danubio, con intento fallido en su primer cruce a Europa y hoy cumpliendo un sueño familiar siendo titular en el mediocampo de Peñarol. Hasta ahí, lo que más se conoce de Sebastián Píriz.




Pero yendo apenas unos meses hacia atrás, se puede encontrar, ahí nomás, otra faceta de este talentoso volante. Una de la que no siente la necesidad de hacer alarde, pero que dejó a decenas de niños agradecidos, a unos 6.100 kilómetros de Montevideo, en Santo Domingo.




"Sebastián es un gran ser humano. Nuestros niños sacaron mucho provecho de su talento", cuenta a Ovación Adalberto Rodríguez, presidente de la Asociación de Fútbol del Distrito Nacional, la zona más grande de las 32 que engloba la Federación Dominicana de Fútbol.






Es que durante el último receso en el fútbol uruguayo, Píriz aprovechó sus vacaciones en República Dominicana para ser el centro de diversas clínicas enfocadas a los niños más carenciados, los de la "parte alta" de la capital, donde el fútbol lentamente está germinando para, dentro de poco -según los pronósticos locales y de FIFA- deje de ser un deporte de los menos populares.




"Sus charlas con nuestros niños fueron enriquecedoras. Dejó mensajes saludables a estos chicos y chicas de entre 8 y 18 años a los que contagió su determinación. Fueron tres días fantásticos y le estamos muy agradecidos", afirmó Rodríguez sobre el paso de Píriz por su país.






"Este tipo de actividades me completa más como persona que como futbolista o profesional. Uno quiere ayudar al que ve que lo necesita y gracias al fútbol he tenido la oportunidad de cumplir varios sueños. En este caso, más que nada, fue poder compartir mi experiencia, por lo que hay que pasar, los sacrificios que hay que hacer para llegar a ser lo que uno quiere. Fue más que nada eso, pero uno queda satisfecho de poder contribuir en algo con esos chicos", dijo el volante de Peñarol a Ovación, en medio de una charla que lo sacó por un momento de la vorágine de los resultados, de los sistemas de juego, de los rivales.




Raspador como pocos, Píriz da muestras de ser un jugador completo. Y no solo en la cancha.