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Post n° 11 #100postEnUnDia



Un pichón del Pichi






El pibe Cubas volvió a ponerse la pilcha de Erbes y, otra vez, estuvo a la altura. “Ojalá me toque jugar el jueves”, se ilusionó el volante.



Cubas tiene la responsabilidad de abrir puertas para los chicos del club. No se debe conformar y seguir trabajando”. El mimo del Vasco Arruabarrena en la conferencia le debe llenar el alma. Pero, al fin y al cabo, no es más que lo que el pibe se ganó dentro de la cancha. En ese lugar donde parecía difícil encontrar una solución por el desgarro de Erbes, el purrete de Andrés le respondió con creces al técnico, al igual que lo había hecho la semana pasada en Mendoza frente a Godoy Cruz, y pide pista para que no lo dejen afuera por la Copa como sucedió contra Capiatá. “Yo estoy bien, ojalá que el jueves pueda jugar”, se ilusionó el volante, la nueva rueda de auxilio de Boca, ante la ausencia obligada del Pichi.

“Traté de hacer lo mío y cumplir. Por suerte pudimos ganar el partido”, comentó con humildad Cubas. ¿Qué significa que hizo lo suyo? Bueno, básicamente ser el pichón del Pichi. Es decir, hacer ese laburo sucio, que muchas veces no luce, pero que en el silencio colabora y mucho. Atento para hacer los relevos, siempre bien ubicado en el centro de la cancha y preciso para elegir los momentos en que hay que meter la cola entre los centrales. Además, entró a la perfección en la presión grupal y no se complicó cuando la bocha pasó por sus pies: tic, tic, toque corto y largo, y generalmente a uno vestido de azul y amarillo.

“Estoy contento por Cubas y se lo dije. Si le toca el jueves, va a rendir”, dijo el Vasco. ¿Se hizo un lugar el pibe?