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Vamos a ganar las 3 copas



Cavenaghi, espectador de lujo de la sensación del torneo, dice que "dan muchas ganas de jugar en este equipo". Gallardo, el fantasma de Bati, el llamado de Ruggeri. Una charla imperdible con el ídolo.

Te estarás lamentando de no ser parte de este River. ¿O no, Fernando? -Al contrario: estoy disfrutando de cómo juega este equipo. Es impresionante. Está jugando un fútbol espectacular.

-Y sorprendente. ¿A vos no te sorprendió este rendimiento tan repentino? -A mí, no. Realmente. Si uno mira el plantel, no tiene nada que envidiarle a ningún otro equipo argentino.

-¿En serio podías esperar este nivel de juego y esta contundencia? -Por la forma en que se trabaja, uno siempre espera lo mejor. A veces sale y otras, no. Ahora está saliendo todo. Y se nota que, al salir campeones, todos nos sacamos una mochila importante.

-¿Por qué creés que se captó tan rápido el mensaje de Gallardo? -Por su manera de comunicarse y por la metodología de trabajo, que es espectacular. Marcelo tenía muy claro el mensaje y adónde llegaba. Que se haya podido plasmar tan rápido su idea habla bien de él, pero también del grupo, que se adaptó enseguida. Es un todo.

-¿Y el estilo, cuánto creés que cambió respecto del que tenían con Ramón? -Este River por momentos juega mejor, pero van pocos partidos para hacer un análisis comparativo con todo un semestre.

-¿Aunque haya diferencias que salten a la vista? -Tal vez antes hacíamos un gol, lo defendíamos a muerte y buscábamos una contra para liquidar. Hoy van 1-0 y siguen yendo a buscar el partido. Esa puede ser una diferencia. Otra, que en el torneo pasado nos habíamos hecho fuertes de local y ahora también gana de visitante.

-La dinámica, entre otras cosas, es muy diferente.

-Sí, es más de ir a buscar. Pero también tiene jugadores de distintas características. No es lo mismo Kranevitter que Ledesma: el Lobo era de asociarse con Rojas en el juego corto y hoy, con el Colo, es buscar los espacios y que vayan a apretar más arriba.

-¿Te molesta que ya se pregunte si este equipo es mejor que el campeón? -Creo que son incomparables desde el momento en que hay un cuerpo técnico nuevo, que es un torneo diferente, que hay un montón de jugadores que se fueron... Es la mitad del equipo campeón: la defensa, Teo y listo.

-¿Para ser mejor que el campeón le tiene que ganar a Boca y dar la vuelta? -Mmmm, ni así... Porque en el torneo pasado jugamos en la cancha de Boca y ahora será en el Monumental. Hizo un gol Lanzini y hoy Manu no está. De mi parte no existe comparación porque ésta es otra historia.

-Ahora, eso sí, se refleja mucho más la identidad histórica de River -Sí, está claro. Por eso la gente está tan indentificada e ilusionada. Pero esto recién empieza. Y ojalá se pueda mantener.

-Si sigue jugando de esta manera, ¿creés que puede marcar una época? -Sin dudas. Este River puede dejar una marca. A esa marca te la traen los resultados, el buen fútbol, los títulos, pero ésta es la forma de llegar a conseguir todo eso. Tampoco hay que volverse locos, porque esto recién empieza. Y la medida de un equipo se da cuando llegan los partidos clave, como lo fue el superclásico en el torneo pasado.

-Con Pisculichi así, tendrías un asistidor de lujo... -Piscu la está rompiendo. Lo conozco mucho porque jugamos juntos en la Sub 20 y sabía lo que podía rendir. Se adaptó muy rápido porque tenemos un grupo espectacular. Y eso se nota. Esa armonía es importantísima porque pasamos mucho tiempo juntos y somos 30 cabezas diferentes.

-Hablando de cabeza, Teo volvió mejor que antes.

-Está intratable, Teo. Se siente importante, está contento y eso se nota. Ahora interactúa mucho más y es normal. Está más abierto, tranquilo y con más confianza, pero ya había terminado jugando muy bien el torneo anterior.

-Aunque no la metía tanto.

-Obviamente eso es lo que más se nota. Hay que aprovechar su momento y también el de Mora. No hay dudas de que tiene condiciones ni se puede dejar de lado que irse a otro club a muchos les hace bien: cuando uno está afuera valora mucho más lo que es River.

-¿Lo tenías a Boyé? -Lo había visto en la pretemporada. Juega muy bien de espaldas, es fuerte, tiene velocidad, potencia, cabecea bien... Y a medida que lleguen los goles, irá ganando mas confianza. Hay grandes proyectos de jugadores en el club. Marcelo lo sabe y los está llevando muy bien.

-Fuiste uno de los primeros que pidió a Kranevitter para la Selección. ¿Te está dando la razón el Colo? -Ja, lo dije y lo sostengo. Si no fue a este Mundial, es porque no tenía tantos partidos en Primera. Pero es un crack. Tiene un juego impresionante y una tranquilidad increíble a los 20 años. Es un joven viejo por cómo juega. Es una de las grandes apariciones de River de este último tiempo. Y tiene potencial para jugar en un grande de Europa.

-¿Funes Mori hizo olvidar a Balanta? -Y, el Melli está muy firme en su puesto. El fútbol son momentos y él aprovechó muy bien el suyo. Fue muy importante el gol en el superclásico y lo reconoce: le generó una confianza que hoy se está notando.

¿Cómo te imaginás en este River? -Mi función sería la misma de siempre. Si se crean todas las situaciones que venimos creando y se juega de esta forma, para un delantero es lo mejor. Estamos llegando por los costados, por el medio, por todos lados...

-¿Tenés en cuenta que este sistema te va a exigir más despliegue físico? -No es así. Siempre tenés que estar al 100%.

-Mora y Teo hoy corren a todos en la salida...

-Y yo en el superclásico pasado terminé defendiendo de cabeza en mi área. No es que sos una planta y estás parado de 9. Eso es lo que menos me preocupa: cuando jugás a nivel profesional y en un club tan importante, tenés que estar al máximo. Podés tener bajones, como les pasa a todos salvo a Messi y a Cristiano, pero no dejar de estar a tope en lo físico.

-¿Harías muchos goles? -Eso no se puede saber, pero sin dudas que tendría más posibilidades. Si en varios partidos el resultado podría haber sido incluso más amplio y los arqueros rivales fueron figuras pese a que el equipo ganó 3 ó 4 a 0. Es obvio que dan muchas ganas de jugar en este equipo.

-¿Podés llegar a pagar el tiempo de inactividad? -Espero que no. Nadie tiene ganado el puesto y hay que rendir día a día. Si bien Marcelo me mantuvo como capitán pese a que sabía que iba a estar un tiempo parado y aunque vengo de ser el goleador del campeón, nada te asegura el lugar.

-¿Cuándo creés que vas a volver? -Me dijeron tres meses, y a los tres meses quiero estar jugando. Si todo va bien, sería para el 15 de noviembre. Después, si el pie no responde o surge cualquier motivo extra, pensaré en la pretemporada. Pero mi objetivo son las dos o tres fechas finales del torneo, que si Dios quiere vamos a estar peleando, y una nueva final para ganar... Me encantaría estar ahí porque tal vez entrás 10 minutos y hacés un gol importante.

-Tenés 99: ¿vas a llegar a los 100 este año? -Y, es mi idea... Se está estirando mucho y si no, tendría que esperar al otro año... Pero voy a llegar, no tengo dudas.

-¿Hiciste alguna dieta especial en todo este tiempo sin entrenarte? -No, la dieta es básicamente la misma: comer sano. Obviamente que sin actividad física me cuidé más que cuando jugaba porque ahí gastás energía todos los días. Pero me mantuve dentro de mis parámetros, bastante bien.

-¿Tu gran objetivo es la Copa Libertadores? -Es un cuenta pendiente: llegué a cuartos y semi pero nunca la pude ganar ni jugar una final. Aunque a eso voy a apuntar recién en la pretemporada. Si no, sería olvidar todo lo importante que tenemos por delante de acá a fin de año.

-¿El presente demuestra que se está formando algo importante para esa Copa? -No tengo dudas. Se está formando algo espectacular. Podés perder, obvio, pero la forma en que el equipo está plasmando todo transmite confianza.

-¿Sufriste más de lo pensado con esto de la lesión? -(Se ríe) Por lo menos la historia terminó bien y el esfuerzo que hice valió la pena: fuimos campeones.

-Pero jamás imaginaste estas consecuencias.

-No. Las infiltraciones nunca son buenas y cuando las hacés es porque estás ocultando un dolor que no te deja jugar. Sabía a lo que me exponía, pero no sabía que después me iba a tener que operar y pasar tanto tiempo afuera.

-¿Cuánto te bajoneaste? -Fue mucha incertidumbre. No sabía si con los tratamientos me iba a recuperar y nadie me garantizaba que con la operación iba a quedar al 100%. Entonces me preguntaba: ‘¿Me opero? ¿No me opero?’. Consulté a tres médicos y encontré opiniones diferentes. Hasta que en un momento dije: ‘Basta, tomo la decisión, me convence esto, me opero y trabajo para recuperarme y volver mejor’. Cuando me abrieron, encontraron un montón de cosas... Si no me operaba, no jugaba nunca más.

-¿Te dijeron eso luego de pasar por el quirófano? -Sí, porque tenía un hueso (el sesamoideo) roto, un cartílago desprendido, tejidos muertos, mucha inflamación... Estaba realmente complicado. No era un problema del dedo gordo en sí, sólo una bursitis: no me podía poner ni las zapatillas del dolor, vivía en ojotas...

-¿Ahí pensaste en que no podrías jugar más? -Sí, obvio que se me pasó por la cabeza.

-¿Te asustaste? -No, porque no me asusta el retiro, ya tengo una carrera hecha. Siempre hay objetivos por delante, pero no me daba miedo no jugar más. Siempre dije que no iba a jugar hasta los 38 años. Es más, no creo que llegue a los 35, pero tampoco era la idea terminar lesionado u operado. Quiero que el retiro sea una decisión mía.

-Al menos sabés que vas a poder jugar a la pelota con tu hijo en el futuro.

-Sí, je. Dije eso porque un claro ejemplo es lo que le pasó a Bati, mi ídolo, que sufrió tanto con los tobillos. Uno llega a un punto en el que no piensa, sólo se queda en el “tengo que jugar el domingo” y no se da cuenta de que la vida es larga. Y no sé hasta que punto vale la pena arriesgar así. A veces somos bastante inconscientes y con tal de jugar no pensamos en las consecuencias. Hoy, con esta experiencia, no me volvería a infiltrar nunca más. Y si me tengo que perder un partido, me lo pierdo.

-¿Te arrepentís de las infiltraciones? -No. Generalmente no me arrepiento de lo que hago. Al contrario, por la forma en que terminé jugando y por el título, lo valoro el doble porque fue un gran sacrificio. Además, esto empezó en una racha en la que no venía haciendo goles y yo dije “a cualquier costo tengo que estar, no me puedo perder estos partidos”. Y al final, con chances de ser campeón, no me lo quería perder por nada del mundo. Ahora sé que no lo volvería a hacer, pero no me arrepiento.

-¿Tampoco te arrepentís de no operarte antes? -Tampoco. Porque fue consensuado con los médicos y el cuerpo técnico. Se trató de evitar, pero no se pudo.

-¿Y ahora cuáles son los próximos pasos? -Mañana (hoy) me sacan la bota y arranco con bicicleta y natación para empezar a trabajar lo físico. Creo que también voy a caminar en la cinta. Y en un mes empezaré a correr para que el pie se adapte a jugar al fútbol. Mientras tanto, trabajo la musculación, sobre todo en el gemelo y el cupádriceps de la pierna derecha. Y hago doble turno casi todos los días.

-¿Vas a sufrir mirando el superclásico de afuera? -Desde afuera siempre se sufren esos partidos. Es más: será uno de los pocos clásicos que veré desde la tribuna. Voy a apoyar al grupo y tengo fe en que vamos a ganar de nuevo.

-¿Cómo manejás la impotencia de no poder estar? -Cuando ves la cancha llena, al equipo que crea tantas situaciones, te querés tirar de cabeza a la cancha. Pero bueno, estoy desde el lugar que puedo: meriendo en la concentración, bajo un rato al vestuario y me voy a la tribuna. Me siento parte desde mi lugar, pero es complicado porque nunca tuve una lesión así.

-¿Te sorprende que Bianchi y Riquelme se hayan ido de Boca? -Sin duda que es raro ver a Román con otra camiseta que no sea la de Boca. Igual, está bueno que pueda ayudar a ascender a club en el que se crió: yo lo viví en carne propia. Y lo de Bianchi... Cuando no se dan los resultados, es normal que se busque un cambio. No sé si las formas fueron las correctas porque no estoy adentro del club, pero cuando los resultados no se dan y el eterno rival juega bien y es campeón, es complicado. No es fácil sostener eso -¿Hablás con Ramón? -Con Ramón, no. Hablo siempre con Emiliano. Con él tenemos una amistad desde inferiores, como con el Malevo. A propósito, no entiendo cómo el Malevo es reprobado por la gente antes de entrar cuando se crió en el club. Hay muchos que no lo saben y se quedan con que es amigo de Emiliano y nada más. Me parece injusto y me duele porque sé cómo lo vive.

-¿Te sorprendió algún llamado en este tiempo? -Me llamó mucha gente, pero el que me sorprendió fue el Cabezón Ruggeri, que había tenido una lesión parecida. Me sorprendió y me gustó que se haya preocupado y que me haya aconsejado.


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