Vamos, no nos quedemos


River empató con Olimpo y dio un paso en falso a tres fechas del final. Aunque lo más preocupante es la caída de su nivel. ¡¿Justo ahora?! Dale, River, a levantar con Boca en la copa.

Es innegable que la seguidilla de partidos y las convocatorias de las selecciones merman el nivel de todo equipo, pero el desempeño de River en estos últimos encuentros resulta sorpresivo. Con o sin sus figuras, más o menos juveniles y de local o visitante, bajó considerablemente en su juego y no encontró respuestas ante la leve adversidad que le plantearon sus rivales.

Es que, lejos de aquella firmeza avasallante con la que abrió el semestre, ahora trastabilla y golpea con la misma intensidad con la que se deja golpear. Le pasó con Vélez en Liniers y con Estudiantes en el Monumental. En ambos se dejó cachetear de entrada y hasta prepotear. Pero el bajón mayor lo denotó con Olimpo: tuvo un juego intrascendente, casi no peligró sobre el arco visitante y apenas logró ponerse en ventaja con una jugada de pelota parada.



Aunque más grave aún fue el hecho de que no haya logrado despertar siquiera con el marcador a su favor, con ese 1-0 que espantaba toda la presión que le había trasladado Racing desde la noche anterior. Ni así hubo caso. Mantuvo una irregularidad pasmosa, llamativa para este equipo que hasta hace muy poco fue la sensación del fútbol argentino, y se dejó golpear a pesar de que el rival no tuvo la intención de hacerlo en todo el partido.

Ese error grosero de Ramiro, como la salida en falso de Barovero cuando los minutos apremiaban, fue la señal inequívoca de que River está en baja. Sí, es difícil aceptarlo después de haber visto el potencial de este equipo, pero no queda más que adaptarse y pelear con lo que quede hasta el final. Sobre todo porque se viene Boca y no se nos puede escapar.