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Ver a Boca es cada vez más caro

Una organización de hinchas hizo un estudio y comprobó que el precio de los abonos a plateas en la Bombonera supera al de todos los demás estadios. Estos grupos emergen para influir en el fútbol y controlarlo.





Una nueva marea de participación popular en los clubes empieza a deslizarse buscando la costa. Trae aire fresco. Pero, sobre todo, busca modificar ciertas conductas de los dirigentes que gobiernan, quiere hacerse escuchar y hace de las redes sociales su herramienta indispensable de divulgación. En la semana que terminó, se conoció un interesante trabajo de la organización Boca es Pueblo, integrada por jóvenes hinchas –varios son universitarios– que se autodefinen con un objetivo: “Defendemos la Bombonera, el Barrio de La Boca, los colores y al Jugador N 12”. Por si acaso –aclaran– no tienen fines de lucro. Un enunciado que por ahora los aleja de la mercantilización hecha bandera en la barra brava. En definitiva, los simpatizantes de a pie se unen para denunciar lo que les parece mal. Y esta vez les pareció mal que Daniel Angelici y su comisión directiva cobren los abonos a plateas más caros del fútbol argentino. Para respaldar su informe compararon los precios con otros clubes.
Boca es Pueblo describe que una platea preferencial de la Bombonera entre las butacas 1 y 18 es “la más cara entre las caras de todos los clubes que actualmente compiten en la Primera División. En junio pasado, costaba $ 14.200 por la temporada 2014/2015, es decir, $ 1183 por mes. Esta platea es 42 por ciento más cara que la de mayor precio en el Nuevo Gasómetro de San Lorenzo (Preferencial, sector O)”, que le sigue en valor según informan los hinchas en su web www.bocaespueblo.com.ar.
También informan que una platea cuesta el “57 por ciento más que la San Martín Media (sectores O y L)” del estadio Monumental de River y “representa casi el doble que el costo de la platea VIP Gerardo Martino en el estadio de Newell’s”. El informe de seis carillas titulado “Boca Juniors tiene los abonos a platea más caros de la Argentina” está acompañado de seis gráficos ilustrativos. Va más allá de la presidencia de Angelici y la señala como una continuidad del “elitismo” con que gobernó Mauricio Macri el club desde diciembre de 1995.
“Se calcula que entre junio de 2003 y junio de 2014, el costo de un asiento por temporada en los sectores de platea media A y B sufrió un incremento de 1029 por ciento (es decir, una suba promedio de 24,7 por ciento por año), casi el doble que la inflación registrada en el mismo período (+536 por ciento) medida con fuentes alternativas al Indec, y 1,3 veces el aumento registrado por los salarios en los últimos once años (+771 por ciento)”, señala este trabajo donde se nota la mano de hinchas con conocimiento sobre estadísticas, pero de la tabla que tiene que ver con la economía y no con el campeonato.
La organización recordó que en el último verano ya había denunciado que la colonia de vacaciones del club era la más cara de todos los clubes de fútbol de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Lapidarios, en Boca es Pueblo afirman que “se privilegia el ingreso de los pocos que tienen mucho (empresarios y turistas), en detrimento de los muchos que tienen poco o que, simplemente, tienen menos”.
Esa definición la justifican más adelante: “Esto implica que un hincha de Boca con el salario promedio pudo adquirir, cada año, menos asientos de platea en los sectores indicados. Esos lugares abandonados fueron progresivamente ocupados por gente de mayor poder adquisitivo, por empresarios o, directamente, por empresas”.
Del estudio también se desprende que los sectores H, I y K (ex tercera tribuna norte popular devenida en platea), los más baratos de la Bombonera, “en junio pasado tenían un costo de $ 2800 por temporada, o de
$ 233 por mes. Esto es 27 por ciento más caro que el precio del abono para la platea baja de Rafaela, y cuestan 56 por ciento más que los abonos en la platea norte alta de Independiente. Además, el costo de dichos sectores representa exactamente el doble que el de la platea sur de San Lorenzo y son cuatro veces más caros que la platea Sívori o Centenario medias y bajas” de River. Las mismas que, según el informe, “eran gratuitas para los socios hasta hace un año”.
Los hinchas se quejan de los últimos aumentos y dicen que a partir del torneo actual “la platea más cara en Boca pasó a costar $ 16.600 la temporada (+16,9 por ciento), es decir, $ 1383 por mes, lo que lleva a profundizar la diferencia que nuestro club mantenía con el resto de los clubes de Primera División hasta junio, dado que éstos no modificaron los precios para sus abonados comenzado el Torneo de Transición”. Y agregan que el abono a platea más caro en Boca sale un 66 por ciento más que el de mayor valor en San Lorenzo, y con River la brecha sube hasta un 83 por ciento cuando lo comparan con una ubicación similar en el Monumental.
En la organización se oponen a esta política de Angelici y los dirigentes que lo acompañan, pero también a lo que denominan su proyecto de “estadio shopping” y a que el club le dé la espalda al barrio de la Boca. Denuncian que detrás del aumento progresivo de los abonos a plateas se entabló un conflicto entre “el modelo de club que se busca, un Boca de las empresas y el empresariado, como es la tendencia de los últimos diecinueve años, o un Boca popular, como lo exige la historia de nuestra institución, su identidad, su Pueblo”.
Después de la última asamblea de representantes, que se desarrolló en el club el 29 de agosto, para votar la privatización del Museo de la Pasión Boquense a manos del grupo Santa Mónica, el canal TyC Sports y la empresa Museos Deportivos, la organización señaló en un comunicado: “Por primera vez asistimos masivamente a una asamblea donde les hicimos saber a los oficialistas que ya no podrán obrar con la impunidad de siempre, que la próxima vez que pretendan atacar a Boca deberán pensarlo mejor, porque los hinchas estamos atentos, despiertos, tenemos memoria y no perdonamos”.
A fines de 2015 podrán comprobar si sus denuncias de ahora inciden en las elecciones previstas para diciembre. Los hinchas organizados y que no funcionan con la lógica de las agrupaciones internas llegaron para quedarse. En su momento se opusieron a ciertas privatizaciones, marcharon contra los violentos como en Independiente y hacen actividades sociales como en la Boca. Les toca ahora intentar el cambio de una vieja creencia: la que plantea un club mejor si lo preside un dirigente con plata, como si ése fuera el reaseguro de un buen gobierno.


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