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Veron: "Me criticaron por no ser el jugador del pueblo"

Uno de los astros de los últimos veinte años, ahora presidente de Estudiantes, asegura que todavía se siente un futbolista, aunque es consciente del rol que desempeña



Como jugador, su mirada ya divisaba un futuro como dirigente en el horizonte. Como presidente de un club, su único objetivo es el de dejar un legado en el fútbol argentino. De buen tranco y juego inteligente dentro del campo de juego, supo usar la adrenalina como combustible para una carrera que lo vio vestir las camisetas de Estudiantes, Boca, Sampdoria, Parma, Lazio, Manchester United, Chelsea e Inter. En una visita a la Redacción de la nacion, donde participó del ciclo Conversaciones, Juan Sebastián Verón habló de su presente al frente de Estudiantes , pero también dejó reflexiones sobre la AFA, la violencia en el fútbol, su paso por la selección y el uso de la tecnología en del deporte. Además, se refirió a las críticas que sufrió en sus años como futbolista: "No tuve la suerte de ser Tevez, el jugador del pueblo".

-¿Cómo se explica el regreso de futbolistas que tienen la posibilidad de seguir jugando en un buen nivel en el exterior? Como el de Tevez, como el tuyo. Tenían nivel para seguir y deciden volver. ¿Por qué?

-Se puede explicar de varias formas. Puede ser una cuestión de necesidad, de estar con la familia, de estar en tu lugar, de estar con los tuyos. Más allá de lo deportivo, porque está claro que vos querés seguir jugando al fútbol. Cuando tomé la decisión de volver, básicamente fue por eso. Nos fuimos de muy chicos, sufrís el desarraigo, más allá de estar en el primer mundo. Y además llegué en un momento en el que no había tantas facilidades de comunicación como ahora. Con muchos menos argentinos, con menos presencia latina. Además uno arma una familia, tiene hijos, y ellos empiezan a tener lazos acá con la familia. Después, obvio, hay un condimento deportivo.

Lo que sucedió con la FIFA es algo que tenía que pasar. A veces tienen que darse estas cosas para sacudir y que nos demos cuenta de cómo se tiene que trabajar

-¿De devolverle al club todo lo que te dio?

-Sí, la idea de ponerse al frente del club. Que a los chicos del club no les falte nada. Hay un montón de detalles que te empujan para volver, para estar. El hecho de jugar en tu club, de terminar en tu club. Es un poco de todo. Y también, hay que decirlo, económicamente te podés dar ese gusto. Hay otros que quieren volver y no pueden.

-¿Cómo llegó el retiro?

-Sentí que había dado todo y que era el momento para hacerlo. Son desafíos que hay que tener. Todavía me siento un jugador de fútbol. Pero cuando voy al country de City Bell y veo entrenar a los chicos se me van todas las ganas.

-¿Y hablás con los jugadores de Estudiantes?

-Yo trato de no opinar de fútbol delante del jugador y el cuerpo técnico, a no ser que me pidan que opine. Porque las reacciones no suelen ser buenas.

-Como ex hombre de la selección, ¿hay forma de explicar la falta de títulos? ¿Es un problema estructural o de resultados?

-Hay que ver que lo de estos dos años, el Mundial de Brasil y la Copa América, fueron dos finales. No sé si hablar de estructura. Sí de empezar a buscar un proceso, para que los logros no sean tan distantes o esperar que surja un Messi o un Maradona. Eso puede ser estructural, pero después hay cuestiones que tienen que ver con el fútbol, con los resultados. Con varias cosas.


-¿Del exitismo? Parece que si no se sale campeón no sirve...

-Lo primero es exigirse a uno mismo y dar lo mejor. El éxito en sí en un juego de conjunto, de grupo, no siempre va de la mano de tener a los mejores. Son otros condimentos. Hay infinidades de casos. Hay grupos muy buenos con mucho talento que no ganaron nada. En lo que se refiere a la Argentina, tiene que ver mucho con el contexto, con las frustraciones que descargamos en el fútbol. Cada uno espera que el fútbol te dé la alegría para que esa semana sea mejor.

-¿Lo de lograron con Estudiantes entre 2006 y 2010 se explica desde el grupo?

-En ese caso, había un grupo que se venía armando desde tiempo antes de ganar la Copa Libertadores o jugar el Mundial de Clubes. Fue un núcleo de grupo que fue trabajando junto. Fue parte de un proceso.

-Pensando en el futuro, ¿imaginás a Estudiantes repitiendo ese momento?

-Lo que tenemos que preparar es un proceso, más que algo pasajero. Si bien es lo más complicado, resulta lo más beneficioso. Que el equipo pueda mantenerse entre los cuatro, cinco o seis grandes equipos del país. Con expectativas de luchar, de jugar las copas. Pero para eso necesitás tener un plantel estable.

-Pareciera que siempre estás apostando a algo nuevo, a más, que vivís encima de la adrenalina. Saliste de la zona de confort al querer ser presidente y te pueden caer críticas...

- Ya me caían los palos como jugador. No tuve la suerte de ser "Tevez, el jugador del pueblo" o "Messi, el mejor jugador". Desde el Mundial 2002 que siempre fui criticado. La realidad es que la zona de confort tiene que ser con uno mismo, con lo que uno pueda dejar. No es por una cuestión mía, es para dejarle algo a mi club, al fútbol argentino. El reconocimiento pasa por uno mismo.

Yo entiendo las críticas, pero con Messi se pasan de la raya. Nos volvimos muy intolerantes y le caemos al que tenemos a mano, en este caso a Leo

-¿Cómo te ves a futuro?

-En la carrera como dirigente no sé. Mi única necesidad es dejar algo en el fútbol, de ayudar al fútbol en algo.

-¿Y después?

-No pienso en ganar un campeonato. Pienso en poner una base para que el club pueda crecer y se pueda gestionar bien. Sería muy malo si en un tiempo me fuera del club y me dijeran "Che, qué nos dejaste". Eso sería peor que un resultado deportivo.

"APRENDÍ A SER DIRIGENTE CON PEPE SÁNCHEZ Y CON PICHOT"

-¿Qué tan difícil es la tarea de ser presidente?

-Tiene sus cosas. No te van a aplaudir un balance. Yo estoy muy lejos de lo que pasa en el campo de juego y, sin embargo, hoy te insultan porque trajiste a tal jugador o a tal entrenador. Lo nuestro son tres años, no son 90 minutos. De acuerdo con el resultado, en 90 minutos definís lo que va a ser la semana de los hinchas. Pero lo mío son los 90 minutos más lo que pase al día siguiente, con otros deportes, con temas internos. Cuando entré me dí cuenta de que tenía que empezar por un lugar distinto a lo que pensaba, pero proyectando hacia adelante.

-Más allá del fútbol, Estudiantes tiene mucha vida social. ¿Llevar el día a día de esas cuestiones te entretiene?

-Es lo mejor. El desafío y la complicación que tienen los clubes no es sólo el fútbol. Es bastante complejo el sistema de los clubes en el fútbol argentino, que es muy distinto a lo que es en Europa. River tiene 35 disciplinas, Estudiantes tiene 20, Boca acaba de cerrar el voleibol, Belgrano es un club solamente de fútbol. Las realidades de los clubes son muy desparejas y distintas, y eso en algún momento habría que discutirlo.

-¿Ves a Estudiantes convertido sólo en un club de fútbol?

-El hincha lo tomaría muy mal. Si bien el club pasó a ser un club de fútbol cuando se dividió de Gimnasia, después empezó a tomar deportes y comenzó a convertirse en un club social. Tiene una historia muy grande, dentro de la ciudad, en deportes como handball o básquetbol. Sería muy duro cortar los deportes y quedarse sólo con el fútbol. Es una cuestión que hay que pensarla, hay que trabajarla, porque son clubes que le dan contención a la sociedad. El club reemplaza lo que era la calle; hoy los chicos pasan muchas horas por día en el club.

Mi única necesidad en la vida es poder dejarle algo al fútbol

-¿De quién aprendiste para ser dirigente?

-Hablar, hablo con muchos. Tanto de acá como de afuera. Me empecé a juntar mucho con Pepe Sánchez y después con Agustín Pichot. Ellos me iban contando sus experiencias, lo de Bahía Basket o lo que se hizo con la UAR, cómo fueron transformando sus clubes o las estructuras. Con el tiempo empezás a ver qué querés hacer. A mí me impactaba mucho, de lo de Europa, cómo los clubes manejaban el marketing deportivo, la comunicación, la relación del jugador con los sponsors, la logística, de qué manera se aprovechaba el tiempo del jugador para este tipo de cosas. Te vas interiorizando, vas preguntando, vas viendo; y cuando llegué, con una referencia más concreta, como las de Pepe o Agustín, me fui haciendo la idea de lo que quería.

-¿Qué dirigentes te influenciaron en tu carrera europea?

-Como estructura, como línea, me impactó lo que era Manchester United con Peter Kenyon, que luego lo llevó Roman (Abramovich) a Chelsea. El otro, desde la parte humana y la parte social, es Massimo Moratti, con todo lo que creó con el Inter Campus, algo extraordinario como programa, que hoy está diseminado por todo el mundo, con escuelas de fútbol y como herramienta social de contención.

-Ahora que sos presidente, ¿seguís pensando que para ver espectáculo hay que ir al teatro?

-¡Ja, ja! Sí. El espectáculo está en el teatro. En eso no cambié.


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