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Ya agarra la calculadora



River está último en su grupo de la Copa y ya agarró la calculadora: si gana los tres partidos que faltan, pasará a los octavos. Si no, deberá empezar a rezar por ayuda extra...

River arrancó la Copa Libertadores para el cálculo, y el acento puede ir donde más le guste al lector. Dos puntos de nueve, verse último en una tablita de cuatro clubes que además son equipos de menor jerarquía, sobre todo San José de Oruro y Juan Aurich, llama la atención. O más que eso: preocupa, alarma. Tanto que muchos ya empiezan a hacer cuentas para presupuestar qué tan difícil podría ser la clasificación a octavos: si éste le gana a este otro, si hace un gol más, uno menos, me llevo un punto por acá, sumo otro por allá, divido por cuatro, despejo la equis y pum, se te derritió la calculadora entre números reales y números complejos. Los de River son reales y complejos a la vez: dos puntos. Pero desde Núñez se aferran a las matemáticas. O, más que en las matemáticas, en las matemáticas en función de lo que puede dar el equipo y aún no mostró a pesar de jugar entre las nubes de Oruro, en un césped consumido por la bachata en Núñez y en uno, el jueves, que directamente implicó practicar otro deporte donde la pelota era un conejo.

“Está todo por jugarse. Más allá del resultado en Perú, todavía estamos en una posición de confianza: tenemos que ganarle a este equipo (Aurich) en nuestra cancha y eso nos daría la posibilidad de reubicarnos en el grupo. No tengo dudas de que vamos a sacarlo adelante”, explicó Marcelo Gallardo, acaso después de una junta de urgencia con Adrián Paenza, que lo habrá tranquilizado, que le habrá dicho que, efectivamente, sí, la matemática está ahí. La “confianza” del Muñeco tiene razón de ser: por lo visto hasta aquí en el Grupo 6, el técnico de River cree que su equipo no debería tener muchos problemas para ganarles (incluso golear) a Juan Aurich (19/3) y a San José de Oruro (15/4) en el Monumental. Todavía quedan tres fechas y las posibilidades según las variables en los resultados son infinitas, pero si River saca esos seis puntos ya presupuestados en casa y se vuelve con un punto de su periplo mexicano a Monterrey contra Tigres (8/4), sólo dos victorias de Aurich (contra San José en la altura y ante un Tigres seguramente ya clasificado en la alfombra de Chiclayo) lo dejarían afuera. Y, claro, si la Gallardeta obtuviera los nueve puntos que le quedan en juego, ya no dependerá de nadie, porque ni los peruanos ni los bolivianos llegarían a alcanzarlo. “Estamos en carrera, vamos a ganar los partidos que nos queden en casa e ir a México con la misma mentalidad con la que fuimos a Perú, más allá del resultado. Los demás también tienen que sumar y sacar los puntos que están en juego”, siguió calculando el DT.

Por eso la fe todavía está intacta. Porque los hinchas y Gallardo hacen cuentas pero en realidad cuentan con el equipo, tienen la confianza del pasado inmediato. Porque River depende de sí mismo. Aunque por lo visto en sus tres primeros partidos, eso no es garantía de nada...







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