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Biografía No Autorizada de Néstor Kirchner

KIRCHNER, EL AMO DEL FEUDO


DANIEL OSVALDO GATTI




El libro "Kirchner, el Amo del Feudo", que resulta muy difícil de conseguir porque su única edición se agotó en los kioscos de diarios y no hubo reposición, cuenta los secretos más increíbles del enigmático Señor K. Acá lo publicamos completo para lectura online y para descargar a tu PC en formato PDF.

Su autor, Daniel Osvaldo Gatti, nació en Basavilbaso, provincia de Entre Ríos, fue militante de las Agrupaciones Juveniles del Peronismo Bonaerense, fue un preso político entre 1977 y 1982. En 1984 se radicó en la provincia de Santa Cruz y, desde el humor gráfico, siguió su pasión por la política. Con Héctor Barabino, conduce A los Cuatro Vientos y Séptimo Día, dos programas radiales de vasta audiencia en Río Gallegos.





INTRODUCCIÓN

Parte 1

Néstor Carlos Kirchner nació un 25 de febrero de 1950, en Río Gallegos, una ciudad por entonces de 6.000 habitantes. Su nombre se ajustaba a una larga tradición de hombres de la familia, quienes portaron alguno de los nombres del primer Kirchner que llegó a la Patagonia, a principios del siglo 20. Su padre, empleado de Correos, donde llegó a tesorero, se llamaba Néstor, hermano de Carlos, Delia y Zulema, descendientes de Carlos Kirchner y Margarita Kaenel.

El primer Carlos se radicó como comerciante de Ramos Generales, y desde su comercio trabó relación con los sectores que detentaban el poder real en la provincia de Santa Cruz. Su nombre está inscripto como aportante a las autoridades y cuerpos de seguridad, en tiempos en que los ganaderos optaron por armar policías y una Guardia Blanca, para terminar con los peones, como ya habían terminado con los nativos tehuelches. La proclama de los huelguistas lo incluyeron en el listado de los comerciantes a boicotear, por su defensa incondicional de los postulados de la Sociedad Rural y la Liga Patriótica. "Para contrarrestar, debidamente, los injustos ataques a las autoridades del territorio y de la Nación... ", el 11 de enero de 1922, se constituye la Unión Cívica Radical del Territorio, y Don Carlos Kirchner rubrica el acta que es la continuidad por otros medios de la defensa de los mismos intereses, los propios.

A la costumbre de recibir los nombres de sus antepasados no escapó su hermana, Alicia, quien lleva el agregado de Margarita, por la abuela Kaenel. Su tercer nombre es Antonia. Estudió y se recibió de Asistente Social, y en los recesos entre funciones gubernamentales, y aprovechando a su cuñada en el Congreso, obtuvo el Doctorado. La figura del abuelo Kirchner quedó en lo profundo de la memoria de chicos que hoy son hombres maduros y todavía se estremecen al recordar las mensuales humillaciones a la que eran sometidos sus padres. La de un hombre alto, enfundado en un pesado abrigo gastado, quien invariablemente golpeaba con su bastón las puertas de sus viviendas para reclamar el pago del alquiler, usurero gozoso, sabía que faltaban algunos días para que cobraran y sólo por el placer de escuchar sus excusas, los visitaba el primer día de cada mes. La misma impronta, la de su nieto, pero con traje de saco cruzado y anteojos de cristales verdes, llegaba a las de los clientes morosos para llevarle los bienes adquiridos. Su perfil de nariz pronunciada, el remolino en la coronilla y los ojos saltones le valieron el apodo de Lupín, como el famoso personaje de historietas infantiles, su derivativo, Lupo, mostraba que el apodo tenía variantes que daban en la tecla con la verdadera personalidad. Otros apodos sólo quedaron relegados a las voces en sordina.

Tordo, Cuervo, Cara con Mango, Flaco, ninguno quedó, sólo Lupín, un apodo que definía mucho más que un aspecto físico de su portador, se convirtió en identidad política, en las formas que adoptó el manejo de la cosa pública y sirvió para que el tradicional y conservador diario La Opinión Austral, en cada viraje hacia el oficialismo, pasara a denominarse, popularmente, Lupinión Austral.

Cuando Lupín incorporó a sus primeros discursos públicos de campaña para intendente de Río Gallegos, la advocación a los pioneros, todos recordaron al abuelo Carlos, quien sostuvo la posición de eliminar de raíz las luchas obreras, y quien sobre las osamentas de los peones, en las fosas comunes, se forjara una palabra que atravesará toda la historia de Santa Cruz: miedo. Sin entender esta matriz de los santacruceños, y en particular de éste, es muy difícil comprender cómo se logró construir un feudo en pocos años.

Las fotos de la etapa escolar lo muestran con todos los atributos físicos conocidos: alto, narigón, luciendo el corte de la época -a la americana-, y los también típicos pantalones cortos hasta las rodillas, acompañados por medias tres cuarto, gruesos marcos negros en los anteojos que intentaban corregir la posición de sus pupilas. Sus maestros lo tienen presente como un niño inteligente pero apocado, vulnerable a las bromas, que prefirió refugiarse en la protección que le brindaban chicos más grandes, con los que compartió los picados en "la canchita", como llamaban a un baldío de la calle Pasteur.

"Cuando empezó el secundario, se integró a otros grupos, pero a los del barrio no nos olvidó", cuenta un amigo, al recordar a los integrantes del grupo de la infancia, refiere nombres que aparecerán siempre en las cercanías de Kirchner, como Oscar 'Cacho' Vázquez, proveniente de San Julián, o Juan Carlos Has. Un viejo profesor cuenta que en el colegio secundario era líder de "un grupito quilombero, de discutir por pavadas o de caprichoso", y una docente refiere un enfrentamiento con Lupín cuando, junto a otros jóvenes, enfrentó una disposición interna que establecía el 7 como la nota que habilitaba para participar en los juegos intercolegiales. Para el Diputado 25, seudónimo del profesor Emilio García Pacheco, un periodista conservador que se convirtió en seguidor y publicista de Kirchner, el Lupo no era un buen alumno.

En La Plata La política se transformaba en un poderoso imán para quienes partían a estudiar; provenientes de familias de clase media acomodada, que emparentaban sus actividades con la de los estados nacional y provincial, y desde una pequeña capital de provincia que, con pocos años de experiencia como tal y siempre alterada por intervenciones y golpes de Estado. El radicalismo, así como también el todavía proscripto peronismo, los sumaron a sus agrupaciones juveniles. El Kirchner que llegó a La Plata, y a las habitaciones de El Castillo, se dejó crecer el pelo, alto, flaco y desgarbado, mantuvo su costumbre de ser poco afecto a cuidar su indumentaria, se convenció que el peronismo era el camino para la revolución en ciernes, y se integró a la Juventud Peronista, encuadrándose en la Federación Universitaria para la Revolución Nacional (FURN), en la agrupación de la Facultad de Derecho.

El Castillo era la denominación de una casa alquilada por un veterano estudiante, quien luego de algunos años de jolgoroio, se aplicó al estudio y concluyó, rápidamente, su carrera de abogado, Néstor Osvaldo Peña, alias Tussi. Él proveyó a El Castillo de un televisor y esto atraía comprovincianos, quienes en muchos casos sólo la veían en las vidrieras de un comercio, durante las escasas horas de transmisión del Canal 9 local. Peña ya era cabrero y gritón, y compensaba la baja estatura con el respeto que infundía la diferencia de edad.

Si el Boca Juniors de sus amores perdía, la transmisión de fútbol obligatoriamente se cambiaba por el Mundo del Espectáculo u otra programación de cine. Casi toda la generación de políticos radicales y peronistas actuales pasó por esa casa. De El Castillo partían los santacruceños a jugar algún partido de fútbol y una anécdota apoyada en pruebas, relata que "enfrentando a un equipo de residentes peruanos, tan habituales en aquellos tiempos en las universidades, Lupín, luego de un encontronazo, se calentó y comenzó a insultar; los trató de 'negros de mierda', de 'muertos de hambre' y otras linduras, hasta que un morocho fibroso, le pidió que parara con las agresiones. Lupín lo invitó a pelear al costado del campo, y aceptado el convite, el Lupo le dio la espalda y empezó a caminar al lateral" (el ex estudiante platense se ríe e imita el tranco desgarbado de Kirchner). "Cuando movió los brazos así (imita el braceo), el peruano lo agarró, lo levantó y lo tiró al suelo, dándole patadas en el culo; Lupín nos pidió ayuda, nosotros nos reíamos y yo aproveché para sacar esta foto, con una cámara que siempre llevaba... por supuesto que la foto la tengo duplicada y guardada".

Otro veterano estudiante platense, cuenta historias del Gobernador (hoy Presidente) y sigue sin comprender cómo aquel tipo, objeto de todas las bromas, llegó a ser lo que es. Las bromas giraban sobre la nariz y los ojos, pero como Lupín siempre tuvo problemas para pronunciar las fricativas, se las arreglaban para mandarlo a comprar las pizzas, y que tuviera que sorporar las chanzas invariables del vendedor. Es que el Lupo las eses y las zetas las convierte en jotas. "En lo que no cambió es en su manía por los dólares. A La Plata le llegaba el giro de la familia y el Lupo salía disparado a comprar dólares, y en esa época nadie se calentaba demasiado por las cotizaciones, pero él sí, cada tanto los contaba y calculaba las ganancias con el precio que aparecía en el diario".

Un sobreviviente, con el que circunstancialmente compartió un departamento, rememora un costado insólito de Lupín: "Una noche, me despertaron los gritos roncos de una persona, cuando terminé de despertarme, me di cuenta que provenían de muy cerca, era el Flaco, que imitaba a Perón con una escoba de micrófono; le dije que se dejara de romper las pelotas, y el tipo nada, seguía con el discurso, prendí la luz y ahí estaba, escoba en mano, poniendo la otra mano como el Viejo y totalmente dormido, es que Lupín era sonámbulo y yo no lo sabía".

La militancia universitaria era compartida con otro riogalleguense, Rafael Flores, alias Rafa, hijo de un empleado bancario y popular arquero de fútbol, y de una señora Sureda que, como el abuelo de Kirchner, estaba entre los descendientes de los pioneros. Uno de ellos, José Sureda, está entre los fundadores del peronismo provincial; otro Sureda, militar, fue abatido por la guerrilla; su tía Ángela fue asesora del primer gobernador de la dictadura, en 1976, intendente del Proceso y dirigente radical en la naciente democracia de los '80. Rafa recuerda que Lupín se abrió de la FURN, por disidencias, y para cuando, en abril de 1973, se unen al Frente de Agrupaciones Eva Perón, de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), para conformar la JUP (Juventud Universitaria Peronista) platense, el Lupo ya no militaba, al menos en el frente universitario.

El tabicamiento de las estructuras conspira contra la tarea de encontrar referencias de continuidad en la militancia de Kirchner en las agrupaciones de superficie de Montoneros, salvo sus propias expresiones frente a un auditorio donde se encontraba Miguel Talento; allí habló de sí mismo como fundador de la JUP. Al menos en La Plata, su ámbito de militancia, esto está descartado por un integrante de la Mesa de Agrupaciones, quien dio a conocer la unidad de la FURN con FAEV, en la nueva Juventud Universitaria Peronista: el propio Rafael Flores.

Tampoco alguno de los participantes de la trifulca a golpes de estas agrupaciones, el día de la liberación de los presos peronistas de la U9, recuerdan al flaco santacruceño. Los riogalleguences que fueron a La Plata luego del '73, rememoran que Lupín se quedaba comiendo salchichas, cuando se sabía que en el comedor universitario habría algún acto.

Los militantes setentistas de Gallegos, no lo reconocen como un par. A pesar de la escasa población de la ciudad, que atentaba contra el tabicamiento de estructuras, se dieron una organización férrea y lograron una mínima estructura militar, con condiciones de seguridad interna aceptables. Al consultar a cuadro y militantes de base de la regional 7 de la JP, el nombre de Kirchner no es reconocido como integrante, sólo lo recuerdan ocasionando problemas.

El 8 de enero de 1974, la UB Abal Medina, que aglutinaba a los militantes de superficie de la M, en Gallegos, organizó una campaña del juguete, junto a la Juventud Radical, que tenía como atractivo una maratón radial en LU14 Radio Operativo Cóndor, como se denominó en aquellos años a la actual Radio Provincia del Estado.

Los juguetes se iban a repartir en los barrios periféricos, pero un grupo de mujeres y niños armó un gran lío bajo la conducción del joven Lupín, que gritaba "Montoneros, carajo", e impulsaba a tomar los juguetes antes del reparto. "Se armó un terrible escándalo que nos arruinó todo el trabajo", recuerda, indignado, un militante de la JP. "Cada vez que aparecía por la ciudad, se metía en patoteadas de este estilo, se llegó a discutir si lo hacíamos boleta". Al periodista Alfredo Leuco, hablando sobre el uso para fines políticos del avión sanitario de la provincia, le dijo:
"(...) y esa ley, Alfredo, le puedo asegurar que yo la sufrí, yo fui preso en el gobierno de Isabel, por la 20.840, cuando derrocaron a Jorge Cepernic en Santa Cruz, en el '74 (...)".

Ni las crónicas periodísticas, ni los trabajos de investigación de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, que tratan temas como la participación de la juventud en los años '70 y comentan la militancia juvenil peronista previa y posterior a la intervención al gobernador Jorge Cepernic, dan cuenta de la militancia o de la cárcel que se adjudica. Siempre frente a periodistas que no conocen de sus defecciones, sostuvo que "Cuando Reutemann corría correras, yo estaba preso". Acerca de el Lole, hay pruebas de que corrió, con dispar suerte en la Fórmula Uno; pero de las cárceles de Kirchner, sólo las que crea su imaginación. Los pasos posteriores a su defección de la FURN, se pierden y sólo la autoreferencia lo ubica militando en las agrupaciones revolucionarias del peronismo.


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fuente:http://www.elortiba.org/biok.html
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