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Bienaventurados los que leen

Una explicación de las cosas que están pasando y de las que sucederán pronto

Libro gratuito, link de descarga:

http://iglesiaehistoria.com/reflexionar/(55B)Bienaventurados-los-que-leen.pdf

  • Motivación
  • Introducción
  • Simbología en el libro de Apocalipsis
  • Capítulo 1: La primera bestia
  • Capítulo 2: Los 3 años y medio
  • Los dos testigos
  • La invasión de Jerusalén
  • Capítulo 3: El Nuevo Pacto
  • El cumplimiento de la Pascua
  • ¿Cómo podría reconocerse que el Mesías sería crucificado?
  • ¿Cómo podría reconocerse que el Mesías resucitaría al 3er día?
  • La prosperidad de Israel y el regreso del Mesías
  • ¿Por qué el castigo de Israel?
  • Vínculo entre Israel y la iglesia cristiana
  • La bifurcación entre el judaísmo y el cristianismo
  • Capítulo 4: Las obras de la primera bestia
  • La persecución de judíos y cristianos
  • El Anticristo
  • El gran pecado del hombre
  • El mentira del diablo
  • La identidad y obra del Anticristo
  • Daniel 7: la visión de las cuatro bestias
  • Daniel 8: la visión del carnero, el macho cabrío y el cuerno pequeño
  • Daniel 11: el rey del norte
  • El pacto con la muerte
  • Capítulo 5: La segunda bestia - el falso profeta
  • Los falsos milagros
  • La idolatría
  • La marca de la bestia: el gobierno mundial
  • Capítulo 6: Primeros dolores de parto – las señales del fin
  • El segundo sello: las guerras
  • El tercer sello
  • Terremotos
  • Epidemias y pandemias
  • Sequías y hambrunas
  • Primer sello: falsas religiones y falsos maestros
  • Apostasía
  • Falsos cristos
  • Sexto sello: las señales en el cielo y en el mar
  • Capítulo 7: La gran prostituta
  • La mujer sobre la bestia
  • La ornamentación de la mujer
  • Violeta y rojo
  • Oro, piedras preciosas y perlas
  • Sus mercaderías
  • Borracha de sangre
  • El odio hacia la biblia
  • Las bulas (¿o burlas?)
  • Algunas víctimas de la inquisición
  • La madre de las rameras y el ecumenismo
  • La destrucción de Roma
  • Capítulo 8: Adios, mundo cruel
  • Capítulo 9: Un mensaje final
  • Un llamado al arrepentimiento
  • El mensaje del evangelio
  • Cielos nuevos y tierra nueva

Motivación

Aquí expongo las razones de por qué escribo estas explicaciones y de por qué vale la pena estudiar los textos bíblicos, leerlos, analizarlos y atesorarlos en el corazón.

  • Estas cosas están pasando ahora. La palabra apocalipsis significa “revelación”, es decir, quitar el velo. Es dar a conocer algo que está escondido, como cuando el novio quita el velo de la novia para descubrir su rostro. Son cosas que están pasando y además son cosas que van a pasar muy pronto y debemos prepararnos, no siendo necios, sino sabios. Jesús tildó de hipócritas a los que querían ver milagros de Dios, pero no podían interpretar el tiempo que estaban viviendo: “Al atardecer, ustedes dicen que hará buen tiempo porque el cielo está rojizo, y por la mañana, que habrá tempestad porque el cielo está nublado y amenazante. Ustedes hipócritas saben discernir el aspecto del cielo, pero no pueden distinguir las señales de los tiempos” (Mt 16:2-3). En el libro de Daniel, de características apocalípticas, en el Antiguo Testamento, Dios le dice al profeta que el libro está cerrado y sellado para que nadie pueda leerlo, porque son cosas del tiempo del fin (Dn 12:9). Pero a diferencia de Daniel, al apóstol Juan se le dice lo contrario, es decir, que no selle la profecía, porque lo que acontecería sería pronto (Ap 22:10). Tenemos el privilegio de tener abierto el libro para leerlo. En la visión que tiene Juan, él vio el libro escrito por dentro y por afuera, cerrado con 7 sellos. Ninguno, en el cielo, ni en la tierra, podía abrirlo y ¡ni siquiera mirarlo! Y Juan lloraba mucho porque nadie era digno de abrirlo y verlo. Pero Jesús, el Cordero de Dios, sí tiene autoridad y lo abrió para que lo leamos. Si Juan lloraba de angustia por el celo de leer el libro, ¿acaso nosotros lo menospreciaremos?

  • La palabra “apocalipsis” está estigmatizada en forma negativa. ¿A qué le tenemos miedo? Diría que el prejuicio y el tabú hasta cierto punto es como con la sexualidad. De jóvenes aprendemos mayormente de lo que oímos en la calle, vemos en la TV y películas hollywoodenses o leemos en internet, diarios, revistas, pero poco sabemos o aprendimos de una fuente autorizada. Créanme cuando los digo: el Apocalipsis es uno de los libros más hermosos, profundos e intrigantes de la Biblia. Y es la Palabra certera, autoritativa e inerrante de Dios, capaz de transformar la vida de los que la leen. El que ama a Dios no tiene nada que temer de las cosas que van a suceder pronto, pero sí tienen que tener temor los incrédulos, los cobardes, los mentirosos (Ap 21:8).

  • Hay una promesa en el mismo libro. Bienaventurados, dichosos y felices son los que leen y escuchan la palabra de la profecía y la obedecen (Ap 1:3). Este versículo es el que da nombre a mi libro. El libro de Apocalipsis tiene pocos mandamientos, pero está lleno de principios espirituales y advertencias. Para los que amamos a Dios, nos consuelan sus palabras al respecto de las cosas que estamos viendo: “Cuando comiencen a suceder estas cosas, anímense y levanten la cabeza, porque su redención está cerca” (Lc 21:28).

Introducción

En modo sintético, para darse una idea, lo que menciono en este texto (al menos de pasada) son algunas cosas que pasaron, que están pasando y las que van a pasar, desde una perspectiva bíblica: el renacimiento del Estado de Israel y su prosperidad, la crisis económica mundial, la crisis de valores, el surgimiento de un hombre (el Anticristo) prometiendo paz y seguridad a las naciones y la solución al conflicto árabe-israelí, la brutalidad del islamismo, el Nuevo Orden Mundial, la unificación de las naciones bajo un mismo gobierno internacional con todo el poder económico y militar, el conflicto histórico de Israel, su rechazo del Mesías, el movimiento judío-mesiánico y el ortodoxo, la persecución salvaje de judíos y cristianos, el odio hacia la Biblia, la construcción del 3er Templo de Jerusalén, la invasión de Jerusalén, las señales del fin del mundo, el catolicismo romano, las inquisiciones, el arrebatamiento de la iglesia cristiana y el regreso de Jesucristo.
Voy a tomar como eje central los capítulos 13 y 17 de Apocalipsis que son los más relevantes para lo que quiero contar, pero también citaré otros textos de la Biblia. Acompaño el texto con imágenes y noticias para ser más ilustrativo. Las imágenes son fotos obtenidas mayormente de las noticias (no son dibujos salvo en el caso en que el contexto lo indique, como los dibujos explicativos; y tampoco son fotos trucadas para impresionar). Si bien puedo dar algunas interpretaciones recientes de estos textos apocalípticos, la mayor parte de lo que anuncio son cuestiones creídas desde hace mucho tiempo y mi intención es presentarla a la luz de los acontecimientos actuales. En inglés cuando se quiere deslindar responsabilidades hacia el uso de algo o hacia su funcionamiento, se hace una declaración llamada “disclaimer”, que pretende especificar o limitar el ámbito de derechos y obligaciones de los autores. En este sentido quiero aclarar que lo que va a encontrar en este libro le puede resultar ofensivo. Sin embargo, mi intención es mostrar la luz de la profecía, a la cual hacemos bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en la oscuridad (2 Pe 1:19). Mi intención es mostrar el punto de vista de Dios en medio de las circunstancias que dejan al mundo perplejo y sin respuestas, pero es imposible hacer esto sin denunciar los pecados de la humanidad, y en especial de las religiones. Es por eso que aquí encontrará hechos históricos, o denuncias y descripciones que no le pueden gustar acerca del catolicismo, o de sectas evangélicas, del judaísmo o del islamismo. Tampoco es mi intención asustar a nadie, pero sí advertir para que los que lean tengan la información necesaria para poder tomar las decisiones que nos demanda el tiempo en que vivimos. Me refiero a que no nos pase como a Israel, de quien Dios dijo por medio del profeta Oseas: “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento” (otra traducción dice: “mi pueblo pereció por falta de conocimiento”, Oseas 4:6). Al final del libro dejo como corolario o conclusión mi mensaje personal, y la promesa de Dios acerca de un cielo nuevo y tierra nueva donde sí moran la justicia. Pero sin santidad, nadie verá al Señor (Hebreos 12:14).


Busquen a Dios mientras pueda ser hallado,
llámenle en tanto que esté cerca
Isaías 55:6
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