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Demasiadas Sombras en las Sombras de Grey

Revisión de algunas novelas románticas

La trilogía “50 Sombras de Gray” , de la autora británica E.L. James, ha vendido más de 50 millones de ejemplares desde que fue lanzada en 2011. La obra, para aquellos de ustedes que aún no lo saben, es acerca de la relación entre un joven billonario y una graduada universitaria, relación que incluye prácticas sexuales tales como el bondage, la dominación-sumisión y el sadomasoquismo. Su contenido erótico es tan alto como las cifras de venta hasta el momento… y eso es decir tan alto como una sombra que se estira y se estira hasta la eternidad.

En los albores de un éxito tan rotundo, cientos de otros autores se han lanzado a publicar novelas similares, nutriéndose en las aguas profundas y escabrosas del contenido erótico y en la redescubierta sexualidad BDSM (atadura, disciplina, sadomasoquismo) y/o en las orgías sexuales.

Ejemplo de lo anterior es la “Trilogía Crossfire”, de la autora Sylvia Day, que también retrata a un magnate joven y poderoso que se enamora de la bella pero insegura asistente y, ¡oh, sorpresa!, la relación es torcida al estilo “50 sombras” y algunos sórdidos detalles de su propia creación.

“90 Días”, de M.C. Andrews is otra de tales novelas, así como “Los 90 días de Genevieve” de Lucinda Carrington. Megan Maxwell va más allá con su novela “Pídeme lo que Quieras”, retratando al siempre presente magnate con gustos sexuales especiales en una nueva atmósfera: las orgías, un mundo tórrido en el cual introduce a su linda pero humilde asistente. El voltaje sexual adquiere una nueva escala mientras la autora describe cada detalle con total precisión.

Si la novela erótica contemporánea es un boom editorial, la novela histórica también se solazó durante muchos años en los detalles, tal vez más recatados, de los encuentros cercanos. Irene de Westminster en "1 Plan para Amarte" recurre al típico periodo Regency ingles para apuntalar su libro, una combinación de romance, suspenso, acción y… sí, componente erótico, algunas veces de alto voltaje también. Pero es la combinación de elementos lo que hace que esta novela sea disfrutable, ya que el lector salta de escena a escena sin aburrimiento o repetición. Porque, enfrentémoslo, demasiado contenido erótico también aburre, tanto como una novela rosa sin una pizca de él.

En este sentido, la trilogía Crossfire resulta terriblemente repetitiva, siempre mostrando las mismas discusiones que finalizan con el encuentro sexual conciliatorio, y aunque sea salvaje y caliente, un lector o lectora termina deseando que finalice de una vez. ¿Y esto por qué? Cuando un autor estira una trama para que dure tres novelas, aproximadamente entre 1000 y 1300 páginas, o debe tener entre manos una trama realmente compleja con muchos personajes (como George RR Martin en Guerra de Tronos) o tiene que abordar todo en sumo detalle (estilo Víctor Hugo, Marcel Proust o León Tolstoi) o bien… tiene que repetir cada pelea y encuentro diez veces al estilo de una telenovela barata. Esto último es lo que termina sucediendo en algunas de las trilogías.

El milagro “50 Sombras” es un buen ejemplo de ello. Después del libro #1, la autora trata de reinventar la trama, creando nuevos misterios qué resolver y nuevos enemigos amenazando en las sombras. Suena ficticio y la novela pierde su momento. La línea que mantiene todo ese collage de escenas juntas es el contenido erótico y los lectores siguen leyendo sólo para descubrir si los personajes traspasarán o no los límites que se han establecido. Curiosidad morbosa si las hay.

La trilogía Crossfire es todavía más absurda, repitiendo en el libro #2 los mismos argumentos que en el 1, y aunque las escenas sexuales son fuertes, la trama termina perdiendo forma entre las sábanas, si se permite la metáfora.

Megan Maxwell en “Pídeme lo que quieras” mantiene un paso y una trama fuertes, pero el contenido sexual no es digerible para todos los estómagos. La segunda parte todavía no salió a la venta.

La novela de Irene de Westminster
"1 Plan para Amarte"
(pongo el link porque la novela está para descarga gratis) es completa en sí misma, es decir que tiene un inicio, nudo y desenlace, no hay que esperar la segunda parte para que todo acabe; si bien la autora advierte que habrá una secuela, ésta será una historia diferente, con su propia trama, según dice, aunque los personajes se repitan. El primer libro tiene un punto final y esto es reconfortante en un mercado editorial que está jugando demasiado con los instintos más escabrosos de los lectores y con las segundas y terceras partes en historias de nunca acabar.
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