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El Mejor Oscar

El mejor óscar

-El premio al mejor actor este año es para:...
-Daniel, por su papel de Drake en Panda-Arcoíris –dijo Jeens el presentador con tanta emoción que si hubiera sido comida tendrían mil hombres por mil días.
Es absurdo que me den un premio por ser un perdedor, como pude mostrar tanta desesperación descubriendo al centinela de la realidad asomándose.
Me levanto, escucho un océano sonoro de la bondad de las apéndices más agiles, caras borrosas de personas con trajes de 10.000 dólares, caras caprichosas con envidia, otras con odio y algunas con respeto.
Al levantarme me puedo sentir como sus miradas se clavan en mí como cuchillos asesinos semanales de mariposas. Siete escaleras en pisos de vidrio se alzan hacia Jeens, con el premio; e sus manos una homomorfa figura dorada, quizá para recordar que somos “seres dorados”; la capacidad de mudar de piel y saber cuándo quitársela.
Tal vez los actores somos seres sobrevalorados, pero quizá este trabajo tenga algún riesgo, un problema…
-eres maravilloso te lo mereces, eres u completo profesional-dice Jeens con una sonrisa esa misma sonrisa que tanto ha usado y yo también, sonrisa que cualquier detector de mentiras quedaría frio al no saber qué hacer.
-gracias –respondo, como un espejo, con una mirada celestial a la luna.
Un pequeño monstruo que observa, me reta, quiere cogerme del mentón besarme, y lanzarme al vacío como un idiota a la jauría de leones.
Me acerco…lo toco con mi mano. Abro la boca coloco la figura humanoide en la pequeña repisa…tengo tres segundo para decirlo lo que pienso.
-Yo…lo merezco.
Sonreí, tome aquella estatuilla y me fui ajando ate ojos redondos, grandes clavados en mí.
Salí de sala con una extraña sensación de alegría, tristeza estupidez, razón, vodka y limón. Todo lo licúo el barman. Lo sirvió me lo con una gota de agua servida al caminante sediento.
Vomito todo aquello en un tan oscuro como mi traje, escupo un insulto hacia el viento.
Tiro aquel duendecillo orado contra la pared.
Saco una cajetilla azul de un bolsillo…
<>…
Fueron las últimas palabras de Jeanne en Francia cuando era maestro.
-Es increíble lo que un extraño puede hacer si sabe escudriñar como una rata en la alcantarilla de los recuerdos-
Caigo al congelado suelo con la fría compañía de la soledad y ella escoltada por la tristeza y debes en cuando con la sabiduría, la excusa de los marginados; recordé aquella… ¡no!
No, no era un recuerdo, lo leí. Página 145, línea 20 es Drake no yo…
¿Cómo paso, cuando termina Daniel y empieza Drake?
Un pequeño agujero negro empieza a formase en medio de mis ojos pude ver como cada partícula se separaba de la otra lo bastante lejos como para aumentar su velocidad y fuerza se convirtiera toda aquella energía en una colisión estruendosa, la oscuridad empezó a devorar todo a su paso, de la misma manera que Cronos quiso mantener su reino tirano y cruel, pero en mi mente solo un devastador pensamiento quedo intacto.
Con aquel edificio, ante el rugido del océano no se intimido sino que se levantó, lo espero y lo contuvo con todas sus fuerzas si dejar que su punto de apoyo moviera siquiera de su psiquis
-¿Quién soy?
Soy Drake, no ese es mi personaje-soy Daniel, pero si él es un donadie peor que Drake, solo fui alguien cuando mi piel y la de Drake se volvieron una sola
Se supone que al encontrarse a uno mismo es felicidad o al menos Platón dijo eso.
Desde que este papel llego a mí, fue un juego de Vudú en el que yo era víctima y victimario.
Me levanto y veo aquella chica, su sola presencia ilumina todo, me limpio los ojos. Es verdad lo que veo, estaba petrificado una brisa antártica empezó a besar mi cuerpo empezando con mis pies…dejándome cautivamente hundido ante su dominada figura hileformista.
Me sentí pesado; un puñetazo directo a mi estómago, agache la mirada…mi cara ve el piso tan cerca que lo beso. Con el roce de tumultos de emociones revueltas; era nausea.
-Pero si ella es Lucy. Personaje del guión escrito por Pablo, esto no tiene sentido.
Levanto la cara para contemplar lo confuso de mi estado, y otro beso cadavérico me sumerge pero esta vez la soledad es quien me golpea.
Trato de levantarme…oigo, paso tras paso detrás de mí observo de reojo una figura humanoide acercándose.
De nuevo mi cuerpo queda inerte e insensible espero la muerte, este agonizante paseo es el infierno, se hace cada vez más insoportable.
“ut hoc tuum”
-Dameir contellar.
-¿Que? ¿Quién dijo eso? ¿Ay alguien allí?-respondió Daniel con un absurdo abismo en su mente, pero a cada segundos esas palabras rebotaban en su caja inteligente, rebotando hasta encontrar sentido.
-¿Quién te quiere?...creyó oír… Luego: Eres un asco, eres basura.
-Damier contellar...-escuche de nuevo.
Y ese camino hacia el sentido de esa frase se volvió seguido, hasta que…se aclaró mi malestar.
-dame un dólar-escuche…perfectamente

Dinero; hubo una época en que lo era todo para mí. Mi meta más primordial, después de un tiempo no sé si lo conseguí, pero ya no me preocupa…aun así estoy en demasiados problemas como para saber sobre ello.
Me trato de levantar, y como una montaña rusa…
Veo aquella figura como se desenfoca balbuceando “idiota”
Si lo soy –respondo:-aunque ahora puedo ver las estrellas…creo que han pasado ya unos treinta minutos.
De pronto en un segundo, el mareo se fue junto con las estrellas. La oscuridad con su belleza de medianoche se acercaba, delicada y tímidamente.
Tal vez un pequeño lapsus de tiempo espacio, una pequeña monería mojada se envuelve en mi mejilla, luego un masaje duchado todo despacio y en secuela para venir un golpecito, a continuación me sentí en medio de una multitud furibunda.
Me empecé a parar, y observe que todo estaba oscuro. Camine por aquel sombrío callejón
Coloque mi mano sobre la pared dejando toda la esperanza de no caer en su firme humanidad.
Una calle vacía se me antepone
Luego de un tiempo logro percibir que aquel salón del que salí estaba vacío.
-pero, que cuando tiempo he estado aquí-dije algo mareado pero ya más reincorporado, escuche al segundo un crujido, gira lo más rápido que pude.
Un millar de partículas acuosas le abalanzaron sobre el planeta tierra, las gotas eran pesadas me traían melancolía.
Era lamentable estaba agotado y ahora me sentía como el ser más solitario del mundo al cual la lluvia le llegaba no como una bendición como en la niñez sino como una maldición pesada y destructiva.
Podía sentir como la lluvia me hablaba, su existencia y la mía se unían en una simbiosis, yo era agua, quería salir de allí estaba harto, el movimiento era algo natural hace tiempo éramos nómadas ahora yo quiero serlo, abandonare el hogar del dramaturgo y tendré la sonrisa, ya no del publico si no la sonrisa en mi corazón.
Escuche un crujido de nuevo, gire para ver que era…
-que… tu qué haces,….ahhh, no existes…-dije indeciso ante mí el duendecillo dorado mirándome, debo estar loco, aunque empiece un nuevo camino esta maldita enfermedad me seguirá, ¿Cuál es el designio de un “no normal”? en andar por las calles sin encontrar aunque sea un amigo que lo sea cuando se necesite.
-amargo, soy como un café negro en las mañanas-dije mientras reirá.
Una sombra se movió, llego al insofacto frente a mí, lanzo un ataque con una barra de metal directo a mi cara.
Sentí un dolor de cabeza incesante, un mareo me invadió, sentí un escalofrío que arañaba y pisoteaba mis partículas, al caer levante la mirada quería ver a mi asesino, directo a cara para recodarlo en la eternidad.
-Sombras oscuridad-
En ese momento una gota de agua atravesó a los dos individuos y se posó frente a la retina de Daniel, por aquel cuerpo liquido pudo ver a su homicida, era Albert, otro actor nominado al premio que yo gane.
Un incesante fuego abarco mi ser, luego paz y oscuridad.
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