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El sistema

Les dejo unos extractos del libro "Dias y noches de amor y guerra" de eduardo galeano, trata sobre los tiempos de la dictadura, aunque muchos se pueden aplicar hoy en dia, espero que les gusten
PD: es un poco largo pero lean un par, estan buenos

EL SISTEMA
Medio millón de uruguayos fuera del país. Un millón de paraguayos, medio
millón de chilenos. Los barcos zarpan repletos de muchachos que huyen de la prisión,
la fosa del hambre. Estar vivo es un peligro; pensar, un pecado; comer, un milagro.
Pero, ¿cuántos son los desterrados dentro de las fronteras del propio país? ¿Qué
estadística registra a los condenados a la resignación y al silencio? El crimen de la
esperanza, ¿no es peor que el crimen de las personas?
La dictadura es una costumbre de la infamia: una máquina que te hace sordo y
mudo, incapaz de escuchar, impotente de decir y ciego de lo que está prohibido mirar.
El primer muerto por torturas desencadenó, en el Brasil, en 1964, un escándalo
nacional. El muerto por torturas número diez apenas si apareció en los diarios. El nú-
mero cincuenta fue aceptado como "normal".
La máquina enseña a aceptar el horror, como se acepta el frío en invierno.

EL SISTEMA
Los encapuchados se reconocen por las toses.
Masacran a alguien durante un mes y después dicen a lo que queda de él: "Fue un
error". Cuando sale, ha perdido el trabajo. También los documentos.
Por leer o decir una frase dudosa, un maestro o profesor puede ser destituido; y se
queda sin empleo si lo detienen, aunque sea por una hora y por error.
A los uruguayos que canten con cierto énfasis, en una ceremonia pública, la
estrofa del himno nacional que dice: ¡Tiranos temblad!, se les aplica la ley que
condena "el ataque a la moral de las Fuerzas Armadas": dieciocho meses aséis años de
prisión. Por garabatear en un muro Viva la libertad o arrojar un volante en la calle, un
hombre ha de pasar en la cárcel, si sobrevive a la tortura, buena parte de su vida. Si no
sobrevive, el certificado de defunción dirá que pretendió huir, dando un traspié y
precipitándose al vacío, o que se ahorcó, o que ha fallecido víctima de un ataque de
asma. No habrá autopsia.
Se inaugura una cárcel por mes. Es lo que los economistas llaman Plan de
Desarrollo.
Pero, ¿y las jaulas invisibles? ¿En qué informe oficial o denuncia de oposición
figuran, los presos del miedo? Miedo a perder el trabajo, miedo a no encontrarlo,
miedo de hablar, miedo de escuchar, miedo de leer. En el país del silencio, se puede
terminar en un campo de concentración por culpa del brillo de la mirada. No es
necesario echar a un funcionario: alcanza con hacerle saber que puede ser destituido
sin sumario y que nadie le dará nunca empleo. La censura triunfa de verdad cuando
cada ciudadano se convierte en el implacable censor de sus propios actos y palabras.
La dictadura convierte en cárceles los cuarteles y las comisarías, los vagones
abandonados, los barcos en desuso. ¿No convierte también en cárcel la casa de cada
uno?


EL SISTEMA
Era el cumpleaños del padre de Karl. Por una vez le dieron permiso para quedarse
con la gente grande después de la cena. Él permaneció sentado en un rincón, calladito,
mirando a los amigos y parientes que bebían y charlaban. Al levantarse, Karl chocó
con una mesa y tiró al suelo una copa de vino blanco.
-No es nada -dijo el padre.
La madre barrió los vidrios y limpió el piso con un trapo. El padre acompañó a
Karl a su dormitorio y le dijo:
-A las once, cuando se hayan ido los invitados, te pegaré.
Durante más de dos horas, desde la cama, Karl estuvo pendiente de las voces y del
paso de los minutos.
A las once en punto de la noche llegó el padre, se sacó el cinturón y lo azotó.
-Lo hago por tu bien, para que aprendas -dijo el padre, como siempre decía,
mientras Karl lloraba, desnudo, con la cabeza enterrada en la almohada.
Hace algunos años, Karl me contó, en Montevideo, esta historia de su infancia en
Alemania.


EL SISTEMA
No se agota en la lista de torturados, asesinados y desaparecidos la denuncia de
los crímenes de una dictadura. La máquina te amaestra para el egoísmo y la mentira.
La solidaridad es un delito. Para salvarte, enseña la máquina, tenés que hacerte
hipócrita y jodedor. Quien esta noche te besa, mañana te venderá. Cada gauchada
genera una venganza. Si decís lo que pensás, te revientan; y nadie merece el riesgo.
¿No desea el obrero desocupado, secretamente, que la fábrica eche a otro para ocupar
su puesto? ¿No es el prójimo un competidor y un enemigo? Hace poco, en
Montevideo, un gurí pidió a su madre que lo llevase de vuelta al sanatorio, porque
quería desnacer.
Sin una gota de sangre, sin una lágrima siquiera, se ejecuta la cotidiana matanza
de lo mejor que cada uno tiene dentro de sí. Victoria de la máquina: la gente tiene
miedo de hablar y de mirarse. Que nadie se encuentre con nadie. Cuando alguien te
mira y te sostiene la mirada, pensás: "Me va a joder". El gerente dice al empleado, que
era su amigo:
-Te tuve que denunciar. Pidieron las listas. Había que dar algún nombre.
Perdóname, si podes.
De cada treinta uruguayos, uno tiene la función de vigilar, perseguir y castigar a
los demás. No hay trabajo fuera de los cuarteles y las comisarías; y en todo caso, para
conservar el empleo es imprescindible el certificado de fe democrática que extiende la
policía. Se exige a los estudiantes que denuncien a sus compañeros, se exhorta a los
niños a denunciar a sus maestros. En la Argentina, la televisión pregunta: "¿Sabe
usted lo que está haciendo su hijo en este momento?"
¿Por qué no figura en la crónica roja el asesinato del alma por envenenamiento?

EL SISTEMA
De cada cien niños que nacen vivos en Guatemala o Chile, mueren ocho. Mueren
ocho, también, en los suburbios populares de San Pablo, la ciudad más rica del Brasil.
¿Accidente o asesinato? Los criminales tienen las llaves de las cárceles. Ésta es una
violencia sin tiros. No sirve para novelas policiales. Aparece, congelada, en las
estadísticas, cuando aparece. Pero las guerras reales no siempre son las más
espectaculares y bien se sabe que los relámpagos de los balazos han dejado a más de
uno ciego y sordo.
La comida es más cara en Chile que en Estados Unidos; el salario mínimo, diez
veces más bajo. La cuarta parte de los chilenos no recibe ningún ingreso y sobrevive
de puro porfiada. Los taxistas de Santiago ya no compran dólares a los turistas: ahora
ofrecen muchachas que harán el amor a cambio de una cena.
El consumo de zapatos se ha reducido en cinco veces, en el Uruguay, en los
últimos veinte años. En los últimos siete, el consumo de leche, en Montevideo, cayó a
la mitad.
Los presos de la necesidad, ¿cuántos son? ¿Es libre un hombre condenado a vivir
persiguiendo el laburo y la comida? ¿Cuántos tienen el destino marcado en la frente
desde el día en que se asoman al mundo y lloran por primera vez? ¿A cuántos se niega
el sol y la sal?

EL SISTEMA
La máquina acosa a los jóvenes: los encierra, los tortura, los mata. Ellos son la
prueba viva de su impotencia. Los echa: los vende, carne humana, brazos baratos, al
extranjero.
La máquina, estéril, odia todo lo que crece y se mueve. Sólo es capaz de
multiplicar las cárceles y los cementerios. No puede producir otra cosa que presos y
cadáveres, espías y policías, mendigos y desterrados.
Ser joven es un delito. La realidad lo comete todos los días, a la hora del alba; y
también la historia, que cada mañana nace de nuevo.
Por eso la realidad y la historia están prohibidas.

EL SISTEMA
Lo único libre son los precios. En nuestras tierras, Adam Smith necesita a
Mussolini. Libertad de inversiones, libertad de precios, libertad de cambios: cuanto
más libres andan los negocios, más presa está la gente. La prosperidad de pocos
maldice a todos los demás. ¿Quién conoce una riqueza que sea inocente? En tiempos
de crisis, ¿no se vuelven conservadores los liberales, y fascistas los conservadores?
¿Al servicio de quiénes cumplen su tarea los asesinos de personas y países?
Orlando Letelier escribió en The Nation que la economía no es neutral ni los
técnicos tampoco. Dos semanas después, Letelier voló en pedazos en una calle de
Washington. Las teorías de Milton Friedman implican para él el Premio Nóbel; para
los chilenos, implican a Pinochet. Un ministro de Economía declaraba en el Uruguay:
"La desigualdad en la distribución de la renta es la que genera el ahorro." Al mismo
tiempo, confesaba que le horrorizaban las torturas. ¿Cómo salvar esa desigualdad si
no es a golpes de picana eléctrica? La derecha ama las ideas generales. Al generalizar,
absuelve.

EL SISTEMA
Los científicos latinoamericanos emigran, los laboratorios y las universidades no
tienen recursos, el know how industrial es siempre extranjero y se paga carísimo,
pero, ¿por qué no reconocer un cierto mérito de creatividad en el desarrollo de una
tecnología del terror?
Desde nuestras tierras, los dueños del poder hacen aportes universales al progreso
de los métodos de torturas, las técnicas del asesinato de personas y de ideas, el cultivo
del silencio, la multiplicación de la impotencia y la siembra del miedo.

EL SISTEMA
El torturador es un funcionario. El dictador es un funcionario. Burócratas
armados, que pierden su empleo si no cumplen con eficiencia su tarea. Eso, y nada
más que eso. No son monstruos extraordinarios. No vamos a regalarles esa grandeza.
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