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Luis Zamora interviene sobre el acuerdo con Australia

Autodeterminaciòn y Libertad

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16/12/2004
Intervención de Luis Zamora sobre el acuerdo con Australia
DISCURSOS
Sr. Presidente (Camaño).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.
Sr. Zamora.- Señor presidente: me opongo a que se modifique el temario y solicito que se rechace la propuesta del diputado Argüello.



Sr. Presidente (Arnold).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.

Sr. Zamora.- Señor presidente: adelanto el voto negativo del bloque Autodeterminación y Libertad respecto del proyecto en consideración, por el que hemos bregado para que no fuera incluido en el temario de esta sesión, y asimismo solicito que la votación sea nominal.
Por suerte tuve la fortuna de poder escuchar otras intervenciones, y no me siento satisfecho por lo que he escuchado de la mayoría de las exposiciones que me precedieron.. Algunas han servido para enriquecerme, aun no compartiendo lo que se dijo, pero en general creo que la discusión que se está dando confirma la inoportunidad de haber planteado el tema en el día de hoy.
Una legisladora señaló que por fin se abrió el debate en esta Cámara. Más allá de que pienso que lo dice desde el entusiasmo que le provoca que se esté por sancionar este proyecto, creo que en realidad se está cerrando y no abriendo un debate que además nunca se abrió en este cuerpo. Esto me hace pensar qué podría ocurrir con temas de poca trascendencia, en los que el debate puede abrirse y cerrarse inmediatamente porque no dan para más, son de poca trascendencia o porque hay grandes coincidencias. Muchas veces no hay discusión porque no hay observaciones, disidencias ni opiniones diferentes. Pero en este caso ocurre todo lo contrario. Hace cuatro años que este proyecto está empantanado, desde que de la Rúa adoptó junto a Rodríguez Giavarini la decisión de firmar este acuerdo con Australia.
No simpatizo con las exposiciones que dueñas de certezas se desarrollan casi repitiendo dogmas, con afirmaciones certeras dueñas de la verdad. Pareciera que un dios les dice qué es lo que está mal y qué es lo que está bien en relación con este tema. Digo esto respecto de algunas intervenciones que se han vertido en uno y otro sentido acerca de esta cuestión tan compleja para los que no somos técnicos, porque aun para quienes hemos recurrido a ellos, esto está lejos de ser algo agotado.
En la Comisión de Labor Parlamentaria señalé –lo reitero para ser muy esquemático y simplista- que hay quienes sostienen con legitimidad que la Argentina tiene las condiciones para desarrollar una industria que le permite exportar tecnología, lo que le daría cierta autonomía e incluso dinero para volcarse a satisfacer necesidades sociales. Otros cuestionan la industria nuclear en sí misma, ya no el tema en discusión, pues consideran que no es deseable para el desarrollo del país por los riesgos que conlleva vinculados con la contaminación. También sostienen que existen fuentes alternativas de energía, y que países como el nuestro deberían ser puntales en la lucha contra la contaminación, creando fuentes alternativas que no sean riesgosas. Estas también son posiciones legítimas.
En estos cuatro años he escuchado muchas opiniones respecto de este tema y estoy lejos de haber llegado a una conclusión. No me gustan las certezas porque las tuve durante mucho tiempo, como tampoco me gustan las consignas ni los dogmatismos, por la misma razón.
A pesar del abanico de opiniones que he escuchado, llegué a la conclusión de que voy a votar en contra de este acuerdo que se propone, pero no por el marco en el que se encuadra ni por la complejidad de los numerosos ingredientes que integran debates de estas características. Votar en contra de este acuerdo no significa propiciar que desaparezca la CONEA y que reemplacemos la energía nuclear con energía solar o con hidrógeno. Tampoco mantenemos esta postura por entender que detrás de la oposición al desarrollo de la energía nuclear están las empresas petroleras, que desean mantener su industria hasta que se agote el petróleo.
Por supuesto, sabemos que existen intereses económicos de todo tipo. Precisamente no somos nosotros quienes lo desconocemos; son los otros partidos los que lo ignoran y piensan que todo se decide sobre la base de la justicia y los principios éticos. Siempre hemos denunciado la existencia de intereses económicos, y me alegra que algunos lo hayan puesto de manifiesto. Hay intereses económicos fuertes y contrapuestos, aunque es difícil determinar cuáles están detrás de todo esto o qué beneficios puede obtener nuestro país a partir de la aprobación del proyecto en debate.
Entonces, esta discusión no me ha gustado, pero no por la pasión que pusieron algunos en sus intervenciones –porque al ser un tema complejo, uno se involucra-, sino porque se han dado algunas certezas como si se tratara de algo definitivo, terminante y agotado. Para mí esto está lejos de haberse abierto como debate porque se aplasta con una votación. Para un proyecto de país se está abriendo de la peor de las formas. Acá se está cerrando, pero afuera, en la población, está motivando que la gente se involucre en temas que habitualmente no le preocupan, ya sea porque un vecino que nunca se hubiera involucrado en esto vive cerca de Ezeiza o de Gastre o porque realiza tareas vinculadas a ésta, y entonces empieza a escuchar a organizaciones de todo tipo, no interesa cuáles ni qué opinan unas y otras.
Esto debió haber sido impulsado por el Congreso, o por lo menos éste tiene todas las oportunidades para hacerlo. No sé si es la única institución que lo debería hacer, pero podría haberlo hecho y no lo hizo.Un debate nacional sobre esto y no cerrar plazos. Como ya se dijo acá, ¿quién está corriendo al Congreso? ¿Algún interés económico? No tengo duda. Lo dicen ustedes. No hay ninguna duda de que detrás de esto hay un interés económico que está presionando al Congreso para que apruebe este proyecto. Si no, esto no se aprobaría entre gallos y media noche; no se haría lo que hoy se hizo en la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, donde sin haber sido anunciado a ninguno de sus integrantes se introdujo nada menos que la carpeta de este convenio después de cuatro años de estar trabado. En vez de anunciarnos tres o cuatro meses antes que querían tratar esto y pedirnos que se fijara una reunión de la comisión para discutirlo, se incorporó subrepticiamente este punto a una sesión donde no estaba incluido. Esto se dio en un marco donde además teníamos que asistir a la Comisión de Labor Parlamentaria y a una posterior reunión de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto para tratar una serie de temas, siendo confuso si la otra se mantenía o no porque se realizaba en forma conjunta con la de Energía. ¿Por qué se metió así? ¿Qué ocultan Kirchner y Bielsa, que promovieron esto? ¿Qué interés económico empujó esto? No quiero decir que los que se hayan opuesto tan terminantemente no hayan tenido también detrás algún interés, no porque ellos sean conscientes de tenerlos sino porque existen intereses económicos que igualmente los empujan, aunque sean víctimas inconscientes de ellos.
¿Acaso esas campañas que llegan por mail en forma terminante sin ninguna explicación quieren abrir un debate? Yo creo que no. A mí no me ayudan en nada. Tuve que citar a ingenieros del INVAP, de la Comisión Nacional de Energía Atómica, a delegados, trabajadores de la CONEA, alguno que sobrevivió a la dictadura y a la represión de Castro Madero, al genocidio que él encabezó en la CONEA; tuve la oportunidad de volver a verlos, charlar con ellos, discutir qué opiniones tenían... Conversar con ellos es muy enriquecedor.
Lo que menos le interesa a nuestro bloque es decir sí o no a este convenio. Igualmente lo vamos a hacer, porque vamos a votar, pero lo más profundo que queremos aportar ‑no porque sea profundo lo que digamos sino porque es lo que nace de nuestra profundidad– es decirle al pueblo argentino cómo se está debatiendo un tema de esta magnitud y cómo creemos nosotros que se debería debatir.
Cuando la empresa australiana incluye una cláusula en el contrato en el que exige que la parte vendedora ‑que es el INVAP‑ se haga cargo del acondicionamiento y/o procesamiento de los combustibles quemados se plantea el tema de los temas. Aquí surge el tema de los temas, pero quedaba librado a un problema entre el INVAP y ANSTO, de Australia. Allí podía haberse hecho una discusión constitucional. Se podría plantear la aplicación del artículo 41 de la Constitución y lo que el INVAP iba a hacer, pero se podría haber planteado qué salvaguarda tenía la Argentina para que el reprocesamiento no se realizara en el país, vendiera el reactor y aquello se realizara en otro lugar.
Ahora, como todo esto fue previsto por Australia, los defensores de la industria nacional y del desarrollo autónomo aceptan servilmente que Australia exija un tratado porque desconfía que INVAP cumpla como empresa lo que firmó con Australia. Una actitud independiente sería decir: “Rechazamos las presiones australianas”, “INVAP va a cumplir”, “INVAP no va a cumplir”, “INVAP va a cumplir lo que las leyes argentinas y la Constitución le autoricen”. Puede haber varias respuestas. ¿Cuál se dio? ¿Qué exige Australia? Un acuerdo que le garantice que el Poder Ejecutivo lo va a firmar. Lo firmó. Y el Congreso también lo va a firmar porque el Poder Ejecutivo así lo va a impulsar. Se trabó porque hubo disparidad de criterios acá y, sobre todo, una gran presión de organizaciones que estaban involucradas en estos temas.
En esta decisión no hay ninguna actitud anticolonialista o de independencia. ¡Por favor! Nuestro país no firma esto voluntariamente; esto no lo propuso la Argentina. Lo propuso y lo exige Australia. Tan así es que se pidió al embajador australiano que hiciera algunas aclaraciones, del mismo modo que en 1800 el virrey le pedía al rey que hiciera alguna aclaración en el sentido de que acá había seres humanos, súbditos pero seres humanos. Había instituciones como el Consejo de Indias o la Casa de Contratación. Es decir, se le pedía que explicara.
Cuando se firma el convenio, entonces sí se ponen al rojo vivo las cláusulas constitucionales. No voy a entrar en mayores análisis de los que se han hecho, pero la verdad es que aquí ni siquiera cabe aquello de “cada abogado con su librito” o “cada abogado con su interpretación de la ley”.
Quienes hemos defendido clientes y tenido contrademandantes obviamente tenemos interpretaciones diversas, siempre defendiendo los intereses de nuestros clientes. Pero en este caso es tan clarita la Constitución y es tan clarita la ley 25.018, cuando definen a los combustibles nucleares irradiados como residuos radiactivos, que en esto no cabe ninguna duda. Claro que siempre se puede encontrar alguna justificación. Aquí se ha violado la Constitución un montón de veces, entonces siempre se puede encontrar una interpretación para decir que no se está violando lo que se viola.
Cuando la ley 25.018 define a los combustibles nucleares irradiados, que son residuos radiactivos, aquí no se puede hacer una discusión de que residuos es algo distinto de desechos.
Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, don Eduardo Oscar Camaño.
Sr. Zamora.- Son discusiones que no tienen ninguna importancia; están puestas al servicio de que se vote algo que se desea por la presión económica que significa tener a Australia detrás. Pero aquí no hay ninguna pelea por un espacio internacional, como se mencionó.
Cuando se analizó el mercado mundial de la energía nuclear advertimos que existen previsiones de Estados Unidos, Francia, etcétera, para que países como Argentina no puedan comerciar con todos los estados. Fundamentalmente Estados Unidos le pone límites a la Argentina para ver con quién puede comerciar y con quién no. Como INVAP estaba comerciando con algunos países que Estados Unidos consideraba peligrosos, la apercibió, pero al mismo tiempo la compensó con esta licitación de ANSTO, de Australia.
Puede ser que con el tiempo lo que estoy diciendo sea refutado. Pero todo lo que se dijo acá tiene la misma relatividad que lo que acabo de afirmar.
Aquí no se está ganando ningún mercado; no existen pruebas de que se esté compitiendo con Francia. Es ridículo que digan estas cosas. Este es un país al que obligaron a firmar el tratado de Tlatelolco ‑después de treinta años de política de Estado que se oponía a la firma del tratado de no proliferación de armas nucleares‑ cuando Estados Unidos le dijo a Menem que debía hacerlo. En esa época era diputado y fui el único que se opuso. Pero en una discusión como ésta, aunque un poco más reducida, ustedes lo querían firmar. Fue tan fuerte lo que expresé ese día que algunos preguntaron si se estaba por firmar el tratado de Tlatelolco. Recuerdo que el señor diputado Fescina, del Partido Federal, pidió la palabra y dijo que al menos nos teníamos que tomar unos días para analizarlo. Entonces, ¿de qué política de independencia me hablan? Por supuesto que a los pocos días ese tratado se firmó.
¿Qué pasó con la tecnología del Cóndor II? ¿Dónde están los defensores de la política de exportación de tecnología? Ningún país destruye tecnología como lo hizo la Argentina durante la época de Menem con el Cóndor II. ¡Fue una decisión monstruosa! Esto va en el mismo camino.
¿Cómo pueden decir que le estamos peleando el mercado a Francia? Francia, Inglaterra y la Unión Europea exigen que esos países no hagan la tarea sucia que le quieren encargar a la Argentina. Por eso Australia incluyó la posibilidad de reclamarle a nuestro país el trabajo de reprocesamiento.
Después de los encuentros que mantuve hace aproximadamente un año con mucha gente entendida en el tema que tenían posiciones diferentes –algunos me ayudaron y otros no‑, recibí a un ingeniero de INVAP y a un delegado de la CONEA, que vinieron juntos. El delegado de la CONEA, que pertenecía a ATE, me dijo que ellos sostenían una posición diferente porque tenían algunas dudas. Me aclaró que si bien el tema hacía a su fuente de trabajo, tenían algunas dudas. El ingeniero de INVAP estaba muy consustanciado con la idea de apoyar el proyecto. Le pregunté por qué, y me explicó todo lo que se señaló aquí sobre las ventajas del desarrollo de la industria nuclear.
Le aclaré que le preguntaba concretamente sobre este acuerdo y me dijo que presentaba un riesgo para dentro de quince años. Esto fue hace dos años, por lo cual estaríamos hablando de 2016 ó 2017; aunque en realidad no se sabe exactamente cuándo puede ocurrir que al dirigirse a Francia se obtenga una negativa y entonces la Argentina deba ocupar el lugar.
El ingeniero trabajaba en Ezeiza y me dijo que era tan seguro ese lugar que llevaba a sus hijos a la guardería. Le pregunté si la Argentina tenía la infraestructura necesaria para reprocesar y hacer la tarea prevista sin la posibilidad de que queden desechos contaminantes, más allá de su traslado a Australia. Me contestó que en este momento no la tenemos. Esto lo dijo uno de los capos de INVAP y nadie lo va a desmentir.
Si hoy la Argentina tuviera que llevar a cabo la tarea no podría hacerlo sin riesgo contaminante. Esta es una afirmación fundamentalmente de todos los que intervienen en defensa.
Entonces le dije al ingeniero que me había convencido con lo que me acababa de decir. Cuando me preguntó por qué le dije que si hoy no tenemos la infraestructura necesaria, es hoy cuando tengo que votar, no dentro de quince años. Me dijo que esperaba que como diputado peleara durante los próximos quince años por un desarrollo nuclear que entre otras cosas genere la infraestructura que permita que el reprocesamiento de los desechos radiactivos no sea contaminante.
Le pregunté al delegado si se estaba invirtiendo en la CONEA como para que ello sea posible y me dijo que no se estaba invirtiendo nada. Ante esto le pregunté al ingeniero por qué pensaba que dentro de quince años íbamos a tener lo que no tenemos hoy y me dijo que era una aspiración.
Es una aspiración, pero si tenemos en cuenta la historia de los últimos treinta años, lo más probable es que sea una aspiración que no se va a cumplimentar. Por ello es que esta decisión me parece absolutamente irresponsable. Asumimos el compromiso hoy, cuando no tenemos ni la infraestructura ni las perspectivas de contar con ella. No debemos olvidar nuestros compromisos internacionales y los treinta o cuarenta años de pago de deuda a los bonistas particulares. ¿De dónde va a salir la plata?
El ingeniero salió abatido de la reunión pensando para qué había abierto la boca, porque había venido a convencernos. Pero dijo la verdad, fue sincero, como es la gente que no está pensando en ganar debates sino en aportar lo que cree que es positivo para los demás.
Lamentablemente no acontecen en esta Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación debates que aporten a la población elementos de juicio que sean escuchados y de donde surja un eco o una resonancia que ayude a enriquecer a los que hasta ahora –si no cambia el sistema institucional argentino‑ tienen la obligación y la facultad de sancionar leyes.
Por estas razones, y alejado de toda idea de certeza, de verdad revelada y de dogmatismos, creemos que este acuerdo no es beneficioso para el país y es producto de la presión de un país más poderoso que el nuestro, al que acompañan países todavía más poderosos que Australia interesados en que esto se lleve a cabo.
Además, se deja sentado un precedente –sobre el que tampoco me contestó el ingeniero‑, aunque el acuerdo no lo diga, de que la Argentina acepta ser quien cumple tareas que otros países están abandonando.
Con el argumento de que esto traerá avances y negocios importantes desde el punto de vista tecnológico, es evidente que lo más probable es que se siga avanzando en este camino.
Estas son las razones que presenta el bloque Autodeterminación y Libertad. Hay muchas otras a las que podríamos habernos referido, pero no nos entusiasma este debate. No podemos hablar de debate cuando se exponen posiciones fijadas con pocos argumentos. En realidad, y lo digo en forma autocrítica, este debate me hace acordar a los que tuvimos en las corrientes de izquierda, donde no nos escuchábamos, nos apurábamos con consignas y dogmas, o repetíamos lo que hacen las religiones que debaten con dogmas, certezas, verdades reveladas y por lo tanto nadie escucha al otro, porque ya se tomó la decisión.
Lo grave de este Congreso es que por parte de las autoridades del bloque mayoritario –por lo menos la mayoría, no involucremos a otros‑ se escondió –y aquí creo que se hizo en forma premeditada‑ durante todo el año que se iba a incluir este tema en las últimas sesiones para impedir que los debates fueran largos, que la población se enterara y que pudiera haber una reacción que impidiera que esta decisión fuera clandestina y aprobada. Me refiero a algo que debe ser público.
En fin, se está haciendo en forma autoritaria lo que debe ser democrático.


fuente:www.ayl.org.ar
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