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La permacultura, una ciencia de entornos autosustentables





Agricultura permanente: la conjunción de estas dos palabras forma un término que es cada vez más escuchado en nuestra sociedad Juan Pilotta, miembro fundador de la ONG Estación Permacultural que trabaja en Mar del Plata, habló al respecto con “el Retrato…”.
No hablamos de una nueva disciplina que vendría a terminar con la contaminación en el mundo, sino de un movimiento que empezó en Australia hace 30 años con el objetivo de que la agricultura pueda perpetuarse en el tiempo, a pesar del monocultivo y los agrotóxicos, que están empobreciendo los suelos. Hoy la permacultura atraviesa todos los ámbitos de la vida: desde cómo construir a cómo generar energía y desde qué comemos a cómo nos relaciones entre las personas.

“Ofrece un punto de vista sobre la actualidad que intenta dar respuestas concretas, la construcción es la parte más conocida o difundida pero incluye otros ámbitos de la vida como la salud, el bienestar, la energía que necesitamos, las herramientas y hasta una forma de gobierno”, cuenta Juan Pilotta, miembro fundador de la ONG Estación Permacultural que trabaja en Mar del Plata.

Reaprender a construir

El cemento no existió siempre y el mundo no tiene sólo 200 años. “Antes se construía una casa mirando a la naturaleza para poder aprovechar lo que esta brindaba, por donde sale el sol, de qué lado pega el viento, en qué época del año llueve más o menos, que vegetación hay en el entorno y como se podía aprovechar. De repente, nos vimos inmersos en el auge del petróleo y con esto dejó de importar si el sol entraba por la ventaba para calentar la casa, porque uno podía comprarse un calefactor o un aire acondicionado”, ejemplifica Pilotta.

“Hoy en día el petróleo es cada vez más caro y las técnicas para extraerlo, cada vez más nocivas, estos son indicadores que hacen repensar a la hora de construir y por eso nuevamente se piensa en materiales boiconstructivos, se trata de orientar las viviendas utilizando los materiales adecuados, aislar donde se necesita y ubicar ventanas en consonancia con la salida y puesta de sol. Con eso se ahorra el 85% de la energía que se utiliza en los hogares, que es en climatizarlos”, dijo.

Permacultura urbana

En la sociedad actual, conformada por casas, PH, y edificios, entre otros, no es real para todos la posibilidad de construir o acceder a un terreno o casa propia, pero hay muchas maneras de practicar la permacultura. “Podemos hacer compost con nuestra materia orgánica, hay muchas formas de hacerlo aunque se viva en un departamento. Los residuos orgánicos (yerba, cáscaras de frutas, restos de verduras, etc) pueden ser alojados en un balde de pintura grande o en cajones de madera ventilados y convertirse en tierra fertilizada para re utilizar en macetas por ejemplo”. Si al compost se le agrega la separación de residuos y el reciclaje, se reduce considerablemente la basura generada.

“Los humanos inventamos la basura. Hoy extraemos recursos, los manufacturamos y pasan a la venta, además nos encargamos de que tengan una corta vida útil para que sean desechados después de un tiempo de uso y haya que comprar otro, se sigue alimentando así el circulo de consumismo frenético en el que vivimos”, por eso, la permacultura es un modo de vida, porque invita a ser conscientes, a pensar en lo que se consume. “Priorizamos la relación directa productor-consumidor, fomentamos la creación de huertas, que por más pequeñas que sean, tienen incidencia a la hora de pensar en la huella que dejamos en nuestro paso por el mundo”.

Fomentar la autoconstrucción

En distintos puntos de la ciudad y del país se están dando ejemplos de personas que eligen la construcción natural para la creación de sus hogares, sin embargo, hay reticencia en algunos distritos en donde no se aprueba la obra con métodos alternativos y eso complica el acceso a los servicios, por ejemplo.

“Con la Estación Permacultural, la Cooperativa Caminantes y el Movimiento 15 de Enero estamos propiciando una ordenanza que nos permita construir de esta manera en forma legal. Ya hay 30 municipios en el país que aceptaron la permacultura como método constructivo, Alemania hace 50 años que lo tiene como método, el Código de Perú también lo contempla, entre otros tantos que ya lo han incorporado”.

“Si se le da un marco formal y se impulsase este modelo desde una decisión política podrían solucionarse los problemas habitacionales que sufre la ciudad. Nosotros vamos a los barrios a transmitir este conocimiento, que fuimos adquiriendo y que seguimos aprendiendo todos los días, a reproducir estos modelos de construcción para dar soluciones a los problemas que se padecen”.

Lo natural y ecológico no se contrapone al confort, a la belleza ni a la tecnología, se puede hacer con lo existente cosas estéticamente muy lindas. “En la periferia hay mucha tierra, madera, paja, gomas de auto, botellas pet y hasta basura, que si dejamos de verla como tal y la incorporamos como materiales constructivos aprovechando las condiciones que tienen, se puede hacer una casa con muy poco, rápido y económico”, relató Juan quien además agregó que en esta época del año, donde no hay manera de escaparse del frío, la construcción de estufas se multiplica en la ciudad y alrededores.

Estas técnicas, al mismo tiempo, permiten el trabajo comunitario, la autoconstrucción y la autoreparación: “Hicimos una estufa en Miramar, se realizó una jornada de concientización de construcción natural en la Escuela Técnica Nº1 José Roca y en ese marco propusimos la creación de la estufa”.

“Los chicos nos miraban y nos preguntaban ¿dónde están los materiales? Y nosotros le mostramos la tierra y el aceite, los dos elementos básicos con los que los chicos y los maestros construyeron la estufa para la escuela solucionando el tema de la calefacción”, cuenta contento Pilotta.

No se trata de volver a una vida primitiva. La esencia es crear organización para la preservación de hábitats aptos para sostener la vida en el futuro, considerando a la humanidad toda, a nosotros como parte de ella, conviviendo en el espacio con las otras formas de vida animal y vegetal. Fortaleciendo la relación entre los nuevos descubrimientos tecnológicos con las formas milenarias, protegiendo el círculo natural de la vida.

Nuestro contaminado mar de cada día

Un baño seco nos da la oportunidad de cambiar la contaminación del suelo por un enriquecimiento del mismo. No causa daños al medioambiente, no se utiliza agua y tampoco se conectan a la red de aguas residuales, evitando así contaminar el subsuelo.

“Una de las propuestas de la permacultura es la del baño seco, hoy en día usamos agua en el baño, pero los patógenos de la materia fecal se desarrollan en la humedad, por lo tanto, propiciamos su desarrollo cuando los mezclamos con agua, y no sólo eso, sino que le sumamos a esa llamada agua negra, el agua jabonada o gris que son las de las bachas y duchas, y a todo eso lo mandamos en un tubo al medio del mar, donde hay más agua, no se me ocurre cómo empeorar ese sistema”, dijo Juan.

En los baños secos, la materia fecal se composta igual que cualquier desecho orgánico, a través de procesos de secado, con aserrín, ceniza o viruta. Estudios aseguran que después de un tiempo determinado los patógenos se desintegran y eso puede usarse como abono para la tierra.

“Incluso, lo que sucede hoy con el emisario submarino es que se usa cloro para matar las bacterias, matando y destruyendo la microflora y microfauna que viven en el mar, eso genera un desequilibrio enorme en el ecosistema”, cuenta Juan Pilotta.

Muchos desconocen este método y puede dar la sensación de poco higiénico, pero en realidad, es un sistema limpio que no sólo ahorra entre 3 y 20 litros de agua que se pierden en cada descarga de inodoro, sino que además, evita la producción de aguas negras, tan contaminantes para los suelos.
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