Check the new version here

Popular channels

Los bosques nativos, alimento de los suelos

Los bosques nativos, alimento de los suelos




La provincia de Entre Ríos –por las características propias de sus suelos con alto contenido en arcillas expandibles– necesita de sus bosques y pastizales nativos. La existencia de la masa boscosa en los suelos permite mantener los niveles de fertilidad y estructura que desarrollan un sistema ecológico sostenible. El impacto producido por los árboles en el suelo es notorio. Mejoran su estructura, porosidad, disponibilidad de nutrientes, regulan la acidez o alcalinidad y esto garantiza una respuesta adecuada en el mejoramiento del suelo y en la calidad y producción forrajera.

La materia orgánica aportada produce una mejor eficiencia hídrica del sistema (mayor infiltración, mayor capacidad de retención y mejor capacidad de intercambio catiónico). Los bajos tenores de fósforo asimilable hacen que la presencia de los árboles, debido a su gran biomasa aérea y radicular, mantengan los niveles de estos elementos en la superficie de los suelos. En definitiva, los árboles son protectores del humus y abasto de nutrientes.

A la presencia de árboles, debe sumarse un manejo adecuado de los pastizales naturales para sinergizar el ciclado de nutrientes, acumular humedad y estimular el crecimiento de las forrajeras nativas, invernales y estivales.
La adición de restos vegetales, provenientes de los árboles (ramas, hojas, frutos, etc.), constituye un aporte significativo como principal materia prima para la producción de humus. Este componente coloidal favorece notablemente la protección de los agregados estructurales, otorgando al suelo, en consecuencia, una mayor estabilidad, y permitiendo asimismo establecer mejores condiciones de porosidad y permeabilidad.


CONTRADICCIÓN

La expansión de la frontera agrícola ha ocupado un alto porcentaje del territorio con uno o dos cultivos predominantes, especialmente trigo y soja. La presión sobre el recurso suelo para maximizar los rindes es tal que no se alcanza a recuperar el mismo.
Esta situación es notablemente contradictoria cuando el Estado ha invertido cientos de miles de pesos para estudiar los suelos y agruparlos por su aptitud de uso, se observa preocupantemente que aquellos que son aptos para ganadería hoy –por lo expresado más arriba– ¡se los cultiva! ¿Como es posible seguir admitiendo semejante despropósito?
Desaparecida la vegetación natural, el gran factor de la estabilidad del ecosistema, se produce un aumento de la fragilidad y pérdida de calidad de los mismos generándose mayores riesgos climáticos, biológicos, económicos y sanitarios.


PÉRDIDAS

Existe un protagonista central dentro de estos ecosistemas: el hombre y su familia. Éstos convivieron milenariamente allí hasta la actualidad pero el avance de la “civilización” los desconoció y los expulsó de las tierras que ocupaban.
La devastación de los montes implica serias y en algunos casos irreversibles pérdidas de la productividad de los suelos. Al cerrarse el paraguas verde los suelos quedan expuestos a la alternancia climática que impacta muchas veces con el producto que los árboles aportan a la tierra, la materia orgánica.
El deterioro de los suelos negros es mayúsculo porque su restauración es tremendamente difícil.
Todo esto provoca una gran desigualdad y un desequilibrio tal que trae en gran parte de la población problemas de seguridad alimentaria, social y económica generando una sustentabilidad ficticia solamente mantenida con planes asistenciales.
En realidad lo que se avizora es un gran desorden en la utilización de los recursos naturales y en este tironeo lo que se observa es la pérdida de los recursos por erosión y la exportación masiva de nutrientes por los cultivos.
Pasando el umbral de utilización del subsistema bioedáfico pasamos a la explotación, lo que acarrea severos riesgos ambientales, sociales y económicos.


Por Antonio De Petre, José Casermeiro y Luciano Caserm, Ingenieros agrónomos. Docentes, integrantes del convenio entre la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER); la Dirección General de Recursos Naturales del Gobierno Provincial y el Programa de Protección de los Bosques Nativos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.


0
0
0
1
0No comments yet