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Represas + Desmonte = Desertificación a la vista

La historia vuelve a repetirse: a dos décadas de aquella pavorosa inundación, el agua vuelve a tapar toda la zona del litoral y el noroeste argentino. Detrás de la inundación, aparece la matriz del modelo productivo.



En julio pasado, la ciudad de Clorinda volvió a ser tapada por las aguas del río Paraguay. Las barreras de contención construidas tras el desastre de 1991 no lograron evitar que el desborde del caudal alcanzara las orillas; las inusuales lluvias hicieron que también la zona de esteros se inundara. Para colmo, tampoco funcionaron las bombas extractoras que evitan que la zona céntrica se inunde. Al igual que el templo de la difunta Correa –ubicado en su entrada- la segunda ciudad de Formosa quedó sumergida bajo el agua. Las zonas más afectadas del lado argentino por el desborde del río Uruguay, el Pilcomayo y el Paraguay son Colonia Aurora, El Soberbio, Alba Posse, 25 de Mayo, Panambí, Santa María, Azara y San Javier. Todas en la provincia de Misiones. En Formosa, la zona que sufre con mayor hostilidad es Clorinda, Puerto Pilcomayo y la capital.

Por partida doble
El gobierno provincial declaró la emergencia en toda la ribera del río. En declaraciones durante el mes de julio a Radio Provincia, el Secretario de la municipalidad de Clorinda, Alejandro Nava, explicaba: ``Clorinda tiene 100 habitantes y 5940 personas en situación de emergencia, inundadas por el agua de los ríos Paraguay y Pilcomayo´´. Luego añadía: ``Clorinda tiene un anillo de 22 km que intenta defendernos de esto y a lo largo del anillo, la gente que vive por fuera, es quién está en situación de inundación´´. En otra entrevista radial en Enredando las Mañanas de la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA), el docente Carlos Tolosa era aún más claro: ``Lo que se inunda son los terrenos que están fuera de esas barreras ya yendo al río, ahí justamente se ubican muchas familias muy pobres, excluidos, que no tienen adónde ir. Cuando llega el momento de la crecida, los afecta, convirtiéndolos en más víctimas de lo que son, ya que son víctimas de la sociedad que los excluye y víctimas también del desastre de la naturaleza´´. La ayuda que brindó el gobierno provincial, denunciaba el educador, es indigna y viola los derechos humanos: ``Los refugiaron en conglomerados de casillas de cartón de cuatro por cuatro. Ahí reina la lluvia, porque siguió lloviendo, además del viento, el frío y la humedad, son casillas de cartón sobre un terreno natural, lleno de humedad, ponen plásticos negros para tirar los colchones al piso. Ha letrinas, no hay baños´´.

Esta situación climática, según especialistas, podría prolongarse durante varios meses. ``Las lluvias desde octubre van a ser especialmente intensas por el efecto del fenómeno meteorológico El Niño/Oscilación del Sur que se produce cuando aumenta la temperatura superficial del agua en las áreas oriental y central del Pacífico ecuatorial´´, alertó Alejandro Max Pastene de la Dirección de Meteorología e Hidráulica de Paraguay.

No culpes al Niño
Otras voces, sin embargo, no responsabilizan a los fenómenos meteorológicos. Tanto para la fundación Vida Silvestre como para otras organizaciones ambientales, el desmonte de grandes áreas para el cultivo de Soja y la construcción de represas son los principales responsables de las inundaciones que se han producido en Brasil, Paraguay y Argentina. En los últimos años, en los tres países, se produjo el desmonte de miles de hectáreas para el cultivo de soja, que se ha transformado en el ``oro verde´´ de la región. ``La deforestación de las márgenes de grandes ríos y arroyos en el Alto Paraná para el monocultivo, principalmente de soja en Brasil y Paraguay, hacen que la tierra pierda su capacidad de absorción y el agua escurra, arrastrando sedimentos, directamente a los cursos de agua.

Según el trabajo de ``Bosques y deforestación´´ del economista e investigador paraguayo Luis Rojas Villagra, Paraguay hoy sólo cuenta con 5% de los bosques nativos que existieron en su territorio durante milenios. Para Rojas Villagra es necesario, y con carácter de urgente, una ley de deforestación cero a nivel nacional que incluya el Chaco paraguayo. Porque esta región, posee un ecosistemas muchos más frágil y vulnerable a la deforestación que el de la Región Oriental. ``En los últimos años, con el avance de la soja en la región oriental, la producción ganadera se ha trasladado en gran medida hacia la región occidental, acelerando el desmonte chaqueño de una forma absolutamente irresponsable. En 2008 se deforestaron 228 mil hectáreas en el Chaco, lo que significa que se desmontaron ¡624 hectáreas por día! De enero a septiembre de 2009, se llegó a 248 mil hectáreas, es decir 776 hectáreas por día. A este ritmo, esta región en unos años será un árido desierto´´, alertaba hace cuatro años.

Es la reforestación
De este lado del Pilcomayo, el economista Antonio Brailovsky Coincide en la necesidad de reforestar los márgenes de los ríos y arroyos de las zonas de más riesgo. ``A fines del siglo 19, en México ya empezaron a sancionarse leyes para proteger bosques de los márgenes de los ríos y arroyos. Nosotros todavía no estamos aplicando nuestra ley de bosques que dice hacer eso.

Con respecto a México tenemos poco más de un siglo de atraso. Me refiero a la ley de bosques que se aprobó hace algunos años ( sancionada a fines de 2007 y reglamentada en febrero de 2009) y que unas cuantas provincias aún no implementaron o lo hicieron de la manera más trucha posible´´, aseguraba días atrás en el programa radial La Retaguardia.

Para el coautor de Memoria Verde (1991), un libro sobre la historia ecológica de la Argentina, los ríos suben como consecuencia del cambio climático, lo que implica una mayor cantidad de lluvia: ``En realidad, llueve más en las zonas más húmedas y menos en las zonas más secas, se acentúan los contrastes. Esto quiere decir que estos eventos son cada vez más frecuentes. Y por supuesto, hacen falta política públicas bastantes más complejas que asombrarse y repartir dinero. En este contexto, las ciudades que se construían generalmente en las zonas más altas, van ocupando zonas inundables. Lo paradójico es que la población rural desplazada por el modelo sojero hacia las periferias urbana es aquella que luego sufre las consecuencias que este mismo modelo impone a la naturaleza y los seres humanos. E incluso es estigmatizada y responsabilizada, como sucedió en Clorinda o Asunción, por ocupar terrenos cercanos al río.

Sobre llovido, represas
Pero la mano de hombre no sólo actúa negativamente a través de la deforestación y el monocultivo. A estos fenómenos se suma la existencia de varias represas sobre los cursos de agua –en en su mayoría en territorio brasileño- que alteran el régimen hídrico de los ríos. Cuando las lluvias superan los límites de seguridad establecidos las hidroeléctricas se ven obligadas a liberar gran cantidad de agua generando inundaciones en las zonas más bajas. Así lo explica el periodista Sergio Alvez de la revista misionera Superficie. ``En este contexto de fuerte desinformación motivada por intereses meramente económicos y negocios venideros (los proyectos de represas Garabí y Panambí principalmente), hasta el propio gobernador d la provincia de Misiones, Maurice Closs, realizó, declaraciones en las cuales busca desligar a las represas brasileñas de su innegable influencia en el desastre. Nos referimos a dos represas puntualmente: por un lado, la de Foz de Chapecó, que, al no poder contener el flujo y ante una inminente rotura, abrió sus compuertas liberando de golpe caudales que impactaron de lleno en los pueblos misioneros afectados. Por otro lado, la rotura de la represa Ponte Serrada potenció el impacto sobre las márgenes afectadas en ambos países´´.

Inconsciente topadora
En misiones, donde los evacuados ascendieron a 7500 personas y se perdieron 350 viviendas siempre hubo inundaciones, crecidas de ríos y lluvias copiosas, reconoce Juan Yahdjian, médico, ambientalista e integrante de la Mesa Provincial No a Represas. ``Debemos saber que parte del agua que fluye tendría que quedarse en el subsuelo de Brasil, Argentina, Paraguay en el Acuífero. Pero ya no existe la vía de recarga de napas y ríos subterráneos, el suelo esponjoso del monte lo llevó la inconsciente topadora, manejada por inconscientes humanos y lo reemplazó por soja en Brasil y Paraguay y por Eucaliptos en Misiones. El agua de lluvia se escurre y se lleva la tierra fértil, el humus. Así es como vemos el color subido de rojo-marrón del arroyo el río, y se lleva el presente y el futuro de todos nosotros, la tierra fértil se va y no volverá. Lo natural para nuestra región es el monte y destruirlo no será gratuito. La presencia de represas empeora el panorama, el agua busca su cauce y frenarla tiene su riesgo, sus consecuencias las estamos viviendo en estas horas. La naturaleza no se equivoca, avisa que estamos haciendo mal las cosas, que no pensamos en nosotros menos en los hijos´´.

Rulo Bragagnolo, también integrante de la Mesa provincial No a las Represas que agrupa a 45 organizaciones de Misiones, añade: ``Desde la Mesa estamos trabajando fuerte para que en esta región se deja de hablar de grandes represas, tenemos una ley que ha sido sancionada por la Legislatura provincial en 2010, estamos exigiendo el cumplimiento de esa ley, que apunta a que toda obra hidroeléctrica que se pretenda construir en la provincia o que la afecta sea consultada previamente con el pueblo misionero´´. El año pasado su movimiento realizó una caminata de río a río de 160 kilómetros y hará una consulta abierta del 20 al 26 de octubre en toda la provincia.

Las aguas, mientras tardan en bajar. En centros de evacuados de Asunción, los damnificados mantienen, como cantaban los Paralamas. el arte de vivir con fe y sin saber con fe en qué.

Publicado: por Manuel Cullen en la edición de agosto de revista Hecho en BS.AS.
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