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5 millones de parados y las (pocas) ganas de trabajar

5 MILLONES DE PARADOS Y LAS (POCAS) GANAS DE TRABAJAR
Experiencias reales de una empresa española


Nos limitaremos a relatar casos, casos reales, breves, sin dar nombres, por supuesto, demostrándoos la dificultad que supone encontrar gente, gente para cubrir una vacante, habiendo recibido cientos y cientos de CV que no se acercan ni por asomo al perfil que buscamos, horas leyendo innumerables CV, porque la inmensa mayoría no se molesta en leer las ofertas de trabajo detenidamente y decide mandar a ciegas su CV, sin importar si su perfil encaja o no. Pensaran que para eso están los demás, los empresarios, que probablemente anden sobrados de tiempo.

Ya no hablamos de las entrevistas de candidatos que a primera vista nos parecieron interesantes y que luego, una vez concluida la entrevista, resultaron decepcionantes:

CV inflados, experiencias laborables inexistentes, conocimientos en estado lamentable etc.

En algún que otro caso hemos llegado a firmar contrato, pero luego, con el paso del tiempo, se han ido dando situaciones insostenibles que lamentablemente han llevado al despido inmediato del empleado: La falta de interés y la negación a realizar tareas relacionadas con el puesto de trabajo, conversaciones íntimas a través de Skype, innumerables correos electrónicos a amigos y familiares, por nombrar unas cuantas - todo durante las horas de trabajo, claro.

Por supuesto que hay gente muy responsable y trabajadora, aunque cueste encontrarla si la hay, en nuestra empresa hay y hubo gente muy valiosa. Pero eso sí, encontrarla es como la famosa búsqueda de la aguja en un pajar.

Quizá algunos de los lectores, sobretodo empresarios, conozcan este tipo de situaciones que probablemente se asemejen a las nuestras y que quieran compartir sus experiencias con nosotros a través de este blog, para publicarlas, por lo que os invitamos a hacerlo, puesto que a partir de ahora y durante el mes de Septiembre, iremos narrando pequeñas historias, para que podáis comentarlas con vuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo y demás y saquéis vuestra propia conclusión.

Quizá no estéis de acuerdo con lo que publicamos, quizá penséis que todo es pura imaginación, que nada de esto es real. ¡Pero os aseguramos que lo es!

Seguir el blog:
http://currantesincomprendidos.blogdiario.com/

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INICIO CASOS REALES:


10. No me muevo del sitio

Ha habido momentos en los que se nos pasó por la mente montar una oficina en otra parte de España, en otra provincia, por razones logísticas.

Todavía andamos buscando gente para cubrir una vacante en nuestra oficina, cuando nos damos cuenta de un CV que puede encajar por su perfil. Un joven soltero, con disponibilidad inmediata y, con disponibilidad para cambiar de residencia, comprometido, resoluto, responsable y eficiente según su propia descripción, con muy buenos conocimientos de la materia e idiomas. Este vive en otra provincia lo cual significa que le supondría un cambio que, según su CV, aprobaría.

Nos ponemos en contacto con esta persona con el propósito de invitarle a una entrevista, cuando este rechaza rotundamente la posibilidad de trasladarse, sin haber hablado previamente sobre las condiciones.

Aunque nos sorprende su respuesta, pensando en la posibilidad de montar una oficina en la ciudad donde ésta persona vive, una ciudad importante para nosotros por su localización, le proponemos trabajar desde casa o en el mejor de los casos, incluso montarle una oficina para que el la dirigiese.

No hubo nada que hacer, no quiso ni una ni la otra cosa, a lo contrario de lo que venía poniendo en su CV, no se mostró en absoluto flexible.

Otra vez más que nos volvemos a topar con un candidato que infla su CV para aparentar lo que no es.


9. Con el Convenio bajo el brazo

El Convenio colectivo es un acuerdo entre representantes de las empresas y de los trabajadores como resultado de una negociación colectiva en materia laboral. Mediante un convenio colectivo, empresarios y trabajadores regulan las condiciones de trabajo y productividad, se pactan una serie de obligaciones recíprocas que acuerdan una paz laboral. Un acuerdo importante y necesario.

Pues bien, en nuestra empresa trabajó una compañera que se tomó muy a pecho los derechos y obligaciones que le correspondían según este Convenio, ¡ajustándolos a su trabajo a raja tabla!

Si tenía que estar a las 9.00h de la mañana trabajando, ella iniciaba su jornada a las 09.10h siempre por culpa del tráfico... Si su hora de trabajo acababa a las 18.00h, ella a las 17.55 ya estaba saliendo por la puerta... Decía trabajar las horas que contemplaba su Contrato.

En momentos puntuales, como en casos de bajas médicas, vacaciones, o apoyo a compañeros en los que muchas veces hay que arrimar el hombro por situaciones sobrevenidas no previstas, no se podía contar con esta persona. Se excusaba en que ese tipo de trabajo no lo contemplaba su Contrato y por lo tanto no estaba obligada a hacerlo.

Cuando finalmente la situación se empezó a complicar, hubo que ponerle punto y final.

Un buen día, organizando su escritorio para ver lo que de trabajo había quedado pendiente de hacer, apareció una copia del Convenio que tenía guardado en un cajón. En él ya se había adelantado a marcar con un rotulador fluorescente párrafos sobre una posible maternidad, los días a los que tenía derecho a faltar, fuese por visitas al médico, cursillo de preparación, parto, maternidad, remuneración etc. Vamos, que ya iba preparando el terreno!



8. Las condiciones las pongo yo

Un día de estos volvemos a tener otra entrevista, esta vez para cubrir una vacante de comercial, para buscar nuevos clientes por la zona, a la que acude un joven candidato de unos 30 años, con experiencia. Durante la entrevista se le explican las tareas y funciones del nuevo puesto de trabajo y las metas a alcanzar. Le contamos un poco sobre nuestra empresa y, finalmente, le pedimos que nos de su impresión y su opinión acerca de todo de lo que se ha estado comentando.

En contra de lo que nos esperábamos, lo primero de lo que quiso hablar fue de su remuneración, como si lo demás no le preocupara demasiado y nos hizo saber, que, por menos de 25.000€ anuales, no se ponía a trabajar, así, tal cual, comisiones sustanciales y pagas extras aparte, claro y, por supuesto con un coche a su disposición, todos los días de la semana, fines de semana incluidos, aunque solo trabajase de lunes a viernes y, gasolina pagada, ¡cómo no!

Decía que estas eran las condiciones bajo las cuales había estado trabajando previamente, antes de que le despidieran por cierre de empresa.

¡Con estas condiciones de trabajo y, si los demás también disfrutaban de semejantes condiciones, no nos extraña que la anterior empresa se viniera abajo!


7. Enviando correos a mis amigos

En ocasiones hemos tenido que recurrir a Empresas de Trabajo Temporal para cubrir una vacante, una baja o un periodo de vacaciones. No es precisamente una solución barata, pero en la mayoría de los casos necesaria. Contratamos a una joven para realizar trabajos administrativos y como apoyo en las tareas del resto de compañeros. Tenía sus instrucciones y sabía cuáles eran sus funciones.

Contaros que un buen día, ya llevaba más de dos semanas con nosotros, vemos que, a pesar de no tener ese día mucho trabajo, ésta lleva toda la mañana escribiendo al ordenador, sin decir ni una palabra.

Para nuestro gran asombro, estaba redactando una carta dirigida a una amiga, una carta particular, durante sus horas de trabajo. Asustada y, sin apenas poder pronunciar ni una sola palabra, pues no esperaba que la fueran a pillar, en lugar de disculparse, intentó justificarse. Decía que llevaba tiempo sin escribirle y que le pareció un buen momento para dedicarle una palabras. ¡Más que unas palabras aquello parecía un libro!

En resumidas cuentas: Si no tienes trabajo, no lo busques, antes de aburrirte, ¡mejor lo empleas en dedicarle unas palabras a tus amigos!


6. Estas obligado a remunerarme solo por mi presencia

Eso sí, se trata de un caso interesante, poco común.

Otro empleado que estuvo trabajando para nosotros. Había estado en el paro y necesitaba encontrar un trabajo puesto que tenía una familia que alimentar. Añadir que la labor de su puesto de trabajo consiste, sobretodo, en captar clientes, como si de un comercial se tratase y esa era su función.

Pues bien, se ve que con el paso del tiempo este compañero debió olvidar sus funciones, porque esta persona ahora decía, que era labor del empresario el captar los clientes y, literalmente, presentárselos en bandeja para que él posteriormente pudiera cerrar sus tratos y, por si fuera poco, cobrar una comisión.

A parecer no le salían los números por lo que pensó que el trabajo de comercial se lo podía pasar al empresario y facilitarse a sí mismo las cosas.

No suficiente con esto y en el intento de forzar las cosas, decía que se le remuneraba por su simple presencia en la empresa, por sentarse en la silla y nada más y nos dio a entender que, si queríamos que se pusiera a trabajar, los que teníamos que hacer ese trabajo éramos nosotros, aportarle los clientes, comisiones por supuesto para él.

Entonces ¿para qué le hemos contratado? Así como entró por la puerta, volvió a salir por ella…


5. Me aburro en el trabajo

Esta historia comienza más o menos como las demás, mujer con dominio de dos idiomas, alrededor de los cuarenta años, casada y con hijos, desde hace tiempo desempleada como su marido, éste pendiente de una incapacidad permanente. Pues contaros que durante la entrevista nos pareció competente, superó varias pruebas que teníamos preparadas para ver si efectivamente dominaba la materia y cuando finalmente le ofrecemos un contrato indefinido, se muestra agradecida, pues como ella dice, tiene muchas ansias por empezar a trabajar.

Es instruida en su puesto de trabajo, le damos las pautas a seguir y para empezar se le entrega un listado de clientes con el objetivo de llamarlos a todos por teléfono, durante los próximos días, para presentarse como nueva compañera y de paso preguntar por nuevos encargos que gestionar. Nada más.

Pasaban los días y apenas tocaba el teléfono - llamada que no se realiza, encargo que perdemos. Decía que se estaba familiarizando con el sistema informático…

Al cabo de una semana y viendo que no lograba sus objetivos, hablamos con ella para ver cuál había sido el verdadero problema:

Os sorprenderá saber, que, dicho por ella, durante toda la semana, se estuvo aburriendo y que, en resumidas cuentas, prefería dejarlo antes de continuar.

¿Los dos en el paro con familia y dice que lo deja porque se aburre?


4. Soy más listo que mi jefe

En esta ocasión se trata de otro empleado que estuvo durante algunos meses con nosotros.

Anteriormente había estado trabajando en un puesto parecido y su fuerte era el dominio de varios idiomas puesto que había estado durante bastante tiempo en el extranjero. En un principio nos pareció una persona muy comprometida con su trabajo y muy responsable.

Los primeros meses se esforzó por hacer bien su trabajo, cumplir objetivos e incluso mejorar, pero después de un tiempo empezó a cambiar su actitud, afectando a su trabajo.

Un buen día le preguntamos por la causa de este cambio a lo que respondió que no le ocurría nada en especial, pero que se sentía desmotivado porque no lograba captar los clientes que se proponía y cumplir con los objetivos, aunque lo cierto es que se pasaba el día entero pegado al ordenador y escribiendo ininterrumpidamente.

Entonces, al ver que aquello no cambiada, accedimos a los registros de su ordenador de empresa en busca de una respuesta y cual no fue nuestra sorpresa, cuando encontramos páginas y más páginas de conversaciones mantenidas a través de Skype, durante varias semanas, conversaciones muy íntimas, por no decir eróticas, con una chica que trabajaba en aquel entonces en una empresa de un colaborador nuestro.

¡Y eso que acababa de casarse recientemente…!

En ese momento supimos lo que estaba ocurriendo y cuando le confrontamos con los hechos, en lugar de sincerarse y no empeorar las cosas más de lo que ya estaban, se molestó y lo desmintió todo. Una de las conversaciones decía lo siguiente: “Ten cuidado, que tu jefe se puede enterar!”, a lo que este respondió: “Si no se entera de nada! Estoy cambiando las claves para que no tenga acceso!”

No es necesario decir, que no duró en nuestra empresa ni un día más…


3. Tengo que cuidarme

Esta vez se trata de otra joven, en el paro, que contratamos como comercial, sin experiencia, a la que le ponemos un coche a su disposición para que se pueda mover por toda la zona y alrededores, con la idea de adquirir nuevos clientes.

Al principio mostraba una cierta inseguridad, pues como ya comentamos al principio, nunca había trabajado como comercial, siempre como administrativo, pero gracias a su desparpajo y a su encanto personal, pensamos que con el tiempo se iría desenvolviendo.

Todavía no llevaba mucho tiempo con nosotros cuando la enviamos a visitar a un cliente potencial que se encontraba a unas 2 horas de viaje en coche, para presentarnos como empresa.

Dos días antes, parece que le surgen dudas acerca del viaje, pues echando sus propias cuentas, dijo que iba a estar muchas horas fuera y que se quedaría sin descanso mientras estuviera de viaje. Argumentó que para empezar habría tenido que madrugar y la idea de llevarse comida en un Tupper tampoco le gustaba demasiado. Decidió no ir a visitarlo y perderlo porque, según sus palabras, tenía que cuidar su salud!

Entonces, ¿por qué aceptaría este puesto de trabajo si sabía desde un principio lo que le esperaba?


2. No voy a trabajar a un Polígono Industrial

Recibimos otro CV que nos parece interesante, por diferentes motivos, otra candidata que vive en el centro de la ciudad, en un barrio privilegiado, se encuentra desempleada y, aunque no se acerca al perfil que buscamos, al menos, dispone de conocimientos de inglés. La llamamos por teléfono y, después de una breve conversación, la citamos para una entrevista indicándole nuestra ubicación exacta para que se acerque con su propio vehículo.

Una vez le informamos de nuestra dirección para que se persone en la entrevista, nos indica, para nuestra sorpresa, que no está dispuesta de ninguna manera a ir trabajar a un Polígono Industrial, como si de algo tan horrible se tratase. Entonces ¿por qué nos envía su CV? ¿No leyó el anuncio con atención? Dice que se limitó a enviarlo a ciegas y, a otras tantas empresas que tenían vacantes, sin fijarse en mucho más. Al menos fue sincera. Esto, la verdad, da mucho que pensar sobre la persona y, por supuesto, de su forma de trabajar.

Al día siguiente, cuando ya habíamos dado el caso por zanjado, esta joven nos llama por sorpresa y nos dice, que finalmente se lo ha estado pensado y que estaría dispuesta a trabajar en un Polígono Industrial, pero con la condición de que la fueran a recoger a su casa y al final del día la volvieran a llevar a la misma. Que, al contrario de lo que indicaba en su CV, no disponía de carnet de conducir.

No solamente pensó hacernos un gran favor aceptando el puesto de trabajo y viniendo a trabajar a un Polígono Industrial, sino que también debió confundirnos con una centralita de taxis...


1. No me apetece madrugar

Nos llega un CV de una joven de 20 años, en el paro, con conocimientos del alemán. No se adecua al perfil que buscamos, pero la invitamos a una entrevista, puesto que consideramos la posibilidad de formarla, también para adaptarse a nuestra forma de trabajar.

Y teniendo en cuenta lo complicado que es encontrar gente con conocimientos de idiomas, como mínimo, avanzados, con más razón nos interesaba incorporarla a nuestro equipo. En nuestro sector es sumamente importante el dominio de un idioma extranjero, pues trabajamos a nivel nacional e internacional y nuestros empleados deben dominar al menos el inglés.

Un jueves, acompañada por su padre, este vistiendo un cómodo chándal, se presenta para la entrevista con nosotros, en nuestras instalaciones y nos asegura, desde un principio, que está sumamente interesada en el puesto de trabajo que le ofrecemos. Nos dice que anteriormente estuvo trabajando como reponedora en un supermercado y que su sueldo había sido de unos 350€ mensuales. Nuestra impresión es que se trata de una chica trabajadora, pues no le ha importado trabajar por tan poco dinero.

Su padre, que se encuentra en el paro desde hace 2 años, se ofrece a traerla con el coche los 20 kilómetros que la separan desde su casa, en el caso de que nos decidiéramos por ella para cubrir dicha vacante. La joven parece interesada y finalmente, después de hacerle algunas preguntas más y explicarle la función que desempeñaría en nuestra empresa, le ofrecemos el puesto de trabajo con un contrato indefinido. Quedamos en que se lo pensaría y nos llamaría al día siguiente, para darnos el sí definitivo e incorporarse el lunes de la semana siguiente como estaba previsto.

Cual no es nuestra gran sorpresa cuando al día siguiente nos llama y nos informa de que no se va a incorporar al puesto de trabajo. Nos comenta que se lo ha estado pensando y que finalmente llegó a la conclusión, de que le parecía muy temprano tener que levantarse a las 06.30h de la mañana…

Se supone que en las oficinas generalmente se comienza a trabajar alrededor de las 8.00h de la mañana - un horario nada inusual. ¿A qué hora pensaba levantarse entonces?

¿Qué papel, nos preguntamos, habrá jugado el padre?
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