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Cavallo un genio económico incomprendido

Cavallo genio económico incomprendido

Empecemos con un poco de su historia...

Cavallo genio económico incomprendido

Estudió en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de Córdoba, donde fue miembro del claustro estudiantil (1965-1966). Se recibió con honores de contador público en 1967 y de economista en 1968, doctorándose en Economía en 1970 a la edad de 24 años. Ese mismo año es nombrado profesor titular tanto en la Universidad Nacional de Córdoba como en la Universidad Católica de Córdoba, cargos docentes que mantendría hasta 1983. A los 24 años, fue nombrado Director del Banco de Córdoba. En 1977 logró un segundo doctorado, esta vez por la Universidad Harvard, luego, entre otras distinciones, en 1999 recibiría el título de Doctor honoris causa por parte de la Universidad de París pabellón de La Sorbonne.2 Ha sido galardonado con numerosos doctorados honoris causa de universidades como la Università di Bologna, la Universidad de París I Panthéon-Sorbonne, la Universidad de Turín, la Universidad Ben Gurion y la Universidad de Génova. Es Miembro Correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Es miembro del G30.

Domingo Cavallo

Cavallo genio económico incomprendido

Tres meses antes del golpe de Estado, Cavallo recibe un permiso especial de quince días como conscripto, concedido por un suboficial, para rendir el último examen que lo transformará en Contador Público Nacional.

Al promediar 1967, el ex ministro ingresó como Subsecretario de Desarrollo de la Provincia de Córdoba. El cargo era básicamente técnico, pero sus vínculos con los militares comenzaron a delinearse. Cuatro años después, el economista cordobés ocupó la vicepresidencia ejecutiva del Banco de Córdoba.

En el otoño de 1974, Domingo Cavallo viajó a E.E.U.U. doctorado en economía en Argentina, teniendo que ocultar su título para ser admitido en Harvard. Un año antes de ser aceptado en esa universidad, Cavallo había sido incorporado a la Universidad de Chicago sin haber presentado siquiera solicitud de ingreso. Este nieto de un agricultor piamontés por parte de padre y de un herrero de Torino por parte de madre, había tenido que rechazar la oportunidad por falta de posibilidades económicas.

Casado con Sonia, su única mujer y con una hija a cuestas, sabía que sería imposible sobrevivir en E.E.U.U. si no lograba obtener algo más que la beca que la Organización de Estados Americanos (O.E.A.) le había otorgado para proseguir su formación en el exterior. Con la medalla de oro que le diera la Universidad de Córdoba y el telegrama de admisión de Chicago, Cavallo viajó a Buenos Aires para entrevistarse con los representantes de la Fundación Ford y solicitar una beca adicional que le permitiera coronar su formación. Regresó, entonces, a su provincia con el dinero suficiente para partir rumbo a E.E.U.U. al año siguiente.

Finalmente el ex ministro ingresó a la Universidad de Harvard en 1974, y en dos años presentó su tesis doctoral. Fue un alumno sobresaliente en el curso más avanzado de Economía. Se había convertido en el niño mimado del titular de cátedra, quién admitió, más tarde, "haber tenido al alumno más aventajado que recordaba".

Cavallo no solamente accedería a lo mejor en materia de formación, sino que además, comenzaba a tejer los mejores contactos que un par de décadas más tarde le permitirían tratar con lo más importante de la economía mundial. Sería Musgrave, la mayor autoridad en Finanzas Públicas, quién le tendería el puente de oro. Eran los tiempos de Banzer, al frente del gobierno de Bolivia, y el economista norteamericano había sido contratado por los militares para diseñar una Reforma Fiscal. Musgrave buscó un estudiante latinoamericano en Harvard y eligió a Cavallo. Su nombre figuró junto al de Musgrave en las decenas de artículos que ambos publicaron sobre la Reforma Fiscal boliviana.

En abril de 1977, Cavallo presentaba su tesis doctoral en Harvard. En ella revisaba la experiencia argentina entre 1946 y 1976.

Al terminar 1977 algo empezaba a bullir en nuestro país. Eran los primeros movimientos de un grupo con proyecto propio y Cavallo estaba en el centro de los planes. Sin poder asistir a la ceremonia de graduación, debió abandonar Harvard y regresar a Argentina.

Su dinamismo y ambición le hicieron destacar entre toda la fauna política de finales de los ‘70 y comienzos de los ‘80. En 1982, durante la última dictadura militar, fue nombrado Secretario del Interior. Durante esta etapa acumularía el cargo de Director del Banco Central, en el que duró 52 días y del que fue apartado sin que se conozcan claramente las causas, transformando en deuda externa pública varios millones que entonces eran deuda de entidades privadas.

Cavallo genio económico incomprendido

Tras la llegada de la democracia, cuando Raúl Alfonsín fue elegido presidente, todos apostaron a Cavallo como su ministro de Economía, sin embargo, esto no ocurrió. Cavallo decidió entonces marcharse a Córdoba, donde trabajó en la empresa privada. La llegada al poder del Justicialismo de Carlos Menem, en 1989, le aseguró el Ministerio de Relaciones Exteriores, en el que se mantuvo durante los dos primeros años de mandato. En 1991, Menem lo nombró ministro de Economía, desde donde lanzó, ese mismo año, la famosa Ley de Convertibilidad. Su neoliberalismo a ultranza lo llevó a adoptar una serie de medidas que provocaron graves desigualdades sociales, privatizaciones y traspasos. Con la reelección de Menem en 1995, Cavallo continuó controlando la economía, pero las discrepancias personales con el presidente le llevaron a abandonar el cargo en 1996. La desigualdad social era inmensa y los detractores de Cavallo lo responsabilizaron deesa situación.

Argentina

Cavallo soportó las críticas, pero en 1997 comenzó a denunciar la corrupción ajena. Creó su propio partido, Acción por la República, volvió al Parlamento y se dedicó a denunciar públicamente los escándalos y corrupciones de sus ex compañeros de gobierno. Su fama volvió a crecer entre un sector de la población, que veía a Cavallo como un hombre imparcial. Se presentó a las elecciones presidenciales junto a otros dos candidatos, Fernando De la Rúa y Eduardo Duhalde. Ganó De la Rúa, y de la mano de éste, Cavallo volvió a ocupar el Ministerio de Economía. Por esos días se le conoció con el apodo de "superministro". Desde esta posición tuvo que enfrentarse con importantes problemas, la llegada de Bush a la presidencia de E.E.U.U., supuso un freno a las constantes ayudas del Fondo Monetario Internacional (F.M.I.). El F.M.I. supeditó sus créditos a la aplicación de duros ajustes, rechazados por la población. El descontento de los argentinos, sumado a la pérdida de confianza, hizo que Cavallo renunciara al cargo, un día antes de la renuncia del presidente Fernando De la Rúa, durante el trágico jueves 20 de diciembre.

En el transcurso de este año, el ex ministro de Economía, estuvo preso 65 días en Campo de Mayo, por su supuesta participación en la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia, durante la presidencia de Carlos Menem.

En sus últimas presentaciones en público se ve a un Cavallo distendido y sin ánimos de volver a la vida política.

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