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CFK quiere que los ahorros se gasten pero...

A Cristina no le hacen caso: quiere que los argentinos consuman, pero las ventas tocan su peor registro en cinco años

11-08-2014 "El que crea que va a salvar su trabajo guardando plata o comprando dólares, lo más probable es que lo termine perdiendo", aseguró la Presidenta. E hizo una generosa invitación a salir de shopping, pero la sociedad mira para otro lado. Se prenden luces de alerta entre comerciantes



Para Cristina Kirchner, no hay peor noticia que una caída en el consumo. Lo dejó en claro en su último discurso, en el cual anunció una serie de medidas para contrarrestar la recesión y el desempleo.

La visión de la Presidenta es que la demanda interna ha sido un pilar del crecimiento económico durante la década K y que, cuanto peores son las condiciones externas, más relevancia cobra el consumo doméstico, porque ayuda a absorber parte de la producción que no puede colocarse en el mercado internacional.

Y, aunque intentó transmitir optimismo, con las estadísticas oficiales en la mano, lo cierto es que no pudo ocultar que la tendencia actual le preocupa.

"El que crea que va a salvar su trabajo guardando la plata o comprando dólares, lo más probable es que en el mediano plazo lo termine perdiendo", advirtió la mandataria.

Lo cierto es que hace bien en preocuparse, porque los números que surgen del sector privado no hacen más que confirmar la caída libre en las ventas.

Los analistas creen que las posibilidades son dos, por cierto ninguna optimista:
1.- Acuerdo con los fondos buitres y salida del default: en este caso, el PBI "apenas" se contraería un 1,5% y el consumo caería "sólo" 1,8%, según la previsión de la consultora Abeceb.
2.- No hay acuerdo y se prolonga el escenario actual: la proyección entonces es una caída del PBI del 3,5%, con una demanda interna que se desplomaría 4%, y todo acompañado por una inflación del 41%.
A Cristina no le hacen caso
A esta altura, los comerciantes ya no disimulan su alarma ni buscan explicaciones estacionales.

Es que ni siquiera el Mundial de Fútbol, uno de los eventos que más impulsan el ánimo consumista, logró mover la aguja en los mostradores, hoy día entre los más fríos de la década.

"Hay que remontarse hasta septiembre de 2009 para encontrar bajas superiores", aseguraron fuentes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
Según el último informe de la entidad, en julio el desplome en las ventas minoristas se acercó al 10% en comparación con el mismo mes de 2013, situación que deja en estado de alerta a los dueños de locales (ver cuadro).



Un dato que llama la atención es que la caída afecta a los 22 rubros relevados por CAME, que van desde alimentos y bebidas hasta materiales de construcción, pasando por farmacias, bazar, muebles de hogar e indumentaria.
Si bien se trató de un derrumbe generalizado, desde la entidad señalan que las bajas más pronunciadas tuvieron lugar en la actividad inmobiliaria (con un desplome de casi 20%), electrodomésticos, bijouterie, jugueterías y artículos de librería, estos últimos con variaciones negativas superiores al 13%.
Cabe destacar que si bien el descenso de julio (aguinaldo en mano) fue el más pronunciado de los últimos años, la tendencia a la baja en las ventas minoristas se inició con el arranque de 2014 y se fue sosteniendo con el avance de los meses.
Según señalan desde la CAME, "julio ha sido el séptimo mes consecutivo en que este indicador cayó, con la particularidad de que en el 41% de los rubros relevados se registraron bajas anuales de dos dígitos".
Otro de los rubro que sufrió el efecto de los "bolsillos más ajustados" fue el de indumentaria, donde las ventas finalizaron el mes con una caída anual del 9,2% en las cantidades", remarca el documento.

El Día del Niño que acaba de concluir tuvo el registro más bajo desde 2008, pese a la batería de rebajas ofrecidas.
En este punto, quedó en claro que, a pesar del fanatismo de los argentinos por las promociones, este año éstas resultan suficientes.
Súper y shoppings, también hacia abajo
Paralelamente, el nivel de demanda en las grandes superficies también está flaqueando: las ventas en supermercados crecieron 35% en pesos corrientes, mientras que en centros de compra registraron un alza menor al 24% respecto a un año atrás.
Frente a estas cifras, desde Econviews, consultora que dirige Miguel Kiguel, alertan que el ritmo consumista en estos establecimientos "cayó con fuerza en términos reales, en un entorno en el que la inflación interanual ascendió al 40%, según el IPC Congreso".
Afectados por las subas de precios y las peores perspectivas económicas, también es preocupante la crisis que atraviesa el mercado automotor y el de motos.
En el caso de los 0Km, julio acaba de cerrar con un bajón en ventas del orden del 30%. Si bien en la industria hablan de que se ingresó en una fase de "estabilización", preocupa el limitado efecto del plan oficial ProCreAuto.
En lo que respecta al negocio de las motos, el desplome de junio -último dato informado- alcanzó casi 40%, con unas 17.000 unidades menos.
Las causas del desplome
Desde la CAME atribuyen la caída generalizada en las ventas minoristas a dos cuestiones puntuales:
• La incertidumbre financiera.
• La caída del salario en términos reales.
Pero los economistas creen que, además, uno de los factores que está resultando determinante es el incremento de los despidos, lo cual contagia una actitud cautelosa, por el temor a que se generalice el desempleo.

Las encuestas sobre el humor del consumidor, como la que realiza la Universidad Católica (UCA), marcan que la gente piensa absolutamente al revés de la Presidenta: considera que, desde la recesión de 2009, éste es uno de los peores momentos como para comprar bienes durables (ver cuadro).



Ese indicador coincide con la percepción de riesgo de perder el empleo: casi un 55% cree que hay muy pocos puestos disponibles -la cifra más alta de los últimos cuatro años-.

"De acuerdo con el INDEC, el consumo privado viene cayendo desde hace un año. No pasaba desde el 2001.Que alguien se lo comente a Cristina Kirchner", escribió el economista Alfonso Prat Gay.

Por su parte, los directivos de CAME destacaron que, en este marco, las herramientas tradicionales del marketing ahora surten escaso efecto.

Así, por más que en julio hubo más descuentos y promociones que en junio y los comercios lanzaron liquidaciones, señalan que "pasaron bastante desapercibidas en un público que miró poco".
Otra de las categorías más castigadas viene siendo la del calzado, cuyas ventas descendieron más de un 8% en un año.
La explicación que dio Fabián Castillo, presidente de la Federación de Centros Comerciales a Cielo Abierto (FCCA), es que "la gente hoy está cuidando más el bolsillo y los gastos fijos cotidianos se vuelven cada vez más difíciles de sostener".
En tanto, desde Econviews señalaron que "el consumo privado sufrió, en lo que va del año, las consecuencias de la devaluación de fines de enero y la aceleración de la inflación, que impactaron de lleno sobre los salarios reales, las expectativas y la confianza de los consumidores".
La apuesta frustrada de electro
Uno de los datos más llamativos tiene que ver con el desplome que sufrieron los electrodomésticos en julio, cuya caída con respecto al mismo período de 2013 superó el 13%.
Justamente, en pleno fervor mundialista y a pesar de que se ofrecían planes de hasta 18 cuotas, la comercialización en el rubro pasó por uno de sus peores momentos y lejos estuvo de lo que fue el "boom" del campeonato 2010.
Por otra parte, este año el recambio tecnológico no ayudó. En palabras de Castillo, "antes hubo un boom de LCD, pero ahora tal recambio ya estaba hecho".
Otro factor que mencionan los expertos que actuó como un freno a las compras en aquellos rubros en que los argentinos se acostumbraron a "cuotear" tiene que ver con que la incertidumbre respecto del escenario económico los impulsó a actuar con más cautela (ver imagen).



Es así que "la gente hoy prefiere no endeudarse y hay una retracción en las decisiones de compra", apunta Guillermo Barbero, ejecutivo a cargo del área Financiamiento al Consumo de la firma FirstFirst Corporate Finance Advisors.
De cara a los próximos meses, bajo la óptica de Dante Sica, director de Abeceb, el rubro de la electrónica es uno de los que peores perspectivas tiene, en caso de que no se llegue a un arreglo con los holdouts.

Esto es así dado que los desacuerdos redundarán en una aceleración del tipo de cambio, en una mayor inflación y en una pérdida del poder adquisitivo de las familias.
Cambios en las góndolas
Dentro de la caída generalizada en ventas, algunos rubros "se salvaron", principalmente, aquellos relacionados con el consumo básico. En este sentido, desde CAME indicaron que la baja fue más leve en alimentos y bebidas, donde la variación negativa fue de apenas un 4%.
Desde la entidad advirtieron que el cuidado de la billetera también se hizo sentir en las góndolas, alejando a los consumidores de las primeras marcas.
"En los mercados y almacenes de barrio, la gente eligió segundas o terceras (marcas) para abaratar la canasta", apuntaron desde CAME.
Por otro lado, y debido a que hoy dejan de ser percibidos como una alternativa económica, también comenzaron a perder protagonismo los supermercados chinos, que se vieron opacados por las opciones "exprés" que lanzaron en los últimos años las cadenas de supermercados.
Según cuenta a iProfesional Miguel Calvete, titular del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM), esto derivó en una caída del 17% en ventas en los autoservicios asiáticos en el primer semestre del año, respecto de 2013.
"Hay cierres de locales, muchos están migrando de rubro o se están yendo a otras localidades", dijo Calvete.
Esperando la primavera
Frente a un escenario complejo en materia de ventas, son pocos los empresarios que "ponen sus fichas" en un crecimiento de cara a los próximos meses.
Los más optimistas son los comerciantes del rubro indumentaria, quienes explican que, dado que las prendas de la colección primavera-verano son menos costosas, esperan que los argentinos se vean más tentados a gastar.
"Los dueños de los locales buscan revertir la situación. Se apuesta al verano porque los artículos son más baratos", aseguró Castillo. Y dio un ejemplo del rubro del calzado: "Por el precio, cuesta mucho menos vender varios pares de sandalias que un sólo par de botas".
Como contrapartida, desde el sector supermercadista se muestran menos esperanzados y pronostican un cierre de año para el olvido. En esta línea, Calvete sostuvo que en "el segundo semestre, el consumo va a seguir amesetado".
En este contexto, genera expectativa el avance por parte del Gobierno en medidas para aumentar el ritmo de actividad y potenciar el consumo.

"Estamos analizando nuevos anuncios dedicados a la economía doméstica", adelantó Kicillof.
Sin embargo, el temor entre los expertos es que un cóctel conformado por una aceleración de la inflación y un mayor ritmo de devaluación, termine licuando aun más el poder adquisitivo de los argentinos.
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