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Cómo siguen los escenarios del default

Todavía es posible un acuerdo de bancos y empresas con fondos buitre, para salir del default. Pero también son posibles escenarios de continuidad del default, con distintas implicancias macroeconómicas.



Por Gastón Utrera

Está claro que el Gobierno seguirá a fondo con su estrategia agresiva en el conflicto con los fondos buitre, no sólo manteniendo su intransigencia, argumentando que nunca pagará nada por encima de lo ofrecido en los canjes de 2005 y 2010, sino incluso judicializando algunas de las consecuencias del incumplimiento de la sentencia judicial.

El nuevo paso en esta judicialización es la presentación ante la Corte Internacional de La Haya, con un planteo contra Estados Unidos, con derivaciones difíciles de prever.

Mientras tanto, siguen abiertos distintos escenarios frente al default generado por la falta de cobro de los intereses de los bonos Discount de jurisdicción Nueva York vencidos el 30 de junio.

Todavía es posible un acuerdo de bancos internacionales, al que podrían sumarse empresas y bancos argentinos, por el cual compren la totalidad o parte de los bonos en poder de los fondos litigantes, con el objetivo de que los nuevos dueños de la mayoría de los bonos que forman parte del litigio soliciten al juez Griesa la medida cautelar que habilite el cobro de intereses del bono Discount, y permita también el pago efectivo de los intereses del bono Par que vencen en septiembre.

Este sería el mejor escenario, ya que permitiría salir del default, aunque el problema de fondo quedaría sin resolver, pendiente todavía el cumplimiento de la sentencia hasta hoy incumplida.

Deberían continuar entonces las negociaciones de Argentina con los beneficiados por la sentencia (los bancos y empresas que hayan comprado el juicio, o ellos más los fondos buitre, en caso de compra parcial), que podrían retomarse en enero, una vez vencida la cláusula RUFO.

Escenario que de todos modos podría derivar en la necesidad de una nueva reestructuración en caso de que el Gobierno confirme su postura de no pagar nada por encima de lo ofrecido en los canjes de 2005 y 2010, aun luego de vencida la cláusula RUFO.

En caso de que los bancos y empresas no cierren acuerdo con los fondos litigantes, el peor escenario es que los tenedores de deuda reestructurada con legislación extranjera hagan uso de las cláusulas de aceleración, que les permitirían exigir, con acuerdo del 25% de tenedores de cada bono, su vencimiento automático.

En este caso, los bonos involucrados vencerían automáticamente, y el Gobierno, naturalmente, los dejaría impagos, generándose así nuevos “holdouts”, que tendrán que esperar una próxima reestructuración, presumiblemente a realizar por el próximo Gobierno.

En términos de impacto macroeconómico, este sería el peor escenario, ya que complicaría el financiamiento de las empresas con operaciones de comercio exterior, de YPF y de los gobiernos provinciales, complicando además el manejo de las cuestiones cambiarias, ya que el mercado oficial quedaría sólo alimentado por dólares comerciales, con muy poco margen para que se sumen dólares financieros.

Pero sigue existiendo el escenario intermedio, planteado en aquella nota (“Las opciones del default”), en el cual los tenedores de deuda reestructurada no hacen uso de las cláusulas de aceleración, ya que saben que utilizarlas no implicará cobrar inmediatamente sus acreencias, sino forzar un default más difícil de revertir que el actual.

En este escenario cabría la expectativa de un default transitorio, por el resto del año, posible de ser revertido a partir de enero, cuando el Gobierno ya no pueda argumentar que está impedido de negociar por la cláusula RUFO.

A menos que termine confirmando que se trataba sólo de una excusa, y que en realidad, no está de acuerdo con un arreglo que implique un pago mejor que el de la reestructuración.

En este caso también quedará entonces el problema para el próximo Gobierno.

Un resultado paradójico, ya que no es frecuente que un gobierno deje un problema de deuda a pesar de no estar excesivamente endeudado.

PD: El próximo Gobierno podría tomar fondos del FMI con plazos suficientemente largos y tasas de interés suficiente bajas como para quedarse con una deuda equivalente, financieramente, a la que quedaría entregando bonos reestructurados, pero cancelando el total de la deuda del fallo del juez Griesa sin tener que negociar una quita.


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