El problema del valor y el precio en Marx II

El siguiente es un artículo traducido de la siguiente página http://critiqueofcrisistheory.wordpress.com/responses-to-readers%E2%80%94austrian-economics-versus-marxism/value-theory-the-transformation-problem-and-crisis-theory/ que trata sobre la teoría del valor-trabajo de Marx y la relación del valor de las mercancías con los precios de mercado de esas mismas mercancías.
Aquellos lectores que conozcan un poco de economía, ya sean marxistas o no, conocerán una discusión recurrente que surge al afirmarse que la teoría del valor de Marx no da cuenta de los precios de mercado de las mercancías. Es inusual que quienes afirman esto hayan leido El Capital, y tampoco parece estar en sus planes leerlo. Un poco para ahorrarles el trabajo, pero sobre todo para los genuinamente interesados en conocer el pensamiento real de Marx, es que presento el texto que sigue, en el que se demuestra la pertinencia de la teoría del valor-trabajo de Marx, para calcular tanto el valor como el precio.

También pueden leer el capítulo 3 de Valor, mercado mundial y globalización de R. Astarita, que trata el mismo tema.

Ésta es la segunda parte. La primera AQUÍ.
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El verdadero error de Steedman

En el fondo, la crítica de Steedman a la teoría del valor de Marx se basa en su fracaso en entender la relación entre valor y la forma del valor, o lo que viene a ser lo mismo, ¡la entera teoría marxista de los precios y el dinero! Éste es el mismo error que cometen tantos marxistas que aceptan la teoría del valor-trabajo —sin entenderla completamente, cuando se trata de la teoría de la crisis.
Una señal de que un escritor marxista dado no ha comprendido enteramente la teoría del valor de Marx, aparece cuando intentan explicar la naturaleza del papel-moneda que ya no es convertible al oro a una tasa fija. Ellos explican que el dinero “no-mercancía” moderno de alguna manera representa el valor directamente o refleja los valores de las mercancías que hace circular, más bien que simplemente representar el valor de un dinero-mercancía tal como el oro, que actúa como el equivalente universal —esto es, actúa como la medida del valor de las mercancías en términos de su propio valor de uso.
¿No es éste el mismo error que cometen Steedman y los “neo-ricardianos”? La única diferencia es que Steedman y sus seguidores “neo-ricardianos” han derivado la conclusión lógica de su error —y entonces basados en su error, concluyen que la entera teoría del valor de Marx, incluyendo el plusvalor, es inválida.
En mis posts, hemos visto a un grupo de marxistas que ven el problema de la producción de plusvalor pero no comprenden el problema de su realización. Otros marxistas tales como los de la Monthly Review School —que examinaré en mi próxima respuesta— caen en la trampa del “subconsumismo”, creen que el problema de la realización del plusvalor surge porque la tasa de plusvalor es demasiado alta. Si tan sólo los capitalistas fueran menos ambiciosos, las crisis capitalistas podrían evitarse.

Las implicaciones prácticas

Lo que hemos visto es que aún cuando los precios de producción se desvían de los precios directos, siguen siendo determinados por la ley del valor-trabajo. Y en la medida en que los precios de producción se desvíen de los precios directos en las industrias de bienes de lujo y militares, la tasa y masa de beneficio en términos de precios directos se verán de alguna manera transformadas como resultado de la transición a precios de producción. En el mundo real, es altamente probable que algunos de los precios de producción en algunas de las industrias involucradas en la producción de bienes de lujo y/o armas, tendrán precios de producción superiores a sus precios directos, mientras que otros tendrán precios de producción inferiores a sus precios directos.

Por lo tanto, la tasa y la masa de beneficio en el sistema de precios de producción deberían verse como una imagen ligeramente distorsionada de la masa y la tasa de beneficio que existe en el sistema de precios directos. Como enfatiza Shaikh, esto no cambia el hecho de que en última instancia, los precios son determinados por los valores-trabajo, como tampoco lo modifica la desviación de los precios de producción de los precios directos, o ya que estamos, el mero hecho de que los precios de mercado se desvíen de los precios directos. Si los precios de mercado siempre se correspondieran con los valores, entonces la ciencia económica sería mucho más simple, pero entonces difícilmente habría necesidad alguna de una ciencia económica.

¿Y qué puede explicar esta desviación de la masa y tasa de beneficio en el sistema de precios de producción desde la masa y tasa de beneficio en los precios directos, que ha acosado de una manera o de otra a los economistas por los últimos dos siglos? Es la relación entre el valor y la forma del valor, entre el valor de una mercancía y su forma de valor independiente. ¿Y cuál es la solución del “problema de la transformación”?

Pues es la teoría entera del valor de Marx incluyendo su teoría del valor de cambio como la forma necesaria del valor, y del dinero como la forma independiente del valor de cambio. Entonces la piedra con la que han venido tropezando generaciones de marxistas cuando se trata de responder ataques a la teoría del valor-trabajo de Marx en el punto del problema de la transformación, resulta ser la misma piedra con que han tropezado generaciones de marxistas, cuando se trata de la teoría de la crisis.

El enfoque en la inflación

Este blog se ha concentrado en la teoría de la crisis, no en la teoría del valor. Pero ha sido construido sobre las bases de la teoría del valor. La distinción de Marx entre el valor, valor de cambio como forma de valor, dinero y precios, ha jugado un rol no despreciable.

Me he apoyado fuertemente en el hecho de que el nivel general de precios no es arbitrario sino que está determinado por un mundo de valores-trabajo. Cuando el nivel general de precios se eleva demasiado por sobre los valores subyacentes —o más precisamente los precios directos de las mercancías— un violento ajuste en la forma de una crisis económica de sobreproducción generalizada se vuelve inevitable, y esto inevitablemente causa que de uno u otro modo, cualquiera sea la política de los gobiernos capitalistas y sus bancos centrales, el nivel general de precios ha de caer por debajo de los precios directos de las mercancías. A menudo he mostrado que tales divergencias entre el nivel general de precios y los precios directos de las mercancías son, dada la naturaleza de la producción capitalista, no sólo posibles sino inevitables.

Los economistas capitalistas, por ejemplo el “experto en depresiones” y actual presidente de la Junta de la Reserva Federal de EE.UU., Ben Bernanke, han notado que antes de la Segunda Guerra Mundial, dramáticas caídas de precios habían acompañado siempre a severas crisis económicas y depresiones, con sus subsiguientes largas crisis de desempleo. Han concluido que la manera de evitar la clase de prolongadas depresiones que ponen en peligro la continuidad del entero sistema de producción capitalista, es evitar cualquier caída del nivel general de precios.

El entrenamiento económico formal que han recibido estos economistas ha sido dominado por el marginalismo. Las universidades siguen enseñando el marginalismo a pesar de la demostración de Sraffa de que es lógicamente y matemáticamente inválido, dado que carecen de otra alternativa —¡difícilmente puede esperarse que enseñen a Marx! (12) Como consecuencia de su deformación marginalista, estos economistas burgueses no tienen sospecha alguna de que tras el mundo de precios en papel moneda, acecha un mundo de precios, beneficios y rentas en términos de dinero real —lingote de oro. Y detrás del mundo de precios en términos de pesos de lingote de oro, acecha un mundo de valores y plusvalor medidos en términos de horas de trabajo abstracto.

Aún menos comprenden que en última instancia es el mundo oculto de valores-trabajo —más oculto que nunca en los países imperialistas a medida que el mundo de la producción se mueve cada vez más hacia los países oprimidos— el que domina los precios, tasas de beneficio, y por lo tanto las alzas y caídas de la real economía mundial capitalista.

Por ejemplo, al final de los 1960s, el sistema internacional de convertibilidad dólar-oro de Bretton Woods estaba al borde del colapso. Los economistas burgueses de aquellos días y los tomadores de decisiones a los que aconsejaban, decidieron que no había necesidad de contraer la “oferta de dinero” o de defender el valor en oro del dólar estadounidense y de las otras monedas ligadas a él, como habría sido requerido por las reglas de la convertibilidad dólar-oro.

No estaba el precio de $35 la onza de oro artificialmente fijado, como explicó Milton Friedman? Porqué debería el oro, que juega un rol tan pequeño en el mundo de la producción, importar después de todo? El oro debería ser tratado “como cualquier otra mercancía” y permitírsele encontrar su propio precio en el mercado mundial. En efecto, al propender a la desmonetización del oro, su principal valor de uso —el actuar como dinero— sería destruido. Los economistas marginalistas creían que una vez que el oro fuera debidamente “desmonetizado”, su precio en dólares se desplomaría.

No resultó de esa manera. El fenómeno de la estanflación —la combinación de precios crecientes en términos de papel moneda más el estancamiento económico— finalmente fue tan malo que el “shock Volcker” con todas sus consecuencias, se volvió necesario para prevenir el colapso del sistema entero de papel moneda y de los sistemas de crédito y banca construidos sobre él. Esto fue seguido por años de altísimas tasas de interés que dañaron severamente a las economías alrededor del globo, tanto en los países imperialistas como en los oprimidos

¿Y pueden los economistas marginalistas —o los “neo-ricardianos”— explicar qué pasó durante los 1970s y el subsecuente shock Volcker, aunque sea en retrospectiva? ¿Porqué el precio en dólares del oro no cayó como los marginalistas asumieron que ocurriría cuando la convertibilidad fija entre el dólar y el oro terminara, sino que por el contrario el precio subió? (13)

Sabemos que los economistas y policy makers en los 1970s creían que tenían que “expander la oferta de dinero” y llevar a cabo grandes gastos deficitarios para evitar otra Gran Depresión. ¿Pero qué causó la Depresión en primer lugar? Más precisamente ¿porqué una recesión aparentemente “ordinaria” que comenzó en 1929 se convirtió en el colapso económico que ahora llamamos la Depresión con todas sus consecuencias, incluyendo el fascismo de Hitler y la Segunda Guerra Mundial? Aún en retrospectiva los economistas marginalistas no pueden explicarlo. Pero tampoco los “neo-ricardianos” pueden hacerlo.

En mi propio análisis de la Depresión de 1930, basado en la teoría del valor-trabajo de Marx, apunté a la extraordinaria inflación de los precios en términos de lingotes de oro en relación a los valores subyacentes —o precios directos— de las mercancías, que ocurrió como resultado de la Primera Guerra Mundial. No importa realmente si en los 1920s la diferencia de la tasa y masa de beneficio en términos de precios directos, comparados con la tasa y la masa de beneficio en términos de precios de producción, se desvía 1 por ciento ó 2 por ciento o aún 5 por ciento. Existe efectivamente aún una minúscula posibilidad de que la tasa y la masa de beneficio en los años que llevaron a la Depresión, fueran de hecho iguales en términos de precios directos y de precios de producción, hasta el último punto decimal.

Nadie conoce ni puede conocer la respuesta a esta pregunta. Pero lo que sí importó y en última instancia llevó a la muerte de decenas de millones de personas, fue que los precios de mercado en términos de lingotes de oro se vieron extremadamente inflados en relación a los precios directos subyacentes. Esto es, como resultado de la Primera Guerra Mundial se vieron extremadamente inflados en relación a los precios directos que son gobernados por los valores-trabajo.

¿Cómo podemos saber que los precios estaban extremadamente inflados en relación con los niveles que están determinados en última instancia por los valores-trabajo subyacentes? Sabemos eso porque la producción de oro estaba muy deprimida en relación con los niveles prevalecientes antes de la Primera Guerra Mundial. Una vez que los precios de mercado en términos de oro hubieron caído drásticamente durante la Depresión, la producción de oro se recuperó mientras que la producción real y el empleo colapsaban. Como resultado del colapso de la “economía real” que conocemos como la “Gran Depresión”, hubo una gran cantidad de oro y de dinero ociosos en general después de la Segunda Guerra Mundial.

Esto llevó a un boom —una súbita expansión del mercado mundial— que era completamente inesperado por la mayoría de los marxistas, que asumían que la Depresión se reanudaría después de la guerra. En verdad, la mayoría de los marxistas del momento no podían explicar porqué la Depresión había ocurrido en primer lugar. Cuando el boom —o, más estrictamente hablando, varios ciclos industriales con fuertes y prolongados auges y débiles recesiones— ocurrió, muchos marxistas se retiraron enteramente del marxismo o a lo sumo terminaron dándole un crédito indebido a las políticas gubernamentales justificadas en las prevalecientes teorías económicas keynesianas, que entonces dominaban las universidades.

Estaban completamente desguarnecidos para el colapso de la dominación keynesiana en las universidades y su reemplazo por el “neo-liberalismo” de Friedman. ¿Qué explicación tienen los neo-ricardianos para estos eventos?

Si hubiera seguido el camino preconizado por Ian Steedman —estaba bien al tanto de él hacia finales de los 1970s, dado que su libro “Marx después de Sraffa” estaba prominentemente exhibido en cada librería radical de New York, donde yo residía entonces, y no podía simplemente asumir que Steedman estaba equivocado— nunca habría podido producir este blog. Pero como mi más añoso contemporáneo Robert Langston, admito que me molestaban las afirmaciones de que un prominente economista socialista como Ian Steedman, a través del uso de sofisticadas matemáticas, había probado que la economía marxista que yo estaba tratando de dominar, estaba equivocada.

Me vi forzado a reveer toda la cuestión del valor-trabajo, cosa que admito que al principio había malinterpretado completamente.

Es posible que algunos de los “neo-ricardianos” hayan desarrollado un análisis convincente de la crisis capitalista —la Depresión, la “estanflación” de los 1970s que terminó con el sock Volcker y crisis capitalistas más tempranas, tanto las relativamente menores como las mayores— usando las teorías derivadas de Sraffa y Steedman. Pero si lo han hecho, no lo he visto. Por lo que he podido ver, a pesar de la brillante destrucción de Sraffa de las afirmaciones de la teoría marginalista, los intentos de usar “Producción de mercancías por medio de mercancías” de Sraffa, para crear una nueva escuela económica que pudiera reemplazar a la desarrollada por Marx, han producido escasos frutos en verdad.

Sólo se puede llegar tan lejos asumiendo una “economía muy simple, que produce dos mercancías, hierro y trigo”. De hecho, Marx siempre evitó este tipo de “abstracciones violentas”. En su lugar, el camino señalado por Marx, Engels y los modernos marxistas como Anwar Shaikh que han seguido desarrollando la teoría de Marx en algunos aspectos —por ejemplo, al introducir el término “precio directo” — ha sido clave para mi entendimiento actual del mundo en el que vivimos.

En el post que publicaré dentro de dos semanas, examinaré la Monthly Review School. En muchos aspectos, esa respuesta será una continuación de ésta.
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1 El término precio de producción es por lejos preferible al término costo de producción por dos razones. Primero, el término costo de producción puede ser fácilmente confundido con el precio de costo. El precio costo es el costo para el capitalista de producir una mercancía, mientras que el precio de producción es el precio que la sociedad debe pagar para que cierta mercancía sea producida. El precio de producción, a diferencia del precio costo, incluye la tasa media de beneficio.

Segundo, el término precio de producción nos recuerda que los precios de producción son de hecho precios. Esto es, los precios de producción siempre representan un peso en lingote de oro -asumiendo que el oro es el dinero-mercancía. A pesar de los economistas clásicos, los precios de producción no son lo mismo que los valores. Los valores son cantidades definidas de trabajo humano abstracto medido en términos de tiempo, mientras que los precios de producción son cantidades definidas de oro en lingotes medido en términos de peso. Esta importante distinción entre valores y precios de producción es oscurecida por el término "costo de producción".

Mientras que Ricardo generalmente usó el término costo de producción, como hizo Marx en sus escritos tempranos, en su trabajo maduro Marx nunca usó el término costo de producción sino siempre precio de producción.

2 A menudo escuchamos acerca de la "codicia" de los capitalistas individuales. Por ejemplo, muchos artículos han aparecido en la prensa capitalista echándole la culpa del pánico de 2007-2009 -que en el último par de semanas ha estado amenazando con reencenderse- a la "codicia" de los banqueros de Wall Street. Si tan sólo los banqueros de Wall Street hubieran sido menos "codiciosos", la crisis hubiera sido evitada. Aquí las contradicciones de la contradicción capitalista se ven reducidas a la psicología personal de los capitalistas individuales.

En realidad, la codicia de los capitalistas individuales es el reflejo de las leyes de la producción capitalista en las mentes de sus agentes capitalistas. Las mismas leyes del capitalismo fuerzan a los capitalistas individuales a buscar la más alta tasa de beneficio.

Esta ley ineludible tiende a igualar la tasa de beneficio entre los capitales individuales, tendiendo a una situación en la que iguales capitales ganan iguales beneficios en iguales periodos de tiempo.

3 Este es el mismo fenómeno que subyace tras la famosa ley de Marx de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, la cual juega un rol tan importante en las teorías marxistas de la crisis y la quiebra.

4 En inglés, particularmente en otros tiempos, la palabra “stock” se usaba en lugar de la palabra “capital”. De ahí el término “stock market” y la expresión “stock in trade”.

5 Entre Ricardo y Marx, representantes de la clase trabajadora llamados “socialistas ricardianos” usaron las teorías de Ricardo contra la clase capitalista. Aunque su trabajo contenía valiosas intuiciones sobre el origen y la naturaleza del plusvalor, como estudiantes de la economía capitalista eran inferiores a Ricardo. Marx fue el primer representante de la clase trabajadora que no sólo dominó la economía ricardiana, el necesario punto de partida en esos tiempos, sino que la trascendió al resolver las contradicciones de la ley clásica del valor-trabajo, cosa que Ricardo no había podido conseguir.

6 De acuerdo a Marx, fue el gran filósofo inglés materialista Thomas Hobbes (1588-1679) quien primero hizo la distinción entre trabajo y fuerza de trabajo. Pero los economistas políticos habían fallado en seguir los pasos de Hobbes y otros en este aspecto y usaron el término "trabajo" para describir tanto a la fuerza de trabajo -la capacidad de trabajar- como al trabajo mismo. Marx fue el primero en explicar el origen del beneficio y la renta -los ingresos de la parte no trabajadora de la población- no por la compra por los capitalistas de la fuerza de trabajo de los trabajadores por debajo de su valor -aunque esto puede suceder ciertamente- sino más bien asumiendo que los capitalistas de hecho pagan el valor total de la fuerza de trabajo de los trabajadores. Marx sostuvo que si no se puede explicar el origen del plusvalor de esta manera, no se lo puede demostrar en absoluto. Frederick Engels dijo que con este descubrimiento el socialismo por fin se convirtió en una ciencia y debe estudiarse como tal.

7 A menudo se recomienda que al abordar "El Capital" por primera vez, el lector comience por los capítulos históricos, tales como la lucha de los trabajadores ingleses por las jornadas de 12 y luego de 10 horas, antes que empezar por los tres primeros capítulos. Ésta es una buena idea. La mayoría de la gente que intenta leer el Volumen I de "El Capital" de principio a fin, es derrotada. Cuando el lector se encuentra más cómodo con "El Capital" y con el estilo de Marx y su terminología y ha empezado aunque sea parcialmente al principio, a comprender el significado del valor y el plusvalor, se volverá más fácil -aunque todavía no fácil- enfrentarse a los primeros tres capítulos.

8 Los economistas clásicos y el mismo Marx en sus primeros escritos, trataron al valor y al valor de cambio como si fueran la misma cosa. Pero Marx eventualmente se dio cuenta de que el valor y el valor de cambio son dos cosas bastante distintas. El valor está siempre medido en términos de trabajo humano abstracto -es trabajo humano abstracto. El valor de cambio es la forma que el valor debe tomar. Ésta es el valor de uso de la mercancía que es usada como la unidad de medida -la forma equivalente, para usar la terminología de Marx- y es siempre medida en términos de la unidad de medida apropiada para el valor de uso particular de la forma equivalente de la mercancía.

El dinero surge como una relación de producción cuando una mercancía particular emerge como el equivalente universal. Por ejemplo, el oro. Una vez que el oro emerge como el equivalente universal o medida universal de valor, el valor de cambio es medido en términos de pesos de oro en lingotes. El oro por lo tanto se convierte en la forma independiente de valor de la mercancía. Se vuelve posible bastante literalmente, llevar valor de cambio -oro en lingotes- en el bolsillo.

9 Existen aún mayores complicaciones en torno a la teoría de la renta, donde Marx habla de valores individuales y precios individuales, precios individuales de producción como opuestos a valores sociales, precios sociales de producción, valores de mercado y más por el estilo. Para que esta respuesta no se vuelva tan larga como el mismo Volumen III de “El Capital”, no me adentraré aquí en estas categorías. De todos modos, quiero dejar algo de suspenso para aquellos lectores que puedan desear leer el Volumen III de “El Capital”.
10 Sraffa estaba ciertamente familiarizado con el marxismo en los tiempos radicales de su juventud. Tal vez Keynes buscó la amistad del joven emigrado italiano anti-fascista de izquierda, con la esperanza de alejarlo de la economía marxista, y en su lugar integrarlo al mundo de dominio burgués de los economistas académicos profesionales
11 Esto es, en la medida en que Sraffa siquiera usó precios. Sraffa no usó el concepto marxista de precio en su “Mercancías producidas por medio de mercancías” más de lo que usó el concepto marxista de valor. En su lugar, intentó construir una medida invariable del valor que no fluctuara con los cambios en lo que Marx llamaría la tasa de plusvalor.
Marx llegó a la conclusión de que la búsqueda de Ricardo de una medida invariable del valor fue mal interpretada. Sraffa terminó con lo que él llamó la mercancía media, construida a partir de las mercancías que entran en la producción de otras mercancías —en otras palabras las mercancías que entran en el proceso de reproducción— mercancías básicas en la terminología de Sraffa. Todo esto está bien alejado de la teoría del valor, del valor de cambio, dinero y precio, de Marx.
Los seguidores llamados neo-ricardianos de Sraffa terminan midiendo salarios y precios en términos de unidades físicas, un abordaje que está tan alejado de Marx como se puede estarlo. No tengo idea de cómo se explica una crisis de sobreproducción generalizada de mercancías sobre esa base.
12 Si los economistas modernos tales como Bernanke están siquiera al tanto de la teoría del valor-trabajo, sin duda “aprendieron” en sus días de estudiante que esta teoría fue refutada hace mucho tiempo, por lo que no habría necesidad de abordarla.
13 Cuando me refiero al precio en dólares del oro, estoy usando la jerga prevaleciente en economía. El llamado precio en dólares del oro no es, en el sentido científico de la palabra, el precio del lingote de oro, sino simplemente la cantidad de lingotes de oro que un dólar estadounidense representa en el mercado mundial en un momento dado.





Si te interesa la economía marxista:
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