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El secreto, el universo, ¿religiones por encargo?

El universo, El Secreto, la ley de atracción, ¿de dónde provienen estas nuevas "religiones"? estas nuevas formas de seudo espiritualidad?
En los últimos tempos se han ido afirmando nuevas formas de canalizar la necesidad de trascendencia de algunas personas que no encuentran en las religiones -podríamos decir- tradicionales, cómo el cristianismo, el hinduismo, el budismo, suficiente respuestas a sus inquietudes o tal vez a sus deseo de lo que una religión debería ser.
En esta situación de necesidad de trascendencia, y en ese -quizás- desagrado hacia algunas políticas de las instituciones que no hacen lo que quisiéramos es que determinados grupos económicos han creado estas religiones nuevas. Religiones que intentan llenar ese espacio y canalizar las energías hacia sus intereses puramente económicos y de dominación.
Para comprender mejor este fenómeno es necesario analizar rápidamente a las religiones tradicionales, cristianismo, hinduismo, budismo y cómo ellas responden a los deseos, al dinero, a la acumulación de riquezas.
En todas estas religiones existe una constante, y es el desapego. El no aferrarse a lo material, el no acumular riquezas, el vivir sólo con lo necesario, el compartir con el pobre, el ser solidario -sobre todo- hacia el más necesitado, el hacer lo correcto y lo justo, (para el hinduismo y el budismo: el Dharma, la acción correcta). En este contexto es claro que, para las nuevas corrientes económicas, en particular para el neoliberalismo -que es el sistema que se intenta imponer mundialmente-, toda esta bondad, desapego, y solidaridad no le es útil y además es casi una traba en su avance y consolidación, por ello han creado estas religiones especialmente diseñadas para distraer la atención de la gente y llenar su necesidad de trascendencia con un producto perfecto para poder ser: "espiritual y neoliberal", algo que en las otras religiones es imposible.
Veamos la ideología-filosofía detrás del neoliberalismo. El neoliberalismo ofrece ciertas promesas que podemos resumir como: 1. Promesa de un crecimiento sin fin, 2. Abundancia (la satisfacción de los deseos), 3. Unidad de la humanidad a través del mercado, 4. Aceptar la destrucción del ser humano y de la naturaleza confiando en las fuerzas salvíficas del mercado, proclamado como el camino para concretarlo.
El Mercado aparece cómo una abstracción que tiene poderes, al punto que se habla de "la mano invisible del mercado", un "casi ser" capaz de resolver los problemas de la humanidad por sí sólo. Los ideólogos del neoliberalismo creen en "El Mercado". "El Mercado" es el que va a solucionar los problemas humanos, y cómo éste se autorregula, -porque es "perfecto"-, no se lo debe condicionar, no se lo debe controlar, y por ello desarman los controles estatales.
El estado y la religión son enemigos del mercado. El estado porque lo controla y acota, y la religión porque le pide ser ético y moral, dos cosas de las que el mercado carece. Entonces aparecen estas "espiritualidades" en las que Dios es cambiado por "el universo", el universo no tiene normas claras, sólo una cuestión de causa y efecto, un tema científico muy conocido por todos, una realidad de la física que además se pone -subliminalmente- en paralelo con la ley del Karma del hinduismo, que además tiene que ver con una cuestión de que lo que uno haga va a tener consecuencias, buenas y malas según lo hecho. También el cristianismo tiene -por supuesto-, este tema de consecuencias, Jesús decía "por sus frutos los conoceréis", no hay duda de que lo que se hace tiene consecuencias, pero en ese sentido el "universo" es mucho más laxo, y además no existe ni la salvación ni el infierno, no hay nadie que juzgue, no hay Dios. Vivir y actuar bajo las leyes del universo es mucho más cómodo y permisivo. Luego tenemos "El Secreto", todo un compendio de seudo ciencia, física cuántica y ausencia de Dios, y, para generar el interés se lo llama "el secreto", de manera claramente marquetinera.
El secreto pregona el deseo: desea, desea que el universo te lo va a proveer. Todo lo contrario de las religiones que pregonan el desapego. El secreto es claramente una espiritualidad del deseo, del consumo, del mercado, explotando las debilidades humanas y empujándolas a una insatisfacción sin límites: desea, consigue, vuelve a desear y vive esperando que lo conseguido te de la felicidad, y, si no lo consigues confía en el universo-mercado que algún día te lo va a dar, mientras tanto baja la cabeza y trabaja para el mercado. En este "secreto" el hombre puede generar su realidad, el deseo crea, crea lo que la persona desea, porque el "universo" escucha y obra en consecuencia. Para el secreto Dios no existe y es reemplazado por un objeto: el universo, en definitiva no podemos olvidar que el universo -aunque muy grande- sigue siendo simplemente otro objeto, otra cosa creada por Dios, así que al adorar al universo como a una divinidad simplemente estamos volviendo a la idolatría de ídolos de piedra. Estas nuevas espiritualidades transforman a Jesús en "maestro ascendido", eliminándole su divinidad y todo su motivo de existencia.
Pienso -en el contexto de los tiempos que nos están tocando vivir-, que antes de incorporarnos a las filas de las nuevas corrientes es necesario conocer quiénes las han fabricado y con que fin, sólo de esa manera realmente podremos hacer un uso cabal de nuestro libre albedrío.
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