Emprendedor de producción de biodiesel ¡a los 16 años!

Con apenas 24 años, Daniel Gómez Íñiguez puede presumir de ser el fundador de dos empresas completamente innovadoras: Solben, dedicada a la producción de biodiesel y Govfaces, una plataforma online que acerca a los ciudadanos con sus políticos.



Pero la historia de este emprendedor comenzó cuando era todavía más joven. A sus 16 años, por un proyecto escolar se le presentó la oportunidad de trabajar con biodiésel.

“Estaba estudiando un bachillerato internacional y cómo proyecto final tenía que presentar una investigación. Como buen estudiante me fui a Google y busque novedades químicas, me tomé con un artículo que se llamaba ‘Como hacer biodiésel desde tu cocina’ y aunque saqué una C, me gustó el proyecto, ya que era más barato que el diésel del petróleo, además de que se podía hacer con cualquier tipo de grasa, ya fue animal o vegetal. Usada o nueva”, comenta.

Todo el mundo le dijo que el biodiesel no era un negocio rentable, pero Daniel se considera una persona muy terca o perseverante.

“Cuando me dicen que no, lo hago para demostrar que sí se puede”.

Y lo logró. Prueba de ello no son sólo la fundación de sus empresas, sino la validación de distintos premios, entre los que figuran el Premio al Estudiante Emprendedor de la Bolsa Mexicana de Valores, el Premio Nacional de la Juventud, el Premio Santander a la Innovación Empresarial, además de formar parte de la lista Forbes 30 Under 30, como uno de los jóvenes menores de 30 años de mayor impacto global.

No fue hasta que entró a la Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey, que pudo enfocarse más a su sueño y junto a dos amigos creó Solben que hoy cuenta con 18 plantas en México, Centro y Sudamérica, con una producción de 15 millones de litros de biodiésel.

En entrevista con el Periódico AM, comparte algunos de sus secretos con los emprendedores y charla acerca de su historia llena de éxitos, dirigiendo una empresa de alto valor agregado.

¿Qué fue lo que te motivó para poner en marcha tus empresas?

Fueron diferentes factores. Yo creía que mis papás no me apoyaban y mi carácter es de que mientras más me dicen que no, más lo hago para demostrar que sí se puede. Luego me di cuenta de que mis papás me conocían tan bien que utilizaban eso para motivarme. También el hecho de que tengo que creerme las cosas, lo que hago. Tuve que renunciar a muchas cosas para dedicarle tiempo a mis proyectos. Hoy en día, antes de tomar una decisión me pregunto: ¿qué historia me gustaría contar?

Como emprendedor joven y caso de éxito, ¿qué recomendaciones puedes darle a quienes ya están emprendiendo?

Primero, yo creo que es importante ser líderes creadores de líderes, no de seguidores. Empoderar a las personas. Es más importante tener el 1% de un proyecto que compartiste, que ejecutaste y llevaste a la realidad, que el 100% de algo que no compartes y que no vale absolutamente nada.

La segunda recomendación es: yo veo que la gente cree que la juventud es una edad y yo tuve la fortuna de empezar a los 16 años, pero hay personas que empiezan a los 20, 30, 40 ó 50 años y tienen la misma chispa y el mismo espíritu de juventud que puede tener un cuate de 15 ó 16 años, entonces es un valor con el que te despiertas todas la mañanas y eso hay que tenerlo presente y que cualquiera de nosotros puede ser tan joven como quiera.

El tercer consejo creo que es importante y lo hemos trabajado en Solben durante los últimos ocho años: demostrar que las empresas sociales pueden ser altamente rentables, no necesariamente deben depender de donativos, fondos, patrocinios y demás. Puedes tener una empresa con impacto social y la vez con un modelo de negocios altamente rentable y de impacto económico.

Cuarto, dentro de mi filosofía creo que es importante entender que el éxito no es un objetivo, no es así de ‘ah, ya tengo 24 años, a la empresa le va muy bien, la voy a vender, me voy a hacer de dinero y me voy a vivir a la playa’. Hay mucha gente que piensa así. Yo creo que el éxito más que un objetivo tiene que ser planteado como un camino que cada uno tiene que decidir cuan largo tiene que ser, pero que sea un camino que nunca termine.

Cuando haces algo y yo creo que eso se liga al quinto punto: hazlo con pasión, no lo hagas por dinero, ya que el éxito no depende del tamaño de la cuenta bancaria, sino de cuánta gente impactas a lo largo de tu camino, que puede ser de muchos años. El ser apasionado y amar lo que haces es lo principal para que un proyecto sea exitoso. En cualquier ramo que quieras entrar, si te apasiona y lo harías sin que te pagaran, tienes garantizado que tendrás éxito.

Como sexto punto, es muy importante ser persistentes, no darte por vencido a la primera. Tratar diferentes formas para llegar a tus objetivos. Hay que entender que es todo un ecosistema en el que estamos trabajando y entre más piezas muevas para que tu objetivo se dé naturalmente es más probables que perdure a lo largo del tiempo.

¿Hay diferencia entre hacer negocios y emprender?

Cualquiera puede hacer negocio y ganar dinero por medio de una transacción. Emprender involucra más una misión, visión y valores, una familia, un equipo de trabajo, una historia y es muy diferente y toma más tiempo hacer empresa que hacer negocios. Y hacer empresa no cualquiera.

¿Considera que es tiempo para que los jóvenes se animen a emprender?

Es muy importante compartir a los jóvenes que es momento de que cuando vemos muchos problemas o muchas necesidades, cualquier solución que podamos ofrecer puede ser un negocio y es la oportunidad de trabajar por nuestros propios sueños y dejar que fluyan nuestras pasiones en vez de seguir la corriente y no es que no vayas a trabajar, pero lo harás por los sueños de alguien más y eso es una decisión que está en manos de los jóvenes.

Entonces, ¿es así de sencillo?

Es sencillo si te lo crees. Hay que tener en mente que no es fácil, pero nada es imposible. Un buen ejemplo es Google, nosotros vemos la plataforma y se nos hace muy simple, pero detrás de ella hay muchos empleados que lo hacen posible.

Sus padres le aconsejaron terminar una carrera para después trabajar en una gran empresa, pero ¿cómo pasa de eso a trabajar en su propia empresa?

Desde chiquito siempre preguntaba por los dueños de las empresas a mis papás y una cosa que yo me preguntaba era: ¿por qué ir a pedir trabajo a alguien que tiene la misma o una educación menor a la que yo tuve acceso? Yo era una persona muy estudiosa y el día que me gradué de la primaria recuerdo que a mi mente venía: ‘oye, el dueño de Grupo Maseca, que en paz descanse, Don Roberto González Barrera, nada más estudió a primaria e hizo el imperio de tortillas en el mundo, entonces yo ya puedo ser el dueño de Maseca’. Y cuando estudié la secundaria, me comparaba con empresarios que sólo hubieran estudiado ese nivel y hoy que tengo mi carrera profesional terminada digo ¡wow, hay muchos empresarios muy exitosos que ni siquiera tienen la carrera profesional! Entonces ¿por qué ser empleado y no empleador? Es una filosofía personal que se fue dando desde muy chiquito.

¿Qué retos afrontó para lograr su empresa?

El reto a entender que el fracaso no existe, sino que hay resultados positivos o negativos. Siempre aprendo y mi objetivo es seguir intentando, seguir acercándome a las metas, seguir persistiendo y buscar nuevas estrategias para lograr el objetivo.

Otro reto es acabar con el famoso mito de que sin dinero no puedes hacer negocio. Todos los negocios que he hecho han sido sin capital propio; claro que he convencido a inversionistas. Un reto es demostrar que la falta de financiamiento no es una limitante para emprender.

También está el tema de ¿dónde está tu plan de negocios? Hasta la fecha yo no he escrito un plan de negocios, no es que no sea importante pero no es algo que necesites para emprender. Nunca estuve en ninguna incubadora, yo tuve la fortuna de empezar mi empresa antes de entrar al Tecnológico de Monterrey y empecé por fuera, con un grupo de amigos de universidades públicas, privadas con diferentes visiones pero lo más importante era que nos complementábamos en habilidades y talentos y nos acercábamos a los objetivos.

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Para una persona tan joven, el éxito y el dinero pueden ser armas de doble filo. ¿Cómo le haces para mantenerte centrado?

Entre más te acercas a tus objetivos te das cuenta de que estás más lejos de los nuevos objetivos, entonces te mantienes con los pies bien puestos en la tierra. Por otro lado, el dinero es muy subjetivo y verdaderamente trato de invertir tanto mi capital, como mi tiempo en cosas que verdaderamente generen riqueza. Para mí por ejemplo, una de mis mayores pasiones en inversiones es en el tema del arte, de la cultura. Cuando hay gente que a lo mejor no te puede valorar un cuadro, una pieza o un artista, es algo que a mí me apasiona, que te ayuda a estar más con los pies en la tierra. Creo que si hay algo que puede no nada más salvar al mexicano, sino verdaderamente generar un cambio, sobre todo con los problemas que se están viviendo, es la cultura. Y tener esa conciencia en donde hay gente inteligente, hay gente brillante en los negocios, pero tratar de generar un balance entre la inteligencia, la cultura y otros factores de tu vida, puedes mantenerte bastante aterrizado en el sentido en que te das cuenta que el dinero no lo es todo y el éxito no depende de eso.


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