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En 2015 habra una nueva Crisis economica Argentina



A pesar de que no me gusta hacer predicciones cuantitativas sobre el curso futuro de la economía y que soy consciente del margen de imprecision de la que siempre van a estar rodeadas, tengo que hacerlo en esta oportunidad para poder explicar mis ideas sobre la reforma monetaria que será necesaria para recrear condiciones de estabilidad a partir de que asuma un nuevo gobierno elegido por el voto popular. Mi percepción es que la Economía Argentina hacia fines del 2015 puede describirse con dos escenarios alternativos y todas las situaciones intermedias imaginables entre ellos. Uno, el mejor posible, si es que las circunstancias internacionales siguen ayudando y el Gobierno acierta en aplicar las mejores medidas que con su bajo nivel de credibilidad actual puede llegar a tomar. Otro, el del Rodrigazo seguido de muy alta inflación, sin ser aún hiperinflación.
Yo descarto que se llegue con una situación tan extrema como la del final del Gobierno de Alfonsín, cuando ya la hiperinflación había producido una dolarización de facto de la economía, porque creo que las favorables condiciones de la economía internacional y la alta productividad del campo argentino, ayudarán a evitar ese final. Voy a describir el mejor y el peor de los escenarios que visualizo.

El mejor escenario. La inflación se ubica en el 40% anual habiendo pasado por un 30 % anual en 2014. Al final del 2015 , el precio del Dólar en el mercado Paralelo está en 22 pesos por dólar y en el mercado oficial a 15, habiendo aumentado a un ritmo semejante al de la inflación a partir de 12 y 8 pesos, respectivamente. Los salarios y las jubilaciones en términos reales habrán declinado alrededor del 14 % por haber aumentado, en términos nominales 25 % durante 2014 y otro 25 % durante 2015. El gasto público, en términos reales habrá declinado un 20 %, porque además de la reducción en términos reales de los salarios y las jubilaciones, se habrán reducido a un tercio los subsidios para sostener la provisión de servicios públicos (electricidad, gas y transporte urbano y aéreo). La economía habrá sufrido una recesión del 3% del PBI en 2014 y del 5 % del PBI en 2015. Las tasas de interés de las LEBACS y de los depósitos a plazos fijos se habrán mantenido a lo largo de esos dos años algo por arriba del ritmo de la inflación y de la devaluación. El mercado del dólar libre habrá funcionado casi por dos años como un mercado legal y ello habrá permitido una cierta dolarización formal y legal de los ahorros, solo limitada por la alta tasa de interés real pagada por los depósitos en pesos. Los índices de desocupación, pobreza e indigencia habrán aumentado a más del doble de los que actualmente publica el INDEC y no serán muy diferentes a los que había en octubre de 2001.

El peor escenario. La inflación se ubica en el 100% anual habiendo pasado por el 50 % en 2014. El precio del dólar en el mercado paralelo está en alrededor de 50 pesos y en el oficial a alrededor de 25, habiendo subido el oficial al mismo ritmo de la inflación y el paralelo a un ritmo mayor, con la brecha pasando del 50 % al 100% del precio en el mercado oficial. Los salarios reales y las jubilaciones habrán declinado casi 30 % porque los salarios nominales se habrán ajustado en un 30 % durante 2014 y en un 60% durante 2015. El Gasto Público en términos reales habrá declinado también alrededor del 30 % o algo menos, porque en este escenario el Gobierno no habrá corregido los atrasos tarifarios y los subsidios para sostener los servicios públicos seguirán siendo altos en términos reales. La recesión habrá sido no muy diferente a la del mejor escenario ( 3% de declinación en 2014 y 5 % de declinación en 2015). Las tasas de interés habrán seguido siendo negativas en términos reales, digamos del 40 % nominal en 2014 y del 60 % nominal en 2015. El mercado paralelo habrá seguido funcionando como mercado ilegal y la dolarización de los ahorros será más alta que en el mejor escenario, pero mantenidos totalmente en la economía informal y fuera del circuito financiero. Los índices de desocupación serán similares a los del mejor escenario, pero los índices de pobreza e indigencia se parecerán a los de mayo de 2002, bastante más elevados que los de octubre del 2001.

La diferencia entre los dos escenarios surge de que, en el mejor, el Gobierno deja de perder reservas y hace efectivo el uso de la alta tasa de interés pagadas por las LEBACS dejando que funcione un mercado cambiario libre y legal, sin intervención del Banco Central, exactamente como he venido proponiendo en varios posts anteriores. Por el contrario, en el peor escenario el Banco Central sigue perdiendo reservas; por funcionar como mercado ilegal, el mercado libre no atrae capitales del exterior, pese a la elevación de las tasas de las LEBACS y éstas no llegan nunca a ser positivas en términos del aumento del precio del dólar en el mercado libre ni en relación a la inflación.

Otra diferencia fundamental es que en el mejor escenario, el Gobierno logra eliminar gradualmente 2/3 de los subsidios que pagó en 2013 para mantener congelados los precios de los servicios públicos. Para ello autoriza aumentos significativos en todas las tarifas, dejando inalteradas sólo las que pagan las familias del quintil más bajo de la distribución del ingreso. En el peor escenario el Gobierno no ajusta las tarifas de los servicios públicos a un ritmo superior al de la inflación y, como consecuencia, aumenta el pago de subsidios al ritmo de la devaluación del Peso en el mercado oficial.

En el mejor escenario, el gobierno logra convencer a los sindicatos que acepten ajustes en los salarios nominales del orden de magnitud de la inflación del año 2013 y no reclaman reajustes por la inflación mayor de los años 2014 y 2015. Es decir, los sindicatos comprenden que el ajuste de la economía es inevitable y que si no ayudan a que al menos sea acotado, terminarán soportando un ajuste mucho mayor. En el peor escenario, una gran conflictividad social determina que ya en 2014 el aumento de salarios nominales sea del 30 % y en el 2015 ese aumento no baja del 60% anual debido a la aceleración inflacionaria observada hacia marzo de 2015, cuando se estarán negociando las paritarias de ese año.

La caída del nivel de actividad económica es semejante en los dos escenarios porque la mayor caída en los salarios reales del peor escenario es compensada por el efecto de las tasas reales negativas de interés que contrastan con las tasas reales positivas del mejor escenario. La recesión del período es casi independiente de las políticas que se apliquen, porque viene predeterminada por los desequilibrios y cuellos de botella acumulados durnate los 12 últimos años y por la desaparición completa de la inversión privada. No hay nada que el Gobierno pueda hacer para evitar esta recesión.

Por supuesto que podría llegar a ser mayor aún si se produjera un deterioro de los términos del intercambio externo o las condiciones climáticas resultaran muy desfavorables.
¿Qué tendrá que hacer un futuro Gobierno que quiera inaugurar pronto un período de estabilización y crecimiento como el que logramos a partir de abril de 1991? ¿Qué pasará si no acierta de entrada y se toma un año y medio para encontrar el rumbo hacia la estabilidad, como ocurrió con el Gobierno de Menem a partir de julio de 1989? Planteo estas preguntas, porque la experiencia del Gobierno de Menem, siguiendo a una fuerte crisis recesiva e inflacionaria, demuestra que las soluciones estructurales, como la apertura de la economía, la eliminación de impuestos distorsivos, la reforma del Estado y las privatizaciones, así como el aumento de la inversión eficiente, sólo consiguen apoyo popular si el gobierno logra crear un clima de estabilidad que signifique un quiebre con respecto a la situación de angustia y desasosiego que crea la alta inflación. Además hay que tener en cuenta que cuando asumió, en julio de 1989, Menem tenía un horizonte político de seis años y medio. Quien asuma en diciembre de 2015 sólo tendrá un horizonte político de 4 años.


link: https://www.youtube.com/watch?v=kgA-AEEXnig#t=34

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