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Hasta el cambio de Gobierno los problemas se agravarán.

Hasta el cambio de administración, hay varios hechos que harán que los problemas se agraven y mucho.


La atención está centrada en estos días en la cesación de pagos, pero los problemas de la economía, son anteriores y nada tienen que ver con defaults, rufos, o griesas ellos siguen adelante y cada vez peor.

Se agravan.

CIFRAS A TENER EN CUENTA PARA LA VIDA DE TODOS LOS DIAS.


Inflación proyectada: 39/41%
Aumento jubilados : 28 % (Una caída mayor que la de Cavallo con lágrimas)
Aumento promedio paritarias: 38%
Cierre cuentas sueldo: 28.700 mensuales. Total a la fecha 298.750.
Cambios en el Volumen ventas físicas alimentos por unidades: -7.5% Por precio + 4%
Desvíos presupuestarios consolidados 20 empresas PYME (clientes) -7 a – 15%

Índice de inflación calculado por Fundación Inflación Verdadera: 44%.

Esta Fundación fue creada en 2007 para proveer índices de precios alternativos a los oficiales en Argentina. Desde 2007 hasta 2012 publican un índice de Alimentos y Bebidas y otro de la Canasta Básica Alimentaria, utilizando precios diarios en dos grandes supermercados de Buenos Aires y las mismas metodologías del INDEC antes de la intervención en 2007. Su trabajo – que vimos desde su inicio en el lugar, Boston – llevo a la creación del Billion Prices Project en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), y luego a PriceStats, la primera empresa privada que calcula índices de inflación diaria en el mundo.

Hasta el cambio de administración, hay varios hechos que harán que los problemas se agraven y mucho. Los ponemos en orden:

1) el desenlace del fallo sobre la deuda en EE.UU.;

2) un aluvión de emisión monetaria, fruto de huir hacia delante de esta administración que emitirá atolondradamente para financiar al fisco un déficit superior a $ 120.000 millones a pesar de haber cercenado 13% – como Cavallo llorando – todas las jubilaciones y

3) en 2015, hay una baja del precio de los commodities que cercenarán u$s 4.000 en el ingreso de dólares de la soja;

4) en la primavera 2015, el vencimiento del Boden hará pagar más de US$ 5.000 millones.

Con default, la situación se presenta bastante compleja y en dos partes: una hasta el 2 de enero fecha en que se saldría del default y otra posterior. La combinación default, déficit fiscal, menores divisas de soja y la estanflación que vivimos que será muy prolongada puede resultar sumamente complicada.

¿Cambiará en algo la actual administración, voluntariamente o involuntariamente por imposición de la realidad?

Más allá de medidas relatadas para el mercado interno que son de bajo impacto , las respuestas de la administración dependerían de la magnitud y duración de las turbulencias financieras que se registren, en el mercado de bonos y de deuda pública, en el mercado cambiario (oficial y paralelo) y en los poquitos depósitos en dólares que quedan en el sistema bancario.

El gran tema son las reservas y como mantenerlas.


En el mercado oficial, el ritmo lo marca el hecho de si el Banco Central deja de comprar o tuviera que vender dólares. En el mercado paralelo, el ritmo viene de la suba del tipo de cambio y la brecha cambiaria.

Antes de toda la historia del default, en el segundo semestre podía presumirse que el Banco Central compraría dólares con divisas de YPF y los préstamos acordados con China. Ahora, los dólares de YPF y China son un recuerdo triste y muy probablemente el Banco Central no podrá comprar nada.

El gobierno estará inevitablemente obligado a reforzar el cepo y las importaciones.

Considerando las turbulencias, los depósitos en dólares de particulares caerán sin dudas y eso castiga directo en las reservas del BCRA. Nadie sabe si el famoso swap de yuanes existe en default y si contabilizar en las reservas a esos yuanes no generaría más mal que bien.

El dólar paralelo siempre ha sido y seguirá siendo el resultado de la política monetaria del Banco Central (si sube la tasa baja y si absorbe pesos baja más) pero puede cambiar la visión de los grandes operadores si algo raro ocurre en New York o Buenos Aires y se modifique la oferta y demanda de dólares del mercado oficial y la evolución de los depósitos en dólares en los bancos.
Si se agranda la brecha cambiaria, vuelven sin duda las presiones y controles y no cabría más remedio que dejar el centavito diario y pasar a una devaluación más agresiva. Punto. No hay otra forma.

La peor duda es lo fiscal – monetario – financiero y la irreflexiva emisión. El famoso, muy respetado y muy criticado Kenneth Galbraith en su ¨The Affluent Society¨ presenta una situación similar (en menor escala a la que vivimos) y separa la emisión monetaria como el principal motor inflacionario. Pero él vivía en una administración norteamericana sensata, con profesionales en el gobierno y con un mercado más grande. Aquí se tira una piedra y salta toda el agua de la fuente porque nuestro mercado es muy chiquito.

La angustia es si la administración actual – con su negación estatista – insistirá en su vamos por todo multiplicando el frenético ritmo de expansión del gasto público que supera 40% anual, aumentado todavía más insensatamente el déficit fiscal.

Hubo un inmenso déficit fiscal en 2009 (aunque con un superávit primario de 2008) y no lo hubo en el estancamiento desde 2012 – 2013 (más allá de algunos planes sin impacto).

Si la administración sigue en su vamos por todo – como anoche ante sus partidarios – con más suba del gasto público, la cuerda….puede romperse.

La economía 2014 – 2015 tiene demasiados peligros por delante, habrá que sortearlos.

FRENTE EXTERNO. DEFAULT. IMPACTOS

No se puede ignorar el frente externo: el default es técnico, incompleto y temporario.

Técnico, porque no se pagó por decisión propia sino por un fallo del Juez.
Incompleto, porque no cobran los tenedores de bonos del canje bajo legislación extranjera.
Temporario, porque la administración no tiene mas remedio que cumplir con el fallo del Juez enero de 2015 cuando termine la influencia de la cláusula RUFO.

Es una interpretación forzada más que la realidad. Todos los que no operamos el tema, estamos haciendo comentarios difusos que cambiamos sobre la marcha según los acontecimientos.

En las próximas semanas no va a pasar mucho, sobre todo en la economía real. Pero los efectos del estado de cesación de pagos se van a ir sintiendo progresivamente. La Argentina tiene problemas – como ya mencionamos – que trae de arrastre (recesión –sin instrumentos de política para reactivar-, alta inflación, faltante de dólares, sobrante de pesos impulsado por la necesidad de financiar un déficit fiscal imparable y menores precios de la soja), que son independientes del lío con los holdouts pero ahora se verán acentuados.

Lo primero que va a pasar es que los US$7.000 millones de dólares de financiamiento externo que el gobierno consiguió con los arreglos que hizo para evitar seguir perdiendo reservas no van a venir.

YPF no colocará ni un bono de deuda en el exterior para financiar nada y no llegarán inversiones petroleras por los acuerdos ya firmados por YPF con empresas extranjeras.

También entrará en un limbo el financiamiento para infraestructura de China y de los países europeos miembros del Club de París. Como ya dijimos, el swap de yuanes por pesos con el Banco de China no existe si Argentina entra en default. En ese contexto, es probable que los swaps que “libere” el Banco de China sean casi nada por el default. Son chinos, no…

Será imposible colocar bonos en el exterior de las provincias y mucho más difícil se le hará al Tesoro Nacional colocar deuda que tendrá que sacar agua de las piedras para pagar una pequeña parte de los US$15.000 millones de vencimientos de deuda en moneda extranjera que tiene por delante hasta fin de 2015: stock de reservas… ya no hay.

Si hubieran negociado bien la Argentina podía cerrar el año con reservas en torno a US$33.000 ó 34.000 millones, hoy en este escenario difícilmente las reservas superen los US$26.500 millones a fin de año.

Además, sin financiamiento externo y con un mercado cambiario retorcido, el Gobierno – insistimos – responderá a la mayor escasez de dólares con más cepo, más restricciones a la importación, más limitaciones al giro de utilidades y dividendos al exterior y más trabas al gasto de turismo.

A pesar de todo, el ADN de esta administración es seguir manteniendo su estrategia cambiaria de devaluar por debajo de la inflación. Para sostener esa estrategia y desactivar mayores expectativas de devaluación, el Banco Central probablemente tendrá que perder ms reservas o vender dólares a futuro.

Pero los bancos hoy no pueden comprar más dólares a futuro por las restricciones tras la devaluación de enero. En ese contexto habrá que aumentar los actuales límites máximos permitidos a los bancos de tenencias de derivados y futuros.
Con estas inevitables mayores restricciones a la importación, la recesión se agudizaría con impacto en el empleo. Se puede apuntar a una caída del PBI del orden del 5 ó 7 % anualizado.

La administración reaccionará compensando la caída de la actividad y del consumo privado con un incremento del déficit fiscal – financiado con emisión monetaria- y con impulso al crédito dirigido, lo que llevará a una incalculable expansión monetaria, que el Banco Central no puede absorber vía Lebacs, aumentado aun más los riesgos inflacionarios.

La emisión será US$160.000 millones., la tasa de expansión de la base monetaria probablemente termine en torno al 40 % anual como explicamos antes.
No estamos en presencia de un escenario catastrófico como en 2001 pero no es cierto que “aquí no pasa nada todo sigue viviendo y hoy sale el sol”.

Sin default había pocas probabilidades de que CFK tuviera que enfrentar una crisis macro antes del fin de su mandato, con default esa probabilidad ha subido y mucho.

La administración juvenil que maneja al Gobierno decidió ir al default por riesgos incomprensiblemente pequeños – la hermosa metáfora LOUIS VUITTON de Carrió, muy oportuna, (RUFO, juicios penales) cayendo en una enorme inconsistencia al haber gastado la plata en el Club de París, arreglado diferendos con el Ciadi y pagado a Repsol para luego no atender la sentencia de Griesa, arruinando los esfuerzos de excelente normalización financiera que habían comenzado.

CFK y su equipo pueden creer que ¨muera Griesa¨ es un buen lema para repuntar las ya catastróficas encuestas. Pero lo cierto es que es una decisión tonta y de corto plazo.

En default Cristina no va a poder seguir mejorando en las indagaciones ni retener poder y menos poner un candidato. No se da cuenta. O tal vez no le importe.
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