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La Argentina sólo puede usar la mitad de las reservas



Las reservas del Banco Central no alcanzarían para pagar los U$S22.000 millones que debe afrontar el país en vencimientos de deuda antes de que termine el mandato de Cristina.

Actualmente, el stock de divisas de la entidad presidida por Juan Carlos Fábrega se ubica en unos U$S28.400 millones.

Sin embargo, ese número contabiliza no sólo moneda extranjera y oro, sino también otras partidas como encajes privados y préstamos de organismos internacionales, que no pueden ser utilizados para cancelar compromisos externos ni venderse en el mercado en caso de que haya una corrida.

En el mercado estiman que el número “real” de reservas es de unos U$S10 mil millones: ese es el monto que puede utilizarse por ejemplo, para las importaciones.

Consultado por LPO acerca de este punto, el economista Agustín Monteverde ubicó a las “reservas propias netas” en unos U$S14000 millones. Para llegar a esa cifra, “hay que sacar los encajes y depósitos en dólares”, sostiene. De acuerdo al analista, “esos dólares no pueden usarse porque después se tienen que devolver; no le pertenecen porque son de los depositantes”.


Por otro lado, se debe restar “los préstamos de organismos internacionales, que están inflando las reservas”. Ese dinero "o se le devuelve a las entidades o se usa para defender el valor del peso, pero no se puede hacer las dos cosas a la vez", aclara.

Además, debe descontarse “la plata que ya está acreditada a favor del gobierno, que ya se sabe que se va a ir porque está contabilizada” para cancelar préstamos con el sector público, dice Monteverde.

Como este último ítem equivale a unos U$S6.000 millones, si no se les tiene en cuenta las reservas netas propias se irían a U$S20.000 millones.

En cuanto a las reservas “contantes y sonantes”, están estimadas en U$S6.000 millones, pero su monto es de escasa relevancia, ya que el Central podría llegar fácilmente a los U$S14.000 millones, porque la diferencia está colocada en préstamos de cortísimo plazo, sumamente líquidos.

Lo preocupante es que de acá a fin de 2015 vencen unos U$S22.000 millones en moneda extranjera, entre deuda pública y privada, que también se cancela con reservas del BCRA. Se trata de U$S11.900 millones del sector público, y U$S9.575 de los privados, según los cálculos de la consultora Elypsis.

Es decir que incluso si se toma el monto más optimista de U$S20.000 millones como “reservas netas líquida”, que, como se dijo, es la única parte del stock de billetes verdes que sirve para pagar deudas, importaciones o hacer frente a una corrida, no alcanza para cancelar los próximos vencimientos: faltan U$S2 mil millones. Un bache difícil de cerrar con el país en default.

Para colmo, aparecieron algunos nubarrones que complican todavía más el panorama: la caída en el precio de la soja, que podría implicar unos U$S7.000 millones menos en concepto de exportaciones de cara al año próximo; la disparada de ventas del dólar ahorro que podría cerrar cerca de U$S800 millones en agosto; y el creciente déficit energético que obliga a gastar cada vez más divisas en importaciones de combustible.

A eso no habría que descartar sumarle la “aceleración” de alguno de los bonos emitidos en los canjes del 2005 y 2010 como el Par o el Discount.

Ante ese panorama, difícilmente las reservas totales puedan mantenerse en su nivel actual, lo que presiona todavía más a las que realmente sirven para la economía argentina.
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