Canales populares

¿La desigualdad económica implica necesariamente pobreza?




En diversas ocasiones, desde políticos famosos hasta ciertos intelectuales públicos, se ha afirmado, con algunas variaciones, que: el 1% de cierta población posee la misma riqueza que el 50% inferior. El hecho de que tal cifra sea considerada un problema social por algunos individuos nos hace preguntar erróneamente lo siguiente: ¿los seres humanos buscamos ser iguales o desiguales? Tal pregunta, al igual que sus respuestas, son ambigüas ya que no se especifica el tipo de igualdad al cual se refieren.

A lo largo de debates sobre este tipo de cuestiones, conservadores y libertarios han presentado una alternativa a la igualdad de resultados: la igualdad de oportunidades. No como un concepto sustituto, sino como “nuestra verdadera aspiración” o ideal. Sin embargo, dicha alternativa, al igual que el concepto de libertad política como conjunto de libertades positivas y negativas, ha provocado la justificación de diversos derechos sociales a través de servicios públicos; ya que, siguiendo su línea de pensamiento, en ausencia de tales derechos no puede existir tal forma de igualdad (de oportunidades).

¿Desigualdad económica implica pobreza?
Si la desigualdad económica es o no un problema social, es producto de criterios sumamente subjetivos. No obstante, si tal condición social siempre produce pobreza, podríamos tomarla como sinónimo de ella y olvidar todo lo anteriormente presentado. Si tomamos la pregunta que constituye el título de este artículo solo de manera abstracta, sería obvio para nosotros que: si la persona A posee 200 sándwiches y la persona B solo 5, ambos pueden estar satisfechos al finalizar su almuerzo; la diferencia sobre la cantidad de bienes que ambos poseen no implica que el segundo pasará hambre durante esa comida. Se puede mostrar un resultado similar por medio de los siguientes datos empíricos: Thomas Piketty afirma en su libro “Capital in the Twenty-first Century” que la desigualdad económica ha aumentado no solo en países europeos y EEUU, sino también dentro de economías emergentes (aunque solo señala 5 ejemplos), sin embargo, como D.W. MacKenzie indica en “The Data Is Clear: Free Markets Reduce Poverty“:

Hace treinta años, la mitad (50 por ciento) de la población de las naciones más pobres del mundo vivía en la pobreza extrema. En 2012, el 21 por ciento de las personas en las naciones más pobres del mundo vive en la pobreza extrema. El desarrollo de los mercados globales ha reducido en gran medida la pobreza en todo el mundo.

De no ser diferenciados estos dos tipos de fenómenos socioeconómicos, y con ello delimitar sus relaciones causales, podemos caer erróneamente en soluciones redistributivas para la pobreza como la existencia de impuestos progresivos sobre el ingreso, impuestos sobre la herencia, renta básica universal, entre otros. No obstante, el concepto de pobreza tiene múltiples problemas, como ha señalado el economista estadounidense Thomas Sowell en el pasado, o como lo explica Ryan McMaken en “The Poor in the US Are Richer than the Middle Class in Much of Europe“:

Por lo tanto, el hecho de que Estados Unidos tenga tasas de pobreza más altas dice muy poco sobre el nivel de vida real de los pobres. Los pobres tienen mayores ingresos en los Estados Unidos en términos reales en la mayoría de los casos. Los países que realmente deberían preocuparnos son los países que tienen altos niveles de pobreza y bajos ingresos medios .

Debido a ello, al hablar de pobreza es necesario ser más específico e indicar cambios en torno a variables sociales como: malnutrición infantil, analfabetismo, tétanos, polio, entre otras. La redistribución estatal de la riqueza sólo resuelve parcial y temporalmente la desigualdad económica. Por otro lado, los mercados poseedores de grados altos de libertad económica producen las condiciones para la creación de riqueza.
0No hay comentarios