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La división interna de Syriza se acentúa

La mitad rechaza la extensión del rescate. Tsipras no someterá la extensión del rescate al Parlamento porque perdería la votación, ya que la mitad de su partido rechaza el acuerdo.

Las críticas a la gestión de Alexis Tsipras crecen en el seno de Syriza tras el acuerdo alcanzado con el Eurogrupo para extender otros cuatro meses el actual plan de rescate, ya que el programa económico con el que concurrieron a las elecciones se ha convertido hoy en un mero papel mojado.

El rescate, el memorando de condiciones, la austeridad e incluso la supervisión de la troika (hoy llamada "instituciones") seguirán plenamente vigentes, al menos hasta el próximo mes de abril.

Una facción de Syriza se ha visto traicionada por el Gobierno que lidera Tsipras tras ceder ante el Eurogrupo, hasta el punto de que alguno de sus principales líderes abogan por renegociar otra vez las condiciones acordadas, aunque ello implique la salida de Grecia del euro.

Esta división interna se concretó el pasado fin de semana, ya que el ala más radical del partido presentó una moción interna para oponerse a dicho acuerdo y, aunque no prosperó, recibió el apoyo del 41% de sus miembros.

Es decir, la formación que lidera Tsipras se divide casi en partes iguales entre quienes aprueban la prolongación del rescate y quienes no.

Tras un primer acalorado debate que duró once horas el pasado jueves, el tema se discutió este fin de semana en el comité central, donde la plataforma izquierdista en torno al ministro de Reconstrucción Productiva, Panayotis Lafazanis, presentó una moción en la que se exigía al Gobierno mantener sus compromisos electorales, independientemente del acuerdo con los socios europeos.

La enmienda fue rechazada por 92 votos, pero obtuvo el respaldo de 68 miembros y cinco votos en blanco, lo que demuestra el descontento generalizado en el partido con la línea seguida por el equipo de Tsipras en esta cuestión.

El rescate no se votará en el Parlamento

Esta fractura interna es, precisamente, la que explica que el citado acuerdo no sea sometido a la votación del Parlamento griego, tal y como se esperaba en un principio.

El Gobierno de Tsipras ha decidido que la prórroga del rescate, que ya ha sido ratificado por varios parlamentos extranjeros, sea debatido en la Cámara helena, pero sin que se vote.

El portavoz del Gobierno, Gavriil Sakelaridis, afirmó el lunes que la decisión se ha tomado porque "se trata simplemente de la extensión de un crédito ya existente" y no de uno nuevo. "No intentamos evitar una votación por miedo a reacciones internas", dijo Sakelaridis en declaraciones a la radio Real FM.

Fuentes gubernamentales señalaron que no existe ninguna obligación legal de someter esta prórroga a votación, y añadieron que, pese a ello, el primer ministro quiere debatirlo en sede parlamentaria para dar la posibilidad a todos los grupos a formular preguntas y obtener respuestas.

Lo cierto, sin embargo, es que si se sometiera a la decisión del Parlamento, Tsipras correría un alto riesgo de perder la votacióndebido al rechazo de casi la mitad de su partido, con lo que Atenas regresaría de nuevo a la casilla de salida después de un mes en el poder negociando con sus socios comunitarios.

Cabe recordar que Syriza no es un partido al uso, sino una coalición de diferentes formaciones de extrema izquierda cuyo principal nexo en común era, al menos hasta ahora, su programa electoral en contra del rescate, la austeridad y la troika.

Pese a ello, las mismas fuentes recalcaron que el acuerdo que Grecia negocie en junio, una vez que expire la prórroga actual, sí será sometido a la votación del Parlamento.

Atenas y el Eurogrupo han comenzado a discutir un posible tercer rescate, cuya cuantía podría alcanzar los 50.000 millones de euros, según avanzó el lunes el ministro español de Economía, Luis de Guindos.

Crecen las críticas internas



La primera voz discordante con el mensaje oficial de Tsipras fue la del emblemático eurodiputado de Syriza Manolis Glezos, después de señalar que "el cambio de nombre de la troika a instituciones, el del memorando por acuerdo y el de prestamistas por socios no cambia la realidad anterior". Yanis Miliós, el jefe económico del partido y uno de los principales autores del denominado Programa de Salónica, la base del programa gubernamental, también acusó a su equipo de "mala preparación", de haber aplicado "tácticas contradictorias" y de estar "más interesados en la forma que en el fondo".

Asimismo, Stathis Kouvelakis, miembro del comité central de Syriza, afirmó en una carta abierta que la estrategia de Tsipras "ha fracasado miserablemente", abogando por una vía "alternativa" que, en última instancia, supondría la salida del euro de Grecia.

No son los únicos. En la misma línea se manifestó, igualmente, Costas Lapavitsas, otro influyente miembro de la cúpula de Syriza, que el pasado lunes abogó, de nuevo, por romper con el euro.

"La esperanza de lograr un cambio radical en el marco institucional de la moneda común ha llegado a su fin". Y asevera: "Para vencer a la austeridad, Grecia debe romper con el euro". Y el momento es ahora que el Gobierno Syriza todavía cuenta con un gran respaldo entre la opinión pública. En la actualidad, más del 70% de los griegos apoya a Tsipras, según las últimas encuestas.
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