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La situación económica no se presenta bien.

Severas dificultades en el Sector Interno y en el Frente Externo de la economía.

Se avecina un cuarto trimestre con muchas dificultades.


En medio de una recesión importante del mercado interno, la mejor alternativa para el frente externo sería que se logre un acuerdo entre privados que permita extender la situación hasta enero (cuando expira la cláusula RUFO) y resolver el estatus de default.

La caída del nivel de actividad ya es muy marcada y no es posible dejar de mencionarla.

Desde que asumió el nuevo ministro de economía con su propio equipo

1.Las reservas del BCRA cayeron más de u$s 1.700 millones

2.La producción automotriz que es el motor de varios de nuestros clientes PYME se redujo
24% (un cuarto de toda la actividad)

3.La cadena de pagos se ha extendido al punto que las PYME financian a las grandes
empresas en más de 100 días, y descargan en los bancos. Problemas de rentabilidad
financiera negativa están carcomiendo utilidades en forma acelerada y la reducción de
stocks comienza a perjudicar ventas y entregas en forma muy alarmante

4.Se cerraron 270.000 cuentas sueldo en cuatro meses, lo cual exime de todo comentario

5.Se acumuló un déficit público de más de $ 76.000 millones, motor inevitable de inflación

6.La inflación anual proyectada para 2014 no será inferior al 41%, superando incluso a casi
todos los restantes países del mundo

7.La caída del salario real ha sido del 4.2%

8.El superávit entre exportaciones e importaciones se redujo en u$s 1.500 millones, a pesar de
cepos y restricciones de importaciones

9.La actividad industrial cayó más del 3,9 %,

10.El consumo de alimentos se redujo 6% en unidades y 2% en precios (la diferencia es por el
efecto inflacionario que aumenta los precios diariamente)

11.Los jubilados perdieron 12% de su ingreso real



Esto se resume en que el PBI será mas de 3.5% menor que en 2013. Mientras tanto la actual administración no ha tomado medidas de fondo, limitándose a endurecer las ya existentes que hasta el momento no han producido resultados positivos.

Siempre es conveniente recordar que el PBI es el valor total de los bienes y servicios producidos en un país durante un periodo determinado. Es decir mide todo lo que se produce y todo lo que se hace.

En 2014 argentina será 4% más pequeña y los más perjudicados serán las personas de menores recursos y los jubilados que financian gran parte de la expansión monetaria y han perdido en términos reales buena parte de sus ingresos. La posibilidad de obtener financiamiento voluntario se ha reducido significativamente, virtualmente no existe ninguna posibilidad de que al menos parte de los requerimientos financieros del Tesoro se cubran con financiamiento de mercado.

Sin esta alternativa, las necesidades de ésta administración recaerán nuevamente sobre el Banco Central.



Las cuentas públicas indican un significativo deterioro fiscal durante este año, incluso mayor que lo esperado. La diferencia entre ingresos y gastos parece crecer a cada momento, la recaudación acumula un crecimiento de 34,7%, mientras que el gasto creció 41,3%.

La recaudación de julio aumentó 33,4% en términos nominales. Además de la diferencia con respecto al gasto, los resultados del mes muestran signos de deterioro en al nivel de actividad real: el consumo y el empleo, reflejando considerables caídas en términos reales.

Las recientes medidas implementadas por esta administración sugieren que están lejos de alguna
moderación en el gasto, por el contrario parecen intentar profundizar el déficit fiscal.

Es difícil suponer que el gasto se desacelere en los próximos meses e incluso; en un escenario moderado el gasto nominal crecería este año aproximadamente 39%.

Con la recaudación en torno a 35%, el déficit sumaría $125.300 millones (3,1% del PIB). Este nivel representa el mayor déficit primario de los últimos veinte años, sólo comparable con los resultados registrados durante la década del ’80 cuyo final es conocido.

Con este desequilibrio mas los vencimientos de la deuda pública y como nuestro país no emiten deuda en los mercados, el financiamiento total a cubrir emitiendo moneda sumaría $208.800 millones (5,2% del PIB).

Este nivel es superior al monto de subsidios económicos no productivos ($209.600 millones) y 20% mayor al a los ingresos. Una situación inédita en el mundo con resultados desconocidos.
Esta asistencia implica una emisión de $172.400 millones (4,3% del PBI) y una caída de las reservas internacionales de US$3.900 millones (12,7% de las reservas).

La estacionalidad de las cuentas públicas, que concentran sus mayores necesidades de fondos en la segunda mitad del año hace que el impacto monetario se concentre mayormente en lo que resta del año y se desconoce que efectos puedan tener sobre la inflación.

La expansión originada por las operaciones del sector público ya sumó $36.384 millones (0,9% del PBI) y se espera para lo que resta del año un adicional de expansión monetaria equivalente aproximadamente a $136.400 millones (2,5% del PBI).

Todo esto es muy negativo, ampliando las perspectivas de depreciación del peso y de inflación.
Para tratar de morigerar este efecto sobre la demanda de dinero, esta administración se verá obligada a impulsar una nueva suba en las tasas de interés, nuevamente frenando la actividad.

SECTOR EXTERNO


En cuanto al sector externo (en esencia el conflicto por la deuda externa donde dirime un anciano y ya no tan lúcido juez de bajo nivel, muy conocido por las trabas que ha impuesto en todas la causas importantes que pasaron por sus manos) el mercado actúa sin información alguna y las negociaciones entre privados se manejan con total hermetismo En un momento pareció que hubo un acercamiento y eso se reflejó transitoriamente en los precios de los activos locales, que luego mostraron fluctuaciones irregulares, fruto de la falta de información.

En cualquier caso, de momento todos los operadores toman la situación como un impasse, propio de toda negociación mientras se sostenga la vigencia de la cláusula que impide ofrecer a los bonistas que no ingresaron al canje mejores condiciones de las que accedieron aquellos que aceptaron la oferta en 2005 y 2010.

Lo positivo es que argentina tiene bajo endeudamiento externo (12% del PIB luego del arreglo con el CIADI, Repsol y el Club de Paris) lo cual indica solvencia en un contexto internacional de alto endeudamiento que obliga a los bancos centrales de los países desarrollados y a la Reserva Federal Norteamericana (FED) a mantener muy controladas las tasas de interés en todo el mundo.

Sin embargo, la forma de actuar de la administración argentina hace pensar que intenta evitar un acuerdo y cambiar la jurisdicción. Un nuevo canje y cambio de jurisdicción no es imposible, la administración actual solo usaría el recurso en el caso que el mercado la obligue acelerando el reclamo de algunos bonos en default, lo que haría imposible el pago del capital tanto por restricciones de liquidez como por la orden de Griesa, que no autorizará ningún pago forzando entonces si a una nueva reestructuración.

Las expresiones públicas del Gobierno apuntan a endurecer el discurso, aunque esa sea solo una estrategia ya conocida por todos.

La mejora de imagen positiva obtenida por el Poder Ejecutivo por sus discursos contra la justicia estadounidense. Será muy breve frente a los costos para la economía si no consigue crédito externo en un contexto decididamente negativo para nuestro país por lo que seguramente la administración, mas allá de improperios y relatos avanzará hacia un acuerdo.

Pero si los créditos no se consiguen, la presión se verá claramente en el tipo de cambio oficial, mas específicamente en la brecha con el paralelo porque no se puede volver a devaluar en este contexto, y también en la tasa de interés que tendrá que ser subida con más recesión.

Si esto ocurre en 2015 la economía sufriría aun más porque es necesario impedir importaciones para reducir el deterioro de las reservas, aunque seguramente y luego del enorme costo en términos de actividad e inflación de la devaluación de enero se trate de pasarle el problema cambiario a la siguiente administración.




Para ésta cada día que pasa sin conflictos severos con los muy perjudicados jubilados, o con los sindicalistas más combativos y sin que Griesa apriete más el torniquete, es un día ganado para entregar el Gobierno y seguir existiendo.

Por esa aparente estrategia, la enorme caída del nivel de actividad cercana a una crisis se registraría luego de las elecciones de 2015 y cuando se terminen de vender los dólares de la futura cosecha.

Cualquier opinión positiva en las encuestas caería nuevamente a niveles insospechados por lo que resulta difícil imaginar cuales serían las actitudes de una administración poco clara con un escenario tremendamente recesivo, en default y sin acuerdo ni cambio de jurisdicción antes de las elecciones en 2015.
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