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Los costos de la devaluación


El índice Gini, utilizado para medir la equidad de la distribución del ingreso, registró las consecuencias de la corrección cambiaria del verano. La única mejoría fue entre trabajadores ocupados.

Por Federico Kucher


Los ocupados con mayores ingresos ganaron 6,7 veces más respecto de los de menores recursos en el segundo trimestre de 2014, cuando la cifra había sido de ocho veces en el mismo período del año pasado y de diez veces en 2005. Así lo informó ayer el Indec. A pesar de este desempeño, el índice de Gini para las familias, indicador de la equidad de la distribución de la riqueza, donde cero es igualdad absoluta mientras que uno es el nivel de mayor desigualdad, se elevó de 0,375 a 0,381. El dato requiere evaluar que en 2004 el índice de Gini era 0,452. Las tensiones cambiarias de principios de año, con una corrección del dólar del 20 por ciento en enero, fueron un elemento clave para explicar el leve deterioro en la distribución del ingreso de la población durante los últimos meses. Economistas heterodoxos explicaron que la devaluación implica transferencia de riqueza desde sectores con ingreso fijo (asalariados) hacia grupos concentrados de la economía (exportadores, complejo financiero, comerciantes minoristas, entre otros).

La cantidad de ocupados remunerados ascendió en el segundo trimestre de este año a 10.679.000 individuos en los principales 31 aglomerados urbanos. El 10 por ciento de los trabajadores más pobres computó ingresos de hasta 1500 pesos mensuales, mientras que el 10 por ciento más rico superó los 10 mil pesos. A su vez, cinco de cada diez asalariados ganaron más de 5000 pesos mensuales, trabajando un promedio de 43 horas a la semana, cuando la cifra era de 3800 pesos para el mismo período del año pasado. En el detalle por tipo de empleo, se precisó que la mediana de ingresos de los profesionales (el valor que separa en dos mitades los datos de la muestra) sumó 8000 pesos, contra 6000 de 2013; de los técnicos, 5500, contra 4000; de los operarios, 5000, contra 4000; y de los trabajadores no calificados, 2800, contra 2000. En cuanto a la división por género, se computó que la mediana de los ingresos de los varones sumó 5000 pesos, con un promedio de 43 horas trabajadas por semana, mientras que la de las mujeres fue de 4000 pesos, con 32 horas trabajadas.

Además del desempeño de las remuneraciones de los individuos ocupados, el Indec informó acerca de la evolución del ingreso total familiar de los hogares. En esta encuesta, el índice de Gini empeoró, al pasar de 0,381 a 0,375, lo cual implica una distribución menos equitativa de los recursos de las familias. El dato adquiere relevancia si se tiene en cuenta que el 10 por ciento de las familias más postergadas computó entradas mensuales por 2800 pesos, mientras que el 10 por ciento más adinerado lo hizo por 19 mil pesos. Los hogares más ricos ganaron 7,5 veces más que los pobres, cuando la cifra era de 7,4 veces el año pasado y de 12 veces a mediados de 2004.

Economistas heterodoxos apuntaron contra las tensiones cambiarias por el faltante de divisas de la economía local (restricción externa), para explicar el flojo desempeño de los indicadores distributivos. Mencionaron que el mayor ritmo de devaluación del dólar a partir de 2013 fue el principal mecanismo de transmisión de ingresos desde sectores de menores recursos hacia el capital financiero y el complejo exportador. La situación se potenció en enero, con la corrección brusca del dólar y el incremento de las tasas de interés de los préstamos al consumo.

El anuncio del plan Pro.Gre.Sar, los aumentos de jubilaciones, el ajuste de los subsidios sociales (AUH y Asignación Universal por Embarazo, entre otros), la promoción de Precios Cuidados, el arreglo con la industria para establecer precios de referencia en combustibles, medicamentos y construcción, el crédito barato a través del Pro.Cre.Ar, el Pro.Cre.Auto y el Fondear y el plan de cuotas Ahora 12 fueron algunas de las iniciativas principales del Gobierno para sostener la distribución del ingresos en la segunda parte del año. A su vez, la posibilidad de moderar la caída de las reservas internacionales a través de instrumentos financieros como el swap con China será central para evitar ajustes del dólar.
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