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Los parámetros buitre

El lobby norteamericano ATFA cuestionó la tasa que se pagó por el Bonar 24 y la comparó con el costo de deuda en Irak, Nigeria y Pakistán. Lo que no explicó es quién les presta y en qué condiciones.


American Task Force Argentina (ATFA), el grupo de lobby creado por los fondos buitre para actuar contra el país, calificó a la reciente colocación de títulos de deuda Bonar 24 en el mercado internacional como “un muy mal negocio para el pueblo argentino”. NML Capital, de Paul Singer, junto a los demás fondos buitre en guerra con Argentina que financian a ATFA, había dispuesto una campaña de amenazas contra las entidades financieras que tuvieran intenciones de participar en la subasta de los bonos, subrayando que iban a actuar judicialmente contra los mismos para bloquear su pago. Pese a ello, Argentina recibió ofertas por más de 1800 millones de dólares y decidió aceptar 1415 millones, con una tasa de interés a pagar de 8,96 por ciento anual. Ante el fracaso en el operativo bloqueo, ATFA cruzó de vereda: de advertir a los prestamistas, pasó a buscar agitar a la población argentina, señalando que el gobierno convalidó una tasa de interés que es superior a la que logra Irak, Nigeria y Pakistán. “¿Cómo es posible que países que están librando una guerra en sus territorios contra algunas de las amenazas de terrorismo más graves que se hayan visto en el mundo, sean percibidos como una inversión de menor riesgo que Argentina?”, se pregunta la organización encabezada por el lobbista Robert Schapiro.

El comentario difundido ayer por ATFA alude a un artículo de Financial Times, que cita señalando que “hasta Irak, sumido en la guerra contra el Estado Islámico, consigue préstamos a 7,5 por ciento. Ni hablar de Nigeria con el problema de Boko Haram, o Al Qaida y el Talibán en Pakistán”.

La información sobre las condiciones de las emisiones de deuda a las que se refieren estos medios estadounidenses en Irak, Nigeria y Pakistán son prácticamente inaccesibles, según refirieron distintos especialistas consultados por este diario. Pero conviene recordar que desde 2003, cuando Estados Unidos decidió invadir Irak, derrocar a Saddam Hussein y condenarlo a muerte, en Bagdad quedó instalado un gobierno “títere” de Washington, el cual recibe no sólo asistencia militar sino de todo tipo, ya que prácticamente el manejo absoluto del gobierno está en manos de esos asesores. No se conoce quién o qué entidades le “prestan” dinero al 7,5 por ciento.

Sí se sabe, como antecedente, que tanto en este país como en Pakistán, suele ocurrir que los préstamos tienen como fin la compra de algún insumo importado que, tradicionalmente, es financiado por la misma corporación que realiza la venta. En otros casos, como se ha comprobado en varios países africanos, la obtención de “créditos” por parte del gobierno encubre, en realidad, “autopréstamos” de firmas radicadas en el país para crear vías más fáciles de salida de capitales y ocultar ganancias. Nigeria, fuerte exportador de petróleo, cae también bajo esas sospechas.

Por otra parte, vale recordar que Al Qaida, las fuerzas rebeldes de Siria que luego derivaron en ISIS, y otras de “las amenazas terroristas más graves que se hayan visto”, como las define ATFA, tienen como rasgo común haber sido equipadas con armas entregadas por Estados Unidos, con cuya industria bélica los fondos buitre que litigan contra Argentina tienen intereses comunes.

Desde otro punto de vista, Argentina paga más, no acepta condicionamientos ni control externo de su gobierno y tiene libre disponibilidad sobre los fondos obtenidos. Según señaló Aldo Ferrer, en un reportaje el último fin de semana, esos puntos de más podrían considerarse “una inversión en soberanía”.
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