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No habrá crisis, pero la vamos a pasar mal.

Proyectar el comportamiento de esta administración hasta su conclusión es simple en función de sus acciones anteriores
.


En todos los informes económicos se menciona constantemente la palabra mercado. Es necesario aclarar que los mercados son un conjunto de empresas productivas, financieras y de servicios que operan con recursos de inteligencia e información, con ingeniería financiera avanzada naturalmente influenciada por las expectativas tanto de quienes las conducen, como de quienes generan los modelos internos de predicción utilizados para formular sus políticas de precios, inversiones o desinversiones y el nivel de actividad.

Las personas físicas que normalmente no cuentan con estos elementos de información y reducción de incertidumbre, y que tratan de actuar en forma racional, copian esos lineamientos por lo cual en gran número forman parte del mercado.

Esta conducta ha sido bien descripta y aceptada por economistas académicos con sus fantasías crípticas y aquellos economistas que viven en el mundo real donde su trabajo no depende de elucubrar sino de hacer ganar dinero a sus empresas y conservar su trabajo.

En cuanto a los informes en sí, se limitan estrictamente a los hechos con cifras comprobadas despojados por completo de ideologías. Cada uno elabora sus propias conclusiones si consideran que la información proporcionada les resulta de utilidad.

Hecha esta importante aclaración, veamos que está ocurriendo en estos días.


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Hasta 2010, la administración actual desarrolló una política expansiva con una inflación que llegó al 20%.

Entre 2010 y 2013 inició gastos muy elevados. Financió los excesos de gastos con emisión de moneda y pagó deuda con reservas del Banco Central. Aplicó el control de cambios para frenar la caída del peso y terminó en 2013 con una enorme caída anual de reservas.

ntentó expandir el crédito para reactivar el consumo a costa de seguir acelerando la tasa de inflación, y no logró lo positivo pero cargó con todo lo negativo.

Desde fin de 2013 hasta septiembre de 2014 solo tomaron medidas correctivas Se hizo caer bruscamente el valor del peso en enero de 2013 para frenar el vaciado de las reservas y se emitieron bonos en grandes cantidades para frenar la aceleración de la inflación. Logró cierta calma cambiaria pero inició una severa recesión.

Ahora la administración quiere ser la policía. Enfrenta con persecuciones y amenazas el desafío de administrar la presión cambiaria y la caída de las reservas en el momento más caliente del año mediante emisión de pesos cuando nadie le ofrece divisas.

Subir las tasas, vender letras o subir encajes son formas de evitar las consecuencias del descontrol de la emisión de moneda para el financiamiento del agujero fiscal.

Nuestra actual administración tiene (y todos tenemos obviamente) muchos problemas de difícil resolución:

!)la tenencia de títulos públicos sin valor que acumulan es dos veces y media el nivel de las reservas internacionales
ii) el concepto de reservas excedentes no existe más porque la base monetaria en dólares es mucho más alta que el nivel de reservas;

los bonos emitidos para neutralizar en parte la emisión ya están en los mismos niveles de las reservas internacionales brutas y duplican las reservas netas.

El desafío de evitar que el valor real del peso siga cayendo en picada es muy complejo por varios motivos:

  • El descontrol fiscal es el doble que en enero,
  • El Tesoro está demasiado endeudado,
  • Las exportaciones están cayendo,
  • Los precios internacionales también,
  • El país está en cesación de pagos parcial de la deuda,
  • Está terminado el ingreso de dólares de YPF,
  • El nivel de actividad está en franca contracción
  • Y la tasa de inflación aumenta aun con la recesión.


Cuando la brecha cambiaria supera el umbral del 70%, el mercado cambiario oficial no existe más:

  • los exportadores no liquidan
  • los importadores son más proclives a anticipar pagos,
  • el flujo neto de préstamos se torna negativo,
  • aparece el atesoramiento desesperado, y si eso se traslada a los depósitos bancarios
…mejor no recordar.

La brecha cambiaria fomenta el drenaje de las reservas porque la administración tiene que vender dólares en el mercado oficial. El mercado cambiario del bimestre agosto – septiembre ya muestra claramente las consecuencias de la brecha. Con un superávit comercial elevado (porque no se autorizaron importaciones) igual tuvieron que vender dólares.

Es poco probable que la economía pueda operar con brechas cambiarias elevadas. La lógica y la historia económica argentina y mundial señala que siempre en algún momento la realidad obliga a hacer algo con la moneda para reducir este tipo de brechas.

Bajar el paralelo y 2.Subir el tipo de cambio oficial.

No hay excepciones a la regla histórica. Se dará la batalla contra el paralelo pero la realidad obligará a hacer algo con el dólar oficial (más racionamiento de dólares oficiales, devaluación, desdoblamientos o cualquier imaginativa combinación con países no tradicionalmente aliados de occidente.). Ni en la década del 70 ni en la del 80 hubo brechas cambiarias elevadas por períodos largos. Cuando el peso caía, la política cambiaria estaba obligada a profundizaba la devaluación, o a desdoblar el mercado.

En la última semana se produjo un recambio algo traumático para el mercado de autoridades del Banco Central. Estos cambios, convencieron a los operadores del mercado financiero y de la economía real que continuará la profundización de la actual de la política económica y éstos reaccionaron muy negativamente, peor aún que cuando se produjo el “desacato” proclamado parte del Juez Thomas Griesa por el caso de la deuda soberana en default.

Los cambios fueron no gustaron a los mercados, donde bajaron los precios de acciones y bonos. Estas bajas que son una señal de deterioro de las expectativas, provocaron una menor operatoria del dólar contado con liquidación inmediatamente.

Las diferentes cotizaciones del dólar retrocedieron, por las amenazas de controles y provocaron una baja en los volúmenes operados. El dólar con compraventa de bonos que en los primeros días de la semana cotizaba por encima de los $15, retrocedió a $14, marcando un descenso de 7% y disminuyó la brecha con el dólar oficial del 78% al 65%.

En tanto, el dólar paralelo que ya venía marcando un lógico retroceso desde el pico de desconfianza que lo llevó a $15,9 siguió disminuyendo hasta los $14.80, también con una baja en los volúmenes transados, consecuencia de los mayores controles oficiales.

Estos movimientos son transitorios, como se puede ver en el contado con liquidación que ya volvió en menos de tres días a sus picos previos. No tanto en el paralelo que parece estar en equilibrio inestable, porque ya ha descontado todo lo que se asume ocurrirá.

El mercado da por descontado que no habrá ningún cambio en la política económica actual, con una mayor emisión de pesos para financiar al Tesoro junto con fuertes controles cambiarios, que sin duda aumentarán la brecha entre el dólar oficial y el paralelo en una o dos semanas.

Lo que ha asumido el mercado en general es que anticipa una economía con más pesos y menos dólares, sin arreglo con los holdouts en enero 2015, con una tensión cambiaria en ascenso, con una devaluación del tipo de cambio oficial a inicios del próximo año y su consecuente aceleración inflacionaria y caída del poder adquisitivo lo que aumentará la recesión.

Mientras tanto hay una baja del precio del precio internacional de la soja y otros “commodities”, y un imprevisible comportamiento de la economía brasileña luego de las elecciones. Habrá poco o nulo crecimiento de Brasil, devaluarán su moneda y eso hará mal a las exportaciones argentinas hacia nuestro principal cliente.

Hasta septiembre de 2014, las ventas a Brasil bajaron 15% anual y si siguen así, habrá una disminución en el ingreso de divisas mayor a US$ 2.000 millones este año, y en el 2015.

La baja del precio internacional de la soja se refleja en la producción local (-US$ 5.100 millones), y una nueva baja de las exportaciones de energía (-US$ 700 millones en 2014), harán que el ingreso de divisas comerciales disminuya – como mínimo – US$ 8.500 millones en 2015.

Todos estos datos reales son muy preocupantes, no inmediatamente, pero las reservas internacionales verdaderas son US$ 20.000 millones (sin los encajes de los depósitos en dólares de los bancos y los pagos de deuda trabados por la Justicia norteamericana que aún se encuentran depositados en el Banco Central).

Esta cantidad es insuficiente para pagar la deuda pública y privada del año próximo, que supera los US$ 20.500 millones. Por eso, la gran preocupación de la actual administración es lograr de cualquier manera un acceso a los mercados internacionales de crédito que garantice un ingreso de dólares financieros.

Otra opción, un plan B, sería profundizar las trabas comerciales o dejar caer bruscamente el valor del peso, como forma de presionar a la baja las importaciones, dos medidas que empeorarían el actual escenario de una economía con una inflación que ya se encuentra en niveles superiores al 41% anual y con una contracción del Producto Bruto a un ritmo anualizado del 8%.

Recesión

Septiembre fue un mes difícil para las pequeñas y medianas industrias. Bajó la demanda, subieron los costos, y se ajustaron duramente las condiciones de pago. La producción de las industriales cayó 9 % respecto del año pasado, y 5,2% en 9 meses.Más de un año de bajas anuales en la industria Pyme, y se ha comenzado a prescindir de personal.

Las Pyme son muchas y muy heterogéneas y aún con fuertes caídas, hay algunas empresas con incrementos en sus niveles de producción.



Según la Cámara que las nuclea, la cantidad de empresas que registran caídas en sus niveles de producción se incrementó en septiembre y alcanzó al 68,5% de la muestra (en agosto ese porcentaje fue de 46,5%).

En cambio las que operaron sin cambios se redujeron de 43,5% en agosto a solo 17,5% en septiembre. Lo que sucedió básicamente en septiembre es que aquellas empresas que venían sin variación en sus niveles de producción, se sumaron a la tendencia recesiva.

Simultáneamente, subió levemente el porcentaje de empresas en alza, aunque de apenas 11% a 14%, siendo un nivel muy bajo.

Para los próximos meses las expectativas siguen estabilizadas en niveles bajos: hasta fin de año

Conclusión

Nadie quiere quedarse en pesos: en el año el peso cayó 40 %, el contado con liquidación muestra un deterioro de nuestra moneda del 50 % y los depósitos ofrecen una tasa inferior al 20 %. La mitad de la inflación.

Las empresas se libran de los pesos invirtiendo en insumos importados haciendo sobre stock (por la tasa negativa), comprando acciones y bonos o divisas aceptando una brecha del 60 %. Que luego va a parar – si pueden hacerlo – a los precios.

Un panorama poco alentador para los niveles de inflación, porque lo expuesto implica que además de la gran emisión se acelera la velocidad de circulación del dinero, combo que junto con el incentivo al consumo propiciado por la actual administración sería muy peligroso si las reservas fueran ligeramente más bajas como ocurrirá a fines del año.

Por lo tanto una devaluación y mayor contracción luego de las vacaciones será el comienzo de una caída impactante, probablemente aprovechable con fines electores por esta administración y representará una herencia de plomo que recibirá la entrante administración a fines de 2015.

Uno de los aspectos más graves es que esta administración cada vez tiene menos margen de maniobra. La economía está en recesión, cae el peso, no se puede acceder a los mercados en busca de financiamiento externo, cae el precio internacional de nuestros commodities en especial la soja y por suerte hay sobreoferta de petróleo empujando el precio hacia abajo y facilitando que un aumento del precio interno de la nafta alivie un poco el terrible déficit.

Todo esta compleja trama implica que habrá turbulencia cambiaria, salvo que se arregle con los fondos buitre este año (algo muy improbable dada la necesidad de una épica eleccionaria) o en el primer trimestre de 2015.

Medidas toman. La administración baja y sube las tasas de interés en su política de ¨…prueba y error…¨ya patentada, redujeron al 20 % la tenencia de moneda extranjera de los bancos, activaron el swap con China, y limitaron las importaciones y la compra de dólares-ahorro.

La caída del valor del peso es constante. Lo que más preocupa es que, en un escenario de default extendido, esto pueda profundizarse.
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