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Por qué no baja la inflación

Por qué no baja la inflación
El análisis económico del día. La inflación es hoy igual o mayor que hace un año, a pesar de la recesión y la menor emisión de dinero. Esto refuta cierto “saber convencional” vinculado a la inflación. E indica que para reducir la inflación hace falta algo más que reducir la emisión de dinero.



En el mes de julio, según los datos de las consultoras privadas promediados por la oposición en el Congreso, la inflación tuvo un nivel prácticamente igual al registrado un año atrás: 2.47% mensual en julio de este año y 2.55% mensual en julio del año pasado.

Según INDEC, la inflación fue mayor en julio de este año (1.4% mensual) que durante julio del año pasado (0.9% mensual).

Es común pensar que la recesión debería reducir la inflación. A fin de cuentas, en medio de una recesión cae la demanda de bienes, y por lo tanto deberían caer sus precios.

Pero la actividad económica crecía a mediados del año pasado (5.3% interanual según el Índice General de Actividad de Orlando Ferreres, 6.4% según el Estimador Mensual de Actividad Económica de Indec), y caía a mediados de este año (-0.6% interanual según Ferreres, -0.2% interanual según Indec). Con esta evolución de la actividad económica, ¿no debería ser menor la inflación este año que el año pasado?

También es común pensar que una menor emisión de dinero tiene que bajar la inflación. A fin de cuentas, es sabido que una emisión excesiva genera inflación.

Pero la cantidad de dinero en circulación crecía más a mediados del año pasado (28.1% interanual) que a mediados de este año (18.7% interanual). Con esta evolución de la cantidad de dinero ¿no debería ser menor la inflación este año que el año pasado?

Los datos de inflación en julio, tanto oficiales como privados, refutan el “saber convencional”, que indica que la inflación debería bajar como consecuencia de la recesión y/o de la menor emisión de dinero.

La recesión no necesariamente reduce la inflación porque, a lo sumo, puede reducir presiones inflacionarias por el lado de la demanda, pero no reduce presiones inflacionarias por el lado de los costos.

La menor demanda de bienes que se genera en medio de una recesión tiende a presionar a los precios hacia abajo, pero si los costos están subiendo, por aumentos salariales definidos previamente o por aumentos del tipo de cambio, como ocurrió en enero, la inflación puede seguir siendo alta a pensar de la menor demanda de bienes.

Por supuesto que si la recesión se mantiene en el tiempo, en especial si se profundiza, la inflación puede terminar cediendo, porque tarde o temprano obliga a los sindicatos a resignar aumentos salariales para preservar empleos, reduciendo así las presiones de costos.

Y la menor emisión de dinero no necesariamente baja la inflación ya que existe una asimetría en el impacto de aquella sobre esta última.

Un exceso de emisión de dinero tiende a generar inflación. Pero una vez que la inflación ya es alta, reducir la emisión de dinero no necesariamente reduce la inflación, porque continúan operando procesos de ajustes de precios y salarios, con salarios que suben porque subieron los precios y precios que suben porque subieron los salarios. Esa clase de círculos viciosos no desaparece con sólo reducir la emisión de dinero.

Por eso tienden a fracasar los planes anti-inflacionarios ortodoxos, como le ocurrió a Martínez de Hoz en los 70, y como ocurrió nuevamente este año.

Por eso bajar la inflación requiere más que reducir la emisión de dinero.
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