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[Info] Deja de Pedir Permiso




Sin darnos cuenta nos la pasamos la vida entera pidiendo permiso.

Desde chicos nos llevan de la mano y nos corrigen para comportarnos de la forma correcta. Nuestros padres hacen lo que pueden, pero para muchos de nosotros no fue suficiente

Ahora de grandes nos la pasamos pidiendo permiso.

Pedimos permiso para invitar a una mina a salir.

Pedimos permiso para saber si estamos haciendo las cosas bien.

Le pedimos permiso a un tipo en youtube que habla cientos de conceptos raros de inner game y seducción para poder hacer lo que queremos.

Es como un chip. Estamos tan acostumbrados a pedir permiso que ya no sabemos lo que queremos, entonces buscamos las respuestas afuera.

De esa forma repelemos a la gente. A nadie le gusta alguien que no es capaz de valerse por sí mismo.

Buscamos las respuestas en internet, o en un grupo de levante de whatsapp o en un gurú de seducción.

Lo que no nos damos cuenta es que es nuestra tendencia a pedir permiso la que realmente nos juega en contra.

Es lo que está atrás de todos nuestros problemas que necesitan un consejo o una ayuda de parte de un miembro de la comunidad.

Mientras pidamos permiso vamos a seguir en el mismo ciclo de no saber qué esta bien y qué está mal para nosotros. Porque la respuesta siempre la pateamos afuera.

No somos capaces de crear las propias reglas de nuestra vida e incluir a los demás, porque nos la pasamos buscando cómo son las reglas de los demás para adecuarnos a las de ellos.

Igual que lo hacíamos con nuestros padres.

Ahora somos grandes, tenemos barba y seguimos buscando respuestas en los lugares incorrectos.

Vemos las relaciones con el otro como un juego de poder, desde nuestra propia falta, insatisfacción e insuficiencia buscamos adquirir más poder para de esa forma sentirnos tranquilos y en control de la situación.

Como dijo Jung, Nitzsche estaba en lo correcto y equivocado. La voluntad de poder es una y universal, pero no es la única motivación humana.





Tratar de controlar a los demás por medio del poder solo es otra forma de patear la pelota afuera, esta vez de una forma más engañosa.

Porque por más que seas el más capo ejerciendo poder sobre los demás para tus propios fines, vas a terminar en el mismo lugar en el que empezaste. Vacío e insatisfecho.

La amargura que no se llena con nada sigue estando. No se borra.

Por eso es necesario rever nuestra situación.

Dejar de pedir permiso.

Empezar a darnos cuenta que el mundo que nos rodea ni lo que hagamos en el nos define.

Nadie puede definirnos. Solo nosotros, lo que verdaderamente somos y lo que elegimos ser.

Como dijo el discípulo de Freud:

Se dedica muy poca atención a la esencia del hombre. O sea, su psiquis. A menudo he visto personas volverse neuróticas por haberse conformado con respuestas inadecuadas o equivocadas a los problemas de la vida.

Buscan la posición. El matrimonio. La reputación. El suceso exterior o el dinero.

Pero son infelices y neuróticas. Aún cuando han obtenido todo lo que buscaban.

A menudo las personas de este tipo se relegan a un horizonte espiritual demasiado estrecho. Su vida no tiene suficiente contenido, no tiene significado. Si consiguen adquirir una personalidad más amplia, generalmente su neurosis desaparece.

Entre los así llamados neuróticos de nuestro tiempo, hay muchos que en otras épocas no lo hubieran sido. O sea, que no hubieran estado en desacuerdo con ellos mismos.

Si hubiesen vivido en una época y en un ambiente en el que el hombre, a través de los mitos estaba aún en relación con el mundo ancestral, y por lo tanto con la naturaleza experimentada realmente y no vista sólo desde el exterior, habrían podido evitar este desacuerdo con ellos mismos.

Hoy se quiere oír hablar de grandes programas políticos y económicos, o sea justamente de aquellas cosas que han conducido a los pueblos a empantanarse en la situación actual. Y es aquí cuando uno comienza a hablar de sueños y de mundo interior. Todo esto es ridículo.

¿Qué se piensa obtener mediante un gigantesco programa económico? Frente a los así llamados problemas de la realidad.

Pero yo no hablo a las naciones. Sólo me dirijo a pocos hombres. Si las cosas grandes funcionan mal es sólo porque los individuos funcionan mal. Porque yo mismo funciono mal.

Por lo tanto, para ser razonable el hombre deberá comenzar por examinarse a sí mismo. Y puesto que la autoridad ya no consigue decir nada, necesito conocer las raíces íntimas de mi ser subjetivo. Es clarísimo que si el individuo no se renueva espiritualmente, ni siquiera la sociedad puede renovarse. Puesto que ella se consigue en la suma de los individuos.
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McFluffy

¿Viste la conferencia de TEDx con el mismo tema?

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Ravenna-Emilio
Para más charlas de TEDxRíodelaPlata: http://www.tedxriodelaplata.org/ Coordinación de Subtítulos: Gisela Giardino...
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